Para el cálculo del riesgo cardiovascular se utilizan, sobre todo, las tablas SCORE, que estiman el riesgo de muerte cardiovascular en los próximos 10 años. Son tablas sencillas de utilizar. En ocasiones también se pueden utilizar la Framinghan o la REGICOR.

La tabla SCORE estima el riesgo de muerte cardiovascular, es decir, muerte coronaria, por enfermedad cerebrovascular, artropatía periférica, insuficiencia cardíaca, aneurisma disecante de aorta y otras.

Predecir el riesgo

Estudios poblacionales han puesto de manifiesto que el nivel de cHDL predice de forma inversa la enfermedad coronaria. Sin embargo, el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular debido a bajos niveles de cHDL en personas con cifras de colesterol total normales en comparación con las personas con niveles de cHDL más altos y cifras de colesterol total normales es relativamente pequeño.

Para aumentar los niveles de cHDL se recomienda la realización de ejercicio de intensidad aeróbico de forma regular, reducir el peso, en caso de obesidad, y en los fumadores, el abandono del tabaco.

Prevención primaria

En el caso de los pacientes diabéticos continúa el debate sobre si los pacientes con DM tienen el mismo riesgo de presentar enfermedad cardiovascular que los pacientes con enfermedad coronaria. Otra duda es si se debe abordar el tratamiento de los diabéticos como un equivalente de pacientes con enfermedad coronaria o, por el contrario, se debe utilizar una función de riesgo para estimar su riesgo cardiovascular.

Se sugiere estimar el riesgo coronario en pacientes diabéticos sin enfermedad cardiovascular para tomar decisiones de intervención hipolipemiante.

En este caso, las tablas del proyecto REGICOR son las más adecuadas en la estimación del riesgo coronario en pacientes con diabetes susceptibles de prevención primaria.

Otros factores

También hay que comentar la importancia de los factores psicosociales, como el bajo nivel socioeconómico, el aislamiento social, la depresión u hostilidad y el estrés laboral o familiar; además de asociarse a un mayor riesgo cardiovascular, estos factores empeoran el pronóstico de los pacientes con cardiopatía isquémica establecida y dificultan significativamente el control de los factores de riesgo cardiovascular clásicos.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores María Dolores Spinola Muñoz, Luis Pablo Ojeda López, Manuel Crespin Crespin, Daniel Marchal Domínguez, Juan Manuel Núñez García, David Molina Fernández y Javier Jesús Cantalejo Guio.