Nerea Garay, Bilbao.- Los Colegios de Médicos de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava proyectan instaurar en el País Vasco un Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), similar al que fue creado en 1998 por el Colegio de Médicos de Barcelona.

La finalidad que se persigue con esta iniciativa es la de proporcionar asistencia integral a los profesionales de la medicina que sufran alguna enfermedad mental, conductas adictivas o ambas. Los Colegios vacos han comenzado ya a dar los primeros pasos para mantener encuentros con responsables sanitarios del Gobierno vasco.

El programa intenta rehabilitar a los profesionales enfermos para que puedan ejercer su profesión proporcionándoles cuidado asistencial en un marco estrictamente confidencial y, al mismo tiempo, garantizar a la población general la buena praxis de los colegiados. Al hablar de médicos enfermos, los responsables de las organizaciones profesionales se refieren a aquellos que padecen un problema psíquico asociado o no a trastornos adictivos o de conducta, que bajo su influencia pueden ver mermadas sus capacidades profesionales.

El PAIME hoy día es el único programa europeo para profesionales sanitarios de estas características y a diferencia de los modelos norteamericanos y canadienses se presta más atención a la confidencialidad y hay una mayor participación del Colegio profesional.

El programa tiene su razón de ser en la tendencia generalizada del médico con una patología de este tipo a evitar la consulta, minimizar su enfermedad y retrasar el tratamiento por miedo a la pérdida de credibilidad. La patología mental y las adicciones resultan todavía estigmatizantes y es frecuente que el médico que las sufre rechace la asistencia en los sistemas generales de salud por temor a ser reconocido, a perder el trabajo, etc.

"El médico tiene terror a que alguien se entere de que le sucede algo, que es adicto al alcohol o a otro medicamento. Esto le lleva a un autoaislamiento, con lo que las cosas no sólo no mejoran, sino que van a peor. Tiene miedo a perder el trabajo, la dignidad y cada vez es más peligroso. Se trata, en consecuencia, de echarle una mano y ayudarle a retornar a una vida normal. Y también de proteger al paciente. Recientemente, nos hemos visto obligados a apartar a dos profesionales del ejercicio. Porque, pese a la idea extendida de que los Colegios están para proteger al médico, yo siempre digo que estamos para defender a la profesión", ha explicado el doctor Enrique Tellería, presidente del Colegio de Médicos guipuzcoano.

La consulta rápida de pasillo con un colega o incluso la no consulta suele generar una espiral perjudicial para el médico, que se suele iniciar en la automedicación para terminar muchas veces en la patología dual y la comorbilidad. "El médico es el peor paciente que puede existir. No sabe ponerse al otro lado de la mesa. Si percibe que tiene un problema lo primero que hace es actuar también de médico y hacer lo que le da la gana", señala Tellería.

En definitiva, el programa tiene una vocación rehabilitadora, ya que pretende ayudar al médico-paciente en su proceso de recuperación para que pueda reincorporarse al trabajo o prevenir una mala praxis como consecuencia de su patología. Además, cumple con una función social, pues está "cuidando del cuidador" y garantiza a la población general la óptima práctica.