«La decisión sobre administrar una dosis de refuerzo corresponde a los Estados miembros. Como siempre, animamos a que estas decisiones estén basadas en las evidencias científicas y en línea con las recomendaciones de la EMA», señalaba este jueves la portavoz de la Comisión Europea, Arianna Podesta.

Con estas declaraciones, la Comisión Europea no solo recordaba que la decisión de administrar una tercera dosis para reforzar la inmunidad frente a la COVID-19 es una decisión que deben tomar cada país comunitario, también les pedía que, al valorarlo, sigan las evidencias científicas y en concreto las recomendaciones de la Autoridad Europea del Medicamento (EMA). Recomendaciones que, según la portavoz, son que la pauta completa se consigue con dos inyecciones de las vacunas desarrolladas por Pfizer/BioNTech, Moderna y AstraZeneca y con una en el caso del suero de Janssen.

Podesta defendía igualmente que la UE esté firmando nuevos contratos con diversos laboratorios para asegurarse el suministro de dosis adicionales que puedan ser necesarias ante una posible vacunación de refuerzo o para hacer frente a nuevas variantes del virus, y recordaba que los países del bloque comunitario siempre podrán decidir donar una parte de dichas dosis a terceros países que se encuentren retrasados en sus campañas de vacunación. «Hemos aprendido lecciones de la primera fase de la pandemia. Tenemos que seguir garantizando la disponibilidad de vacunas para los próximos años, teniendo en cuenta la posible necesidad de dosis de refuerzo si así lo confirman las e30videncias científicas y la aparición de nuevas variantes», afirmaba.

Más allá del debate sobre la tercera inyección, el Ejecutivo comunitario ha asegurado que es «crucial» que todos los Estados miembros sigan trabajando para alcanzar el objetivo de haber vacunado al 70 por ciento de la población adulta europea antes de que finalice el verano.