“Es muy importante para los pacientes tener información y para tener esa información es necesario elaborarla y transparentarla, además de ser comprensible y ajustada a los valores reales que debe tener el paciente para disponer de una información adecuada para tomar una decisión terapéutica”, ha manifestado Andrés García Palomo, coordinador de Resultados en Salud de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y miembro del Consejo Asesor de AMPHOS, con relación a los beneficios de medir los resultados en salud durante la presentación de la 6ª edición del informe AMPHOS (Análisis y Mejora de los Procesos Hospitalarios y de Salud), titulado ‘Medir para mejorar’, en la sede de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa).

Se trata de un proyecto realizado por Sedisa y la compañía biofarmacéutica AbbVie a través del consenso y la coordinación entre todos los agentes del sistema sanitario. De acuerdo con la sociedad, más de 180 directivos de la salud, profesionales sanitarios y representantes de organizaciones de pacientes han desarrollado esta hoja de ruta para contribuir a la eficiencia del sistema, y mejorar la calidad asistencial prestada a los pacientes.

“Ha sido un año de trabajo de búsqueda de cuál era la situación actual y, a partir de ahí, con un consenso de las partes, con un estudio analítico en lo que se estaba realizando en otros países, se buscó un proyecto que fuera para nuestro sistema de salud, encajado dentro de nuestras  necesidades reales, que son diferentes a las que tienen otros países”, ha apuntado Joan Guajardo, vicepresidente segundo de Sedisa y miembro del Consejo Asesor de AMPHOS.

Esta edición de AMPHOS aborda los resultados en salud analizando el interés de su medición para el sistema sanitario, la mejora de la práctica clínica diaria y el beneficio que su implementación tiene para el paciente.

En este sentido, Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) y miembro del Consejo Asesor de AMPHOS, señala que “es importante contar con información y con indicadores que midan esos resultados en salud que tengan en cuenta las necesidades de los pacientes”, y añade, haciendo hincapié en los enfermos crónicos, “que somos los mayores usuarios del sistema y a quienes impacta más todo lo que haga el sistema por nosotros”.

Hoja de ruta

Como resultado del trabajo realizado en las diferentes fases de este proyecto, se han alcanzado una serie de ideas principales y consensos técnicos que se materializan en una hoja de ruta con aquellos pasos que deben valorarse, analizarse y decidirse al implementar una estrategia de medición de resultados de salud en una organización o institución sanitaria. “Solo evaluando lo que hacemos, objetivando los resultados que obtenemos y comparándonos con los mejores, podremos avanzar en la consecución de una mejor y mayor salud para la población”, subraya el doctor García Palomo.

Los pasos de esta hoja de ruta son:

  1. Definir el liderazgo del proyecto
  2. Seleccionar la patología a medir
  3. Crear el grupo de trabajo en donde estén representados todos los que tienen algún papel en seguimiento del paciente, incluyendo a este
  4. Dibujar el viaje que hace el paciente a lo largo de todo el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de su enfermedad (vía clínica), adaptarlo a la realidad de su área o institución de salud
  5. Seleccionar el tipo de indicadores a medir y los cuestionarios que se utilizarán para recoger los datos proporcionados por los pacientes
  6. Definir el modelo de recogida de datos (momentos, lugares y personas que recogerán cada tipo de datos)
  7. Definir cómo se almacenarán e integrarán datos con el resto de la información clínica
  8. Estandarizar y normalizar los datos
  9. Probar el nuevo modelo: pilotar
  10. Transparentar los datos
  11. Tomar decisiones tras medir

 

“La implementación de esta hoja de ruta supone un enorme cambio cultural, que requiere del apoyo institucional, el compromiso de los ciudadanos con su salud, y una mejor formación a los profesionales sanitarios en su nuevo rol para garantizar la mayor autonomía posible del paciente, facilitar las decisiones compartidas y la atención a la salud participativa”, concluye Blanca Fernández-Lasquetty, secretaria de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE).