Los expertos ya advierten que esta no va a ser la única epidemia. El mundo está atravesando muchos cambios en muy poco tiempo y esos cambios van a afectar a la salud. Es por ello que la salud pública ya no solo se debe centrar en la sanidad, sino extenderse de forma global. Se necesitan de cambios estructurales en salud pública para combatir el riesgo de futuras pandemias. Y es que la sociedad actual se enfrenta a tres grandes retos, el cambio climático, el aumento demográfico y las epidemias.

Así se ha puesto de manifiesto en la 31 Edición de la Escuela de Salud Pública de Menorca. La principal conclusión es que  es necesario aprender a relacionarse de manera distinta con la naturaleza, pero también transformar los sistemas sanitarios. Es decir, afrontar cambios estructurales en salud pública.

Una de las cuestiones a tener en cuenta es que las alteraciones ambientales de origen humano demuestran la posibilidad de contribuir a la aparición de enfermedades en regiones donde antes no existían. Otro factor es el modelo socioeconómico. No hay que olvidar que antes de la pandemia había 225.000 vuelos diarios en el mundo. También el sistema alimentario está relacionado con el cambio climático y la emergencia de las pandemias.

Cambios estructurales en salud pública

Si bien son muchos los problemas, también es posible centrarse en soluciones. Para ello intervenía Josep M. Antó, investigador del Instituto de Salud Global (ISGlobal) y catedrático de la Universidad Pompeu Fabra. Desde 2016, lidera una estrategia para la salud planetaria para que este nuevo concepto se difunda y adopte internacionalmente.

Según el mismo, “focalizar los esfuerzos solo en la emergencia y en la mitigación de las medidas podría suponer perder la oportunidad de combatir las causas estructurales”. No obstante, el experto citaba  las nueve millones de muertes por la contaminación relacionadas con el impacto del cambio climático. “No se puede seguir pensando igual, los sistemas sanitarios requieren un cambio profundo y urgente”.  En este sentido, lamentó el “debilitamiento” de la Salud Pública o el “papel insuficiente” de organismos como la OMS o el ECDC.