Vicente Martínez, Valencia.- El afán por conseguir un sistema de organización y control de las numerosas líneas de investigación que se desarrollan en los hospitales de la Comunidad Valenciana ha motivado al consejero de Sanidad valenciano, Vicente Rambla, a crear una oficina técnica que las regule. Se tratará de un centro, cuya ubicación y nombre están todavía por precisar, en el cual se estudien cuáles son las necesidades y proyectos de los profesionales que trabajan en investigación clínica y médica. Fruto de este seguimiento se ofrecerán las ayudas y financiaciones que podrán ser en cuantías económicas, en instrumental o en personal técnico.

En esta oficina también se analizarán cada uno de los proyectos de investigación y científicos que se encuentran actualmente en marcha, y los que se presenten nuevos durante los próximos meses, para poder valorar su idoneidad o ser descartados con rotundidad. En este sentido, Rambla explicó a EL MEDICO INTERACTIVO que el objetivo de la oficina de control científico será el de "garantizar que los mejores proyectos de investigación sean potenciados y los que redundan en líneas que ya han sido abortadas en otras ocasiones, no se desarrollen, ni reciban subvenciones de ningún tipo".

En estos momentos, los principales problemas que se encuentran los médicos investigadores de los hospitales de la Comunidad Valenciana se derivan de la falta de fondos para garantizar sus líneas de trabajo. Por ello, y para no generar competencias "malsanas" entre los facultativos que dedican su tiempo a encontrar soluciones clínicas a las enfermedades más dañinas, el centro regulador de la investigación clínica de la Comunidad Valenciana analizará cada caso para ofrecer el dinero justo en función del gasto real que genere la citada investigación.

En esta línea, los responsables de la oficina también se encargarán de buscar financiación externa, de organismos internacionales o de empresas del sector farmacéutico – que estén interesadas en determinadas vía investigativa. Otra de las labores de este departamento de la Consejería de Sanidad será la de evitar duplicidades entre los proyectos. De hecho, las investigaciones que, aunque tengan encabezamientos distintos, pero persigan los mismos fines serán analizadas y orientadas para que sean de mayor provecho para la ciencia médica y para la población en general.

Como responsabilidad subyacente, la oficina sancionará a los médicos y cirujanos que plagien ideas de sus homólogos o de otros países, "y a aquellos que trabajen por libre y no asuman las recomendaciones de la Consejería de Sanidad", indicó Rambla.

Esta oficina se pondrá en marcha en un plazo breve. De hecho, algunos de los médicos que están desarrollando proyectos de investigación en los centros médicos valencianos ya han recibido las llamadas de los funcionarios de la Consejería para concertar entrevistas y conocer en profundidad la línea científica que aplican.

A través de la futura oficina de control de la investigación médica de los hospitales se potenciará la ampliación de los convenios con las universidades y centros de investigación básica. De esta forma, se sumarán los dos tipos de investigación. "Por un lado los científicos que trabajan en los laboratorios ofrecerán sus descubrimientos a los médicos, y por otro, los facultativos permitirán la aplicación de las investigaciones a los casos concretos que presenten sus pacientes en su hospital", según concretaron fuentes de Sanidad.

Implantación del "modelo Alzira" en hospitales de nueva construcción

Por otra parte, el consejero de Sanidad también anunció que el resultado del "modelo Alzira" se considera "satisfactorio" y su intención de cara al futuro es "diversificar los modelos de gestión pública y privada en función de la zona donde se ubiquen los próximos ocho nuevos centros previstos para la Comunidad".

De momento, no se descarta que, en al menos cuatro de los ocho nuevos centros que se construirán antes de 2006 se elaboren pliegos de condiciones para la adjudicación de la obra. Siguiendo el sistema ya implantado en La Ribera e iniciado para Torrevieja, los adjudicatarios se hacen cargo de la construcción de la infraestructura a cambio de un pago capitativo por cada uno de los usuarios atendidos en la zona.

"En estos momentos,la decisión de si serán tres ó cuatro los hospitales que tendrán modelo Alzira depende de los presupuestos", según Rambla quien comentó que "se trata de buscar un sistema equilibrado que abarate el presupuesto de la construcción de los hospitales públicos".

Se ha de tener en cuenta que la Administración debe asumir un gran volumen de gasto. Según las previsiones del Consell, la nueva red de centros – que incluye la construcción de La Fe de Malilla, la creación de 26 nuevos centros de salud y la reforma de otros 16 – costará unos 1.053 millones de euros.

Ante esta situación, Sanidad considera que será muy ventajoso desarrollar el modelo que se aplica en Alzira para ahorrarse el precio de las obras de, al menos, dos de los hospitales ya que la fórmula permite que se acometan las edificaciones sin que la Generalitat tenga que poner dinero de sus presupuestos.

El sistema de pago capitativo asume dentro de la cuantía la construcción de los centros y al final de la concesión, el hospital pasa a ser propiedad de la Generalitat Valenciana, libre de cargas. La empresa dota durante todos los años el llamado fondo de reversión, un fondo económico que garantiza que cuando el hospital se entregue a manos de la Administración se hallará en perfectas condiciones para poder seguir prestando el servicio tal como lo hacía hasta ese momento.

Los nuevos concursos incluyen la obligatoriedad de que las empresas adjudicatarias realicen inversiones millonarias en tecnología clínica a lo largo del periodo de la concesión. En el caso del Hospital de La Ribera esta inversión técnica supone más de 65 millones de euros. En este centro se han alcanzado buenos niveles de actividad.