Antonio Morente. Sevilla.- Los representantes del Consejo Andaluz de Colegios Médicos no han estado presentes en la sesión de la Comisión de Salud del Parlamento de Andalucía que ha estudiado el texto del proyecto de ley de Voluntad Vital Anticipada, una ausencia que se ha justificado "alegando que no han tenido tiempo material para estudiar el documento". De esta manera, el Consejo ha sido una de las ausencias más destacadas en una sesión en la que asociaciones y sociedades profesionales, ciudadanas y de consumidores han presentado sus alegaciones para mejorar el proyecto.

El presidente del Consejo Andaluz, Isacio Siguero, lamenta que han tenido un "plazo muy corto" para analizar el texto, lo que impide hacer un "estudio serio". "Un documento de este talante, con una legislación que tiene una repercusión muy importante, hay que trabajarlo con más tiempo", y desde el órgano que aglutina a los médicos andaluces se asegura que no han tenido más de dos semanas. A la complejidad del texto se une que el propio Consejo es un órgano "geográficamente disperso" que no lo tiene fácil para reunirse, lo que "limita su operatividad". Eso sí, Siguero subraya que el Consejo "se posicionará cuando se estudie" el documento, para lo que se requiere un periodo, dado que "tiene un componente ético, moral, jurídico y moral", aunque considera que el papel del médico en esta cuestión no debe ser otro que "respetar la voluntad del paciente".

Entre las Sociedades científicas que sí asistieron estuvo la de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFyC), desde la que se valoró positivamente la medida siempre y cuando se aclaren cuestiones cómo la confidencialidad de los datos y la determinación de qué profesional, específicamente, va a ser el responsable de esta cuestión para evitar malos entendido.

En lo que se refiere a las organizaciones sindicales, el secretario regional de Sanidad de CC.OO, Leonardo Romero, abogó porque exista un testigo o fedatario del testamento vital, ya que esto le dará "más garantías" al paciente si hay que aplicarlo fuera de Andalucía. Asimismo, se considera que debe ser la propia Ley la que ponga en marcha el registro de testamentos vitales y que no haya que esperar a su desarrollo reglamentario para así evitar retrasos en su aplicación, a lo que se une que la nueva norma "no debe suponer una barrera burocrática para el médico y que la práctica clínica no se vea interrumpida".