Monitorizar la epidemia de COVID-19, es decir estimar y rastrear la mortalidad, es esencial para comprender la enfermedad y desarrollar intervenciones de salud pública.

Cuando se usa correctamente, el índice de letalidad sintomático, relación entre el número de muertes reportadas y el número de casos comunicados (CFR) y el índice de letalidad por infección (IFR) son mejores medidas para estimar de manera fiable las epidemias de COVID-19 y desarrollar intervenciones de salud pública, que el índice de letalidad (CFR) comúnmente reportado, según un nuevo estudio publicado en ‘PLOS Medicine‘ por Anthony Hauser de la Universidad de Berna (Suiza) y su equipo.

En el  estudio, para poder monitorizar la epidemia, los investigadores desarrollaron un modelo informático de la dinámica de transmisión del SARS-CoV-2 junto con la mortalidad asociada con COVID-19.

El modelo tuvo en cuenta el retraso entre la infección y la muerte, el mayor diagnóstico de enfermedad en personas con síntomas graves y los datos estratificados por edad.

CFR o IFR

Los investigadores aplicaron el modelo para monitorizar la epidemia de COVID-19 a la provincia de Hubei (China), Austria, Baviera (Alemania), Baden- Württemberg (Alemania), Lombardía (Italia), España y Suiza.

En Hubei, el IFR calculado fue de 2,9% mientras que el CFR fue de 2,4%.

En Europa, las estimaciones de IFR variaron de 0,5 a 1,4% mientras que la relación entre el número de muertes reportadas y el número de casos comunicados (CFR) varió de 3,9% a 17,8%. En general, las estimaciones de CFR e IFR fueron similares entre sí y variaron menos geográficamente que el CFR.

El CFR no es un buen pronóstico de mortalidad general por SARS-CoV-2 y no debe usarse para la evaluación de políticas sanitarias o la comparación entre entornos –afirman los autores–. El CFR y el IFR, si se ajustan para los sesgos correctos, que pueden usarse como medidas para mejorar y monitorizar estrategias clínicas y de salud pública para reducir las muertes por infección por SARS-CoV-2″.