De entre todas las molestias del resfriado hay una que destaca con luz propia: la congestión nasal, el síntoma con el que el proceso catarral suele hacer su presentación. Tras el periodo de 24 a 72 horas que necesita el virus para afectar al organismo, lo que se conoce como periodo de incubación, lo primero que suele aparecer son molestias en la nariz y en la garganta. Sin apenas dar tregua, llegan los estornudos y la nariz se congestiona. Al principio, la mucosidad es clara y acuosa pero con el tiempo se transforma en un moco espeso, de color amarillo verdoso que, aunque persistente, es menos abundante.

Es habitual entender por “congestión nasal” o “nariz congestionada” una simple acumulación excesiva o anormal de mucosidad en las fosas nasales que provoca un atascamiento total o parcial de éstas; sin embargo, según afirman los especialistas esto no es exactamente así, ya que la congestión nasal es un proceso que se presenta cuando se inflaman las membranas que recubren la nariz a causa de la inflamación de los vasos sanguíneos. Esta inflamación se produce por el propio resfriado o por otras causas como la presencia de una infección sinusal o un proceso alérgico. Igualmente el uso excesivo de algunos aerosoles o gotas nasales puede acarrear la congestión.

Sea cual sea la causa, este proceso comporta una obstrucción de la nariz que impide una respiración fluida y provoca una desagradable sensación de ahogo. Por sí sola la congestión nasal no es más que una molestia que desaparece en unos días, pero en algunos casos puede interferir con la audición y el desarrollo del habla. Una fuerte congestión puede agravarse durante la noche e interferir con el sueño, causar ronquera y estar asociada con episodios de falta de respiración (apnea del sueño). Al adoptar una misma posición en la cama durante mucho tiempo, se produce una acumulación de secreciones que producen tos y aumentan la sensación de ahogo y malestar.

Descongestionantes

En las farmacias podemos adquirir medicamentos que despejan la nariz pero no eliminan el goteo nasal. Se conocen como descongestionantes nasales y su mecanismo de acción consiste en reducir la inflamación de los vasos sanguíneos que se localizan en el revestimiento de la nariz. Estos medicamentos se pueden adquirir sin receta médica. Consulte con su farmacéutico. Los descongestionantes que se administran por vía tópica (por la nariz) deben utilizarse entre dos y cuatro veces diarias durante un máximo de tres días. Si se excede esta pauta puede producirse justamente el efecto contrario, es decir, que la congestión nasal empeore, lo que se conoce como efecto rebote. La presentación en gotas es más recomendable en el caso de niños pequeños, mientras que para los adultos es preferible la utilización de preparados líquidos que se introducen en la nariz con un nebulizador. Otros descongestionantes se administran por vía vía oral, en forma de comprimidos o jarabes. Su efecto es sistémico por lo que tienen una duración mayor y apenas ocasionan irritación local. No presentan efecto rebote aunque en algunas ocasiones pueden traer consigo efectos secundarios como aumento de la presión arterial o de la glucosa. Para evitar cualquier posible complicación, lo mejor es que antes de utilizar cualquier tipo de descongestionante nasal consulte con su médico o farmacéutico, quienes le indicarán tanto la frecuencia como la duración del tratamiento a seguir.

Otras opciones

Los descongestionantes no están solos en esta particular lucha contra la congestión nasal. Con los antihistamínicos se puede reducir la cantidad de moco y conseguir que la respiración sea más cómoda. Pueden descongestionar la nariz, pero sólo lo consiguen en personas que tienen historia de alergia. Además hay que tener especial cuidado en su utilización, ya que pueden causar somnolencia y otros efectos secundarios, particularmente en personas de edad avanzada. Por todo ello, nunca deben tomarse si no han sido prescritos por el médico. Otra opción son las tiras nasales adhesivas, de venta en farmacias, que se colocan en la nariz y actúan expandiendo las fosas nasales logrando, en consecuencia, que mejore la respiración. Suero fisiológico, agua de mar y ciertos medicamentos homeopáticos son también buenas alternativas de tratamiento.

Un caso especial: los niños

En los recién nacidos la congestión nasal puede interferir con su amamantamiento y causar una dificultad respiratoria grave, mientras que en los niños mayores y adolescentes por lo habitual constituye sólo una molestia, aunque puede provocar otras dificultades. En niños con hipertrofia de adenoides (vegetaciones) es frecuente la presencia de episodios de congestión secundaria que, en algunos casos, y como consecuencia de los bajos niveles de oxígeno, puede llegar a provocar apnea del sueño o insuficiencia cardiaca. El problema se resuelve generalmente tras la extirpación quirúrgica de las vegetaciones y de las amígdalas. Si el niño es demasiado pequeño para sonarse la nariz, los padres deberán extraer el moco con una pera de goma especial que encontrarán en la farmacia. Cuando esta medida no basta porque el moco es espeso y pegajoso se puede optar por gotas nasales de solución salina. Con dos o tres gotas en cada fosa nasal suele bastar para que el moco se vaya diluyendo. No intente sacarlo con un bastoncillo de algodón. Ha de ser paciente y esperar a que el moco esté fuera de la fosa nasal y, entonces sí, ayudarse de una gasa o de un bastoncillo para acabar de sacarlo fuera de la nariz.

FUENTES: Medline Plus, Clínica

CÓMO ADMINISTRAR UN DESCONGESTIONANTE TÓPICO

1. Siéntese y eche la cabeza hacia atrás.

2. Introduzca la punta del envase en uno de los orificios nasales.

3. Sin inspirar, apriete el envase para instaurar el número exacto de gotas necesarias o presione el nebulizador sólo una vez y de forma rápida, pero no con demasiada fuerza.

4. Repita el procedimiento en el otro orificio nasal.

5. Mantenga la cabeza inclinada hacia atrás durante dos minutos para evitar que el producto sea inspirado por los pulmones. Respire por la boca y procure no sonarse durante un cierto tiempo.

Precauciones: No comparta con nadie estos medicamentos. Antes de administrar el preparado suénese suavemente y mientras lo aplica respire por la boca. No abuse de la administración de estos productos. Consulte con su médico o farmacéutico la frecuencia y duración del tratamiento.

Congestión nasal: un síntoma del resfriado que no necesita presentación