La pandemia que vivimos desde marzo del 2020 en España ha generado una importante crisis en el más amplio sentido de la palabra. Desde su inicio, ha dejado multitud de situaciones desesperantes, habiendo aumentado de forma considerable los casos de ansiedad y depresión en la población, causados por el poco contacto social al que se ha enfrentado y el cambio brusco en la rutina. De igual modo, que el trabajo y con ello lo económico, no podía quedarse inalterable.

La incertidumbre laboral y la mayor o menor estabilidad económica ha sido de siempre una de las principales preocupaciones en el planteamiento de la maternidad. Es de hecho uno de los motivos por los que ha aumentado la edad media de la mujer para tener su primer hijo: buscar la estabilidad laboral para después ampliar la familia.

A las ya conocidas razones para acudir a estas técnicas (preservación por causas oncológicas, deseo de aplazar la maternidad para concretar proyectos personales, ausencia de pareja con la que formar el proyecto familiar…), se han añadido dos motivos: el deseo de que mejore su situación económica y laboral antes de tener hijos, y la espera de una pareja adecuada. El COVID-19 ha reducido las posibilidades de encontrar una pareja estable, debido a que las interacciones sociales han disminuido, tanto por miedo como por precaución.

Congelación de óvulos

Según explica Raquel Urteaga García, psicóloga de Clínica Tambre, en estos últimos años se ha duplicado la demanda de TEMPO, su tratamiento de congelación de óvulos que ayuda a preservar la fertilidad. Entre febrero de 2020 y febrero de 2021, la Clínica ha registrado un total de 1.755 pacientes interesadas concretamente en este tratamiento de fertilidad.

En palabras de Raquel Urteaga, “En Psicología entendemos por resiliencia la capacidad de recuperación después de la adversidad, incluyendo la posibilidad de ser fortalecido tras las dificultades. En muchas ocasiones, cuando las personas pasan por una etapa dura, se aferran más fuertemente a sus ilusiones y proyectos. Es un mecanismo adaptativo que genera esperanza y permite continuar con optimismo. Esto explica el aumento de demanda de nuestro programa TEMPO”, afirma.

En qué consiste el tratamiento

La congelación de óvulos, también denominada vitrificación o preservación de la fertilidad, es un tratamiento de reproducción asistida en la cual se realiza una estimulación de los ovarios para después recuperar óvulos maduros que preservamos mediante una técnica de congelación o vitrificación para poder usarlos en el futuro. El proceso completo, aunque es variable para cada mujer, dura unos 14 días desde que se inicia el tratamiento para estimular los ovarios hasta que se recuperan y vitrifican los óvulos. Los óvulos preservados mediante esta técnica de vitrificación mantienen su calidad durante todo el periodo de conservación. Tal y como comenta Jessica García, Doctora de Clínica Tambre: “La mayoría de las pacientes acuden vitrificar sus óvulos después de los 38 años, y aunque el tratamiento se puede realizar a personas de más de 40 años incluso, la edad recomendada para realizar este tratamiento de fertilidad es entre los 30 y los 35 años pues a esta edad los óvulos son de mayor calidad y por ello se obtendrán mejores resultados al utilizarlos en el futuro”.

La realidad es que cada vez hay más información y concienciación respecto al envejecimiento ovárico. Cada día más mujeres son conscientes que a partir de los 30 años la calidad de los óvulos comienza a disminuir y a partir de los 35 años esta disminución se hace más pronunciada, lo que les permite planificar su maternidad con los recursos médicos que tienen a su alcance, siendo la preservación de la fertilidad por ejemplo, uno de ellos.

Presión social

En general, históricamente la mujer ha sufrido una gran presión social por ser madre. Casi todas las mujeres tienen la experiencia de haber sido preguntadas: ¿y tú, para cuando lo dejas?, “¡cuidado que se te pasa el arroz!”, “¿cuándo os vais a animar?”… Son preguntas que a casi todas las mujeres molestan pero especialmente a aquellas que se someten a tratamientos de reproducción asistida.

Desde la Psicología de la Reproducción Humana, podemos afirmar que no son preguntas adecuadas, pues generan inseguridad, sentimientos de tristeza, de baja autoestima o  ansiedad en mujeres con dificultades, así como la necesidad de dar explicaciones cuando no es el mejor momento.

Sí que es cierto, que gracias a programas donde los óvulos pueden preservar sin perder su calidad, esta situación se puede aliviar en gran medida, pues cuando se pregunta a alguien que ha preservado su fertilidad, contesta más tranquila:  “cuando sea el momento adecuado”.