Las arritmias potencialmente mortales son más frecuentes en los días con aire muy contaminado, según una investigación presentada en Heart Failure 2022, el congreso científico de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC). El estudio se realizó en pacientes con un desfibrilador cardioversor implantable (DCI), lo que permitió a los autores hacer un seguimiento de la aparición de arritmias y de la administración de la terapia que salva vidas.

"Nuestro estudio sugiere que las personas con alto riesgo de arritmias ventriculares, como las que tienen un DCI, deberían comprobar los niveles de contaminación diarios", ha explicado la autora del estudio, la doctora Alessia Zanni, que ahora trabaja en el Hospital Maggiore de Bolonia y anteriormente en el Hospital de Piacenza (Italia).

"Cuando las concentraciones de materia particular (PM) 2,5 y PM 10 son elevadas (por encima de 35 microgr/m3 y 50 microgr/m3, respectivamente), sería sensato permanecer en el interior en la medida de lo posible y llevar una mascarilla N95 en el exterior, sobre todo en zonas de mucho tráfico –recomienda–. Se puede utilizar un purificador de aire en casa".

La contaminación del aire exterior mata a unos 4,2 millones de personas cada año, según la Organización Mundial de la Salud. Casi una de cada cinco muertes por enfermedades cardiovasculares se debe al aire sucio, que fue clasificado como el cuarto factor de riesgo de mortalidad después de la hipertensión arterial, el consumo de tabaco y la mala alimentación.

Este estudio investigó la relación entre la contaminación del aire y las arritmias ventriculares en Piacenza, en el norte de Italia. La Agencia Europea de Medio Ambiente calificó a la ciudad como la 307 peor de 323 ciudades por las concentraciones medias anuales de PM2,5 en 2019 y 2020, con una cifra de 20,8 microgr/m3.

"Habíamos observado que las visitas a urgencias por arritmias en pacientes con DAI tendían a agruparse en días con una contaminación atmosférica especialmente elevada –señala Zanni–. Por tanto, decidimos comparar la concentración de contaminantes atmosféricos en los días en que los pacientes tenían una arritmia frente a los niveles de contaminación en los días sin arritmia".

En el estudio participaron 146 pacientes consecutivos que recibieron un CDI entre enero de 2013 y diciembre de 2017. De ellos, 93 recibieron un CDI debido a la insuficiencia cardíaca después de un ataque cardíaco, mientras que 53 tenían una condición cardíaca genética o inflamatoria. Algo más de la mitad (79 pacientes) nunca habían experimentado una arritmia ventricular, y 67 pacientes habían tenido previamente una arritmia ventricular.

Arritmias ventriculares

Los datos sobre las arritmias ventriculares (taquicardia ventricular y fibrilación ventricular) se recogieron a distancia desde el DCI hasta la finalización del estudio a finales de 2017. Los investigadores también registraron la terapia administrada por el dispositivo. Esta incluía la estimulación antitaquicárdica para la taquicardia ventricular (ritmo cardíaco rápido), que suministraba impulsos eléctricos al músculo cardíaco para restablecer una frecuencia y un ritmo cardíacos normales. La segunda terapia consistía en una descarga eléctrica para restablecer el ritmo cardíaco durante la fibrilación ventricular.

Los niveles diarios de PM10, PM2,5, monóxido de carbono (CO), dióxido de nitrógeno (NO2) y ozono (O3) se obtuvieron de las estaciones de control de la Agencia Regional de Protección Ambiental (ARPA). A los pacientes se les asignó la exposición en función de su domicilio. Los investigadores analizaron la asociación entre las concentraciones de contaminantes y la aparición de arritmias ventriculares.

Durante el periodo de estudio se registraron un total de 440 arritmias ventriculares, de las cuales 322 fueron tratadas con marcapasos antitaquicardia y 118 con una descarga. Los investigadores hallaron una asociación significativa entre los niveles de PM2,5 y las arritmias ventriculares tratadas con descargas, que correspondía a un aumento del riesgo del 1,5% por cada aumento de 1 microg/m3 de PM2,5.

También descubrieron que cuando las concentraciones de PM2,5 se elevaban en 1 microgr/m3 durante toda una semana, en comparación con los niveles medios, había un 2,4% más de probabilidades de sufrir arritmias ventriculares, independientemente de la temperatura. Cuando las PM10 fueron 1 microgr/m3 por encima de la media durante una semana, hubo un 2,1% más de riesgo de arritmias.

La contaminación ambiental es un problema de salud pública

Zanni explica que "las partículas pueden provocar una inflamación aguda del músculo cardíaco que podría actuar como desencadenante de arritmias cardíacas. Dado que estas partículas tóxicas se emiten desde las centrales eléctricas, las industrias y los coches, se necesitan proyectos ecológicos para proteger la salud, además de las medidas que los individuos pueden tomar para protegerse".

La doctora concluye que "estos datos confirman que la contaminación ambiental no sólo es una emergencia climática, sino también un problema de salud pública. El estudio sugiere que la supervivencia de los pacientes con enfermedades cardíacas se ve afectada no sólo por las terapias farmacológicas y los avances en cardiología, sino también por el aire que respiran –añade–. Esta batalla puede ganarse con una alianza entre las sociedades científicas y los políticos para proteger no sólo el medio ambiente sino también la salud de la población humana".