Actualmente no existe una cura para la esclerosis múltiple (EM), sin embargo, hay nuevos tratamientos que mejoran la calidad de vida, enfocados en retrasar la discapacidad provocada por la enfermedad, prevenir recaídas y controlar los síntomas de manera efectiva.

Las investigaciones continúan para encontrar nuevas y mejores terapias para esta enfermedad del sistema nervioso central, marcando positivamente la vida de los pacientes.

Recientemente la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) autorizó el uso en México de un nuevo tratamiento de Siponimod, para la atención de la esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP) en adultos.

Siponimod

Se trata de una terapia inmunomoduladora aprobada para el tratamiento de la esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP), que ayuda a retrasar la progresión de la discapacidad, disminuyendo la acción de las células inmunes que pueden causar daño a los nervios.

De acuerdo con el estudio fase 3 realizado previo a su aprobación, este nuevo tratamiento puede retrasar hasta 4.3 años el uso de una silla de ruedas en los pacientes con EMSP.

Al respecto, expertos explican que este tratamiento beneficia a los pacientes con esclerosis múltiple con signos prematuros de progresión de la enfermedad y con una alta tasa de recaídas.

Panorama EMRR

La EM remitente-recurrente (EMRR) afecta a entre 85% y 90% de las personas diagnosticadas con esclerosis múltiple, pero entre 30 y 50% de las personas con EM remitente-recurrente pueden hacer la transición a la EM secundaria progresiva (EMSP) al cabo de unos 10 años del primer diagnóstico de EMRR1.

Progresión de la EMRR y EMSP

La discapacidad causa un fuerte impacto en la vida de los pacientes y hasta un 90% de las personas diagnosticadas con EMRR avanzan hasta la forma secundaria progresiva (EMSP) al cabo de 25 años del diagnóstico.

En esta etapa avanzada los brotes son menos frecuentes, pero la neurodegeneración persiste y aumenta sin ellos. Es muy complicado predecir a qué velocidad avanzará la enfermedad, ya que las remisiones son mínimas; y los síntomas pueden empeorar incluso en períodos sin brotes.

La característica principal de la esclerosis múltiple secundaria progresiva es que los síntomas de la enfermedad empeoran en los períodos en los que no hay brotes. Es decir, la discapacidad avanza mayoritariamente en los brotes, pero también en los periodos de estabilidad.

La discapacidad que ocasiona la EM en los pacientes puede provocar alteraciones en la visión, entumecimiento y debilidad de las extremidades, lo que ocasiona problemas para caminar, rigidez muscular; además de problemas cognitivos, pérdida de visión parcial o completa en un ojo a la vez, así como fatiga, balbuceo, mareos y alteración del control de esfínteres