En la patología psiquiátrica es muy importante que el paciente tenga conciencia de su enfermedad, aunque no es esencial. Hay pacientes que no aceptan el diagnóstico, pero sí ciertos síntomas que les generan malestar, como ansiedad, ánimo bajo, insomnio. Estos síntomas pueden justificar la indicación de un tratamiento.

La conciencia de enfermedad es importante para la adherencia del paciente a su tratamiento, lo que se ve dificultado en los trastornos psicóticos, en los que la ausencia de conciencia de enfermedad, también llamado insight, supone uno de sus síntomas transversales que complican el tratamiento.

Es esencial que se trabaje de forma positiva esa conciencia de enfermedad o capacidad de introspección. De esta forma, la persona puede vivirla como un autocuidado y no como una carga estigmatizante. Así, el paciente no es reacio a aceptar la medicación.

La negación de estas experiencias desagradables de la psicosis lleva a una mala adherencia, por lo que se debe establecer una buena relación terapéutica con los pacientes que genere esperanza en su evolución.

Abandono terapéutico

Hay que tener en cuenta que la falta de conciencia de enfermedad es la responsable del abandono del tratamiento y la descompensación posterior en un número importante de pacientes.

Sin una mínima conciencia de enfermedad es muy difícil que un paciente acepte iniciar un tratamiento farmacológico y mantenga una correcta adherencia al mismo.

No tener conciencia de enfermedad hace que, en la lógica del paciente psicótico, sea absurdo, cuando no amenazante, el hecho de que le digan que tiene que tomar medicación. Por tanto, sin conciencia de enfermedad la adherencia se ve afectada ante la creencia de lo absurdo de cumplir con el tratamiento.

Efectos secundarios

La adherencia está relacionada con los efectos secundarios. A más efectos secundarios y más intolerables, existe una menor adherencia.

No obstante, aquí también entran en juego otros factores como la alianza terapéutica con el prescriptor y las ideas erróneas respecto al tratamiento. Los fármacos que son mejor tolerados tienen una mayor aceptación, no solo de la toma si no de la aceptación de los trastornos.

Si el paciente es reticente a tomar medicamentos y lo que percibe
son problemas al tomarlos, es lógico que abandone el tratamiento.

Por eso, uno de los factores que puede condicionar una mayor o menor adherencia a un tratamiento son los efectos secundarios, ya que cuanto mayores son, más difícil será que un paciente acepte un tratamiento, que puede mejorar los síntomas de su trastorno, pero le va a ocasionar algún problema de mayor o menor relevancia.

Balance eficacia/tolerancia

En este contexto, es fundamental instaurar tratamientos con un buen balance eficacia/tolerancia, sobre todo, en patologías de larga duración o crónicas, cuyo pronóstico está ligado a un buen cumplimiento de los tratamientos.

Los efectos secundarios frecuentes, como son la ganancia de peso o las alteraciones en la esfera sexual, son causa de un gran número de abandonos del tratamiento farmacológico.

La tolerabilidad y la seguridad de los fármacos van unidas a la adherencia, por lo que es importante proporcionar mayor información al paciente sobre estos aspectos, incluso compartiendo el feedback de sus experiencias y resultados positivos con otros pacientes.

Paciente no adherente

En cuanto al manejo del paciente no adherente, es uno de los retos no solo de la Psiquiatría, sino de la Medicina, en general.

Lo más importante es ganarse su confianza y tratar de que entienda que alguna de sus quejas puede mejorar con el tratamiento. También es necesario que el paciente participe, en la mayor medida posible, en la toma de decisiones sobre su tratamiento. En algunos casos, habría que considerar la participación activa del familiar o el cuidador del paciente. En definitiva, es fundamental establecer un buen vínculo terapéutico con el paciente.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores José Orta Rodríguez, Jorge Cervilla Ballesteros y Manuel López Pérez, de Granada; Natalia Ruiz Padrino, Saturio Leal Sánchez y Antonio Zamora González, de Palma de Mallorca; y Carolina Romero Sánchez, Eduardo Vera Barrios y Miguel Alcántara Gutiérrez, de Santa Cruz de Tenerife.