María Dolores del Pino preside la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) con el objetivo de visibilizar su especialidad a toda la sociedad para intentar mejorar el abordaje de las enfermedades renales. Con una buena prevención se puede evitar la aparición de la enfermedad renal crónica, tal y como señala.

¿Cuáles son los objetivos principales de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Nefrología?

La Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), con más de 50 años de trayectoria, ya se ha consolidado como una de las principales sociedades científicas en España. Tiene más de 2.000 socios y una importante presencia internacional. Actualmente, estamos centrados en lograr que la población española conozca lo que supone tener una enfermedad renal y aumentar la concienciación para avanzar en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de esta patología, que ya afecta a unos siete millones de españoles, y sigue creciendo cada año.

¿Cuál es su plan estratégico en cuanto a captación de talento, formación e ideas innovadoras?

Esa hoja de ruta se desarrolla a través de nuestro plan estratégico, que recoge el desarrollo de diferentes acciones que se orientan a mejorar la prevención y el tratamiento integral de la enfermedad renal, aumentado su concienciación, pero también en otras cuestiones que nos parecen fundamentales como fortalecer la profesión del nefrólogo como referente transversal, fortalecer la posición de la S.E.N. y su capacidad de influencia frente a la Administración pública, así como las relaciones con otras sociedades científicas.

En este contexto, ¿cómo tienen previsto trabajar?

Vamos a reforzar la propia S.E.N. como sociedad, potenciando la participación de sus socios y promoviendo la captación y el desarrollo de talento entre las nuevas generaciones de nefrólogos. En este sentido, estamos trabajando para ganar mayor visibilidad dentro de las ramas y especialidades de la Medicina, de manera que podamos conseguir que la Nefrología sea una especialidad atractiva para los estudiantes. Es una profesión muy bonita y que aporta mucho a las personas que se dedican a ella, y por eso queremos que la elijan como una de las primeras opciones de especialización médica y desarrollen su actividad profesional como nefrólogos. Además, estamos potenciando la investigación en Nefrología en nuestro país para favorecer la atracción del talento hacia la especialidad, a través de una mayor presencia en las universidades y la proyección de una imagen más ajustada a la realidad y a las grandes oportunidades que ofrece.

¿Existen diferencias en cuanto al número de especialistas en las distintas comunidades autónomas? ¿En cuáles?

El establecimiento de los Servicios de Nefrología, como en el resto de servicios sanitarios profesionales, dependen de nuestro Sistema Nacional de Salud y de sus competencias delegadas en las comunidades autónomas, que son las que se encargan de su implantación y gestión. Cada comunidad autónoma es muy diferente y el número de los pacientes que existe en cada una de ellas también, por lo que lógicamente existen diferencias en cuanto al número de nefrólogos que desarrollan su actividad en cada región. Pero lo que está claro es que los servicios para los pacientes renales están garantizados en todo nuestro territorio nacional y que además hemos avanzado enormemente en las últimas décadas. Por citar un ejemplo, somos el primer país del mundo en trasplante renal.

En cuanto a la formación, ¿cómo se articulan los programas formativos?

Contamos con un amplio programa de formación que abarca acciones durante todo el año e incluye desde cursos enfocados a nuestros nefrólogos residentes (MIR) a reuniones profesionales anuales, seminarios y charlas sobre áreas específicas de la Nefrología, talleres o cursos de especialización y actualización de conocimientos. También se hacen algunos desde un punto de vista práctico, en el que nuestros nefrólogos puedan formarse o mejorar ciertas técnicas relacionadas con el desarrollo de nuestra actividad profesional.

¿Tienen algunas otras actividades?

Además de las que organiza la propia S.E.N., recogemos otras actividades y cursos que cuentan con nuestro aval científico por el interés que tiene para los nefrólogos, o que organizan otras entidades vinculadas a nuestra área o de aquellas sociedades científicas que cuentan con mayor relación con la Nefrología y la enfermedad renal. Igualmente, contamos con una plataforma de formación online (e-learning), que sirve de plataforma para el desarrollo de otros cursos, y un amplio archivo de documentación y casos clínicos disponibles en nuestra web para aquellos que quieran consultarlos. Por último, es de destacar nuestro congreso anual, que es el principal encuentro profesional de la Nefrología en España y en el que compartimos nuevas experiencias y conocimientos sobre nuestra actividad que contribuyen igualmente a seguir mejorando nuestra formación.

¿Qué diferencias existen entre los dirigidos a especialistas en formación y los especialistas ya formados?

Realmente no existen muchas diferencias en cuanto a la estructura de los cursos, que suelen incluir charlas, ponencias, presentación de casos clínicos, etc., a cargo de nefrólogos expertos, aunque en el caso de las acciones dirigidas a nuestros médicos MIR sí se hace especial hincapié en las sesiones prácticas, la exposición de casos y experiencias en el ámbito clínico o la mejora de otras habilidades transversales que desde la S.E.N. consideramos importantes para la formación de los profesionales de la Medicina, como las relacionadas con la comunicación, como saber comunicar bien a los pacientes o saber exponer y presentar los trabajos profesionales en público en congresos y reuniones científicas.

Los planes de formación ¿están en consonancia con los establecidos en los países europeos de nuestro entorno?

Nuestro programa formativo está en la misma línea que desarrollan los principales países de Europa y del mundo para la cualificación y mejora de los profesionales en Nefrología. En el caso de la formación para los MIR, está elaborado por la Comisión Nacional de la Especialidad de Nefrología y ratificada por el Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud, órgano asesor de los ministerios de Sanidad y y de Ciencia e Innovación en materia de formación sanitaria especializada.

¿Con qué especialidades tienen más relación? ¿Con cuáles tienen que trabajar de forma coordinada?

Como es lógico, tenemos una mayor relación y colaboración con aquellas sociedades, entidades y especialidades médicas que tienen un mayor nexo de unión con la especialidad de Nefrología y con los objetivos que persigue la S.E.N. Por citar un ejemplo, tenemos una estrecha relación con entidades como la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN), la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) o la Asociación Española de Nefrología Pediátrica (AENP). En el caso de pacientes, con la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER). Pero ampliamos ese marco de trabajo y colaboración a otras muchas sociedades y especialidades, como pueden ser las relacionadas con la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes, por las implicaciones que tienen esas patologías en la enfermedad renal, o las vinculadas a la Atención Primaria y la Medicina Familiar, por la necesidad que vemos de potenciar el diagnóstico precoz y la prevención de las enfermedades del riñón en este campo de atención al paciente.

¿Cómo se articula ese trabajo conjunto? ¿Se establecen acuerdos de colaboración?

Con muchas reuniones y encuentros para poner en común las cuestiones que nos unen y que podemos desarrollar juntos para así avanzar en los objetivos que nos marcamos. Habitualmente, se realizan a través de grupos o comisiones de trabajo que se encargan de realizar la labor de seguimiento y profundizar en su desarrollo. Por supuesto, con la firma de acuerdos de colaboración entre las sociedades y entidades implicadas donde plasmamos nuestro compromiso y las líneas a seguir para llevar a cabo el trabajo común.

¿Qué papel tiene FACME en esa relación?

La Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME) tiene un papel importante en este sentido, puesto que aglutina a muchas sociedades científicas de nuestro país y ofrece un marco estupendo para fomentar la colaboración y el trabajo entre sociedades que pueden compartir objetivos y retos, y cooperar para continuar avanzando en el ámbito científico y sanitario español, además de guiar y liderar a las sociedades asociadas en el desarrollo e implantación de iniciativas o acciones que contribuyan al bien común general de todas.

¿Hay suficientes nefrólogos en España como para hacer frente a la Enfermedad Renal Crónica, que se está convirtiendo en una epidemia silenciosa?

Contamos con unos servicios de Nefrología magníficos en cada comunidad autónoma, que ofrecen la mejor atención y asistencia al paciente, y que han avanzado notablemente en los últimos años hasta situarnos como una referencia a nivel europeo e internacional. Nuestra previsión, desgraciadamente, es que la Enfermedad Renal Crónica (ERC) siga creciendo en los próximos años, lo que implicaría, lógicamente, la necesidad de continuar incorporando nuevos profesionales a la especialidad, para así dar cobertura a las necesidades que se requieran.

¿Qué medidas preventivas se deberían reforzar desde los distintos escalones de la asistencia sanitaria (Primaria y Especializada)?

La prevención es uno de los factores fundamentales para evitar la ERC, y para ello es esencial tener unos hábitos de vida saludables, tanto en la alimentación como el desarrollo de actividad física diaria, puesto que contribuyen notablemente a ganar salud y a evitar la aparición de las patologías del riñón. Es muy importante concienciar a la sociedad desde las edades más tempranas, en los niños y jóvenes, para que desarrollen ese estilo de vida saludable desde pequeños, porque así les estamos ayudando a prevenir no solo la ERC, sino también otras enfermedades. En España hemos mejorado mucho en la asistencia especializada en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad para evitar llegar a estadios avanzados y necesitar diálisis o trasplante, pero nos siguen llegando pacientes con la función renal muy deteriorada en muchos casos. Debemos continuar avanzando para frenarla, y ahí es donde hay que enfatizar en el papel que puede hacer la Atención Primaria en la detección precoz y diagnóstico en estadios iniciales.

¿En qué consiste el Código Riñón? ¿Qué aporta a la prevención y manejo de la Enfermedad Renal Crónica?

El programa Código Riñón es una iniciativa que pretende precisamente lo que estábamos comentando, poner en marcha una estrategia para la prevención de la Enfermedad Renal Crónica en España. Se trata de una campaña para promover el conocimiento, la formación y la investigación a nivel profesional y, sobre todo, el conocimiento de la enfermedad renal por parte de la población y de sus factores de riesgo y la posibilidad de evitarlos siguiendo hábitos de vida saludables. Queremos hacerlo actuando en los colegios, con los niños, que son el futuro de nuestra sociedad. El año pasado logramos que el Senado aprobara una moción por unanimidad para que Código Riñón se desarrolle y cuente con apoyo por parte del Gobierno. Ahora falta concretarlo. También, hemos empezado a trasladarlo a los parlamentos regionales, para que desde las comunidades autónomas se sumen a la iniciativa y, además de mostrar su apoyo, puedan contribuir con acciones y medidas reales que vayan en este camino.

¿Cómo se ha elaborado el Código Ético de la S.E.N. y qué objetivos persigue?

El Código Ético de la S.E.N. es un decálogo de principios fundamentales con los que nuestra sociedad pretende promover la calidad y buena práctica de los profesionales de la Nefrología y hacer patente a las instituciones, autoridades sanitarias y sociedad en general el compromiso ético de los nefrólogos con el desarrollo profesional de su actividad y el bien general de la sociedad. Era una de las preocupaciones principales de todas las Junta Directivas que han dirigido la S.E.N., pero en los últimos años se han sucedido algunos acontecimientos y cambios en cuanto a la renovación de los códigos deontológicos, la creación de códigos de buenas prácticas o posicionamientos en cuanto a la transparencia e independencia de organizaciones colegiales y asociaciones científico-médicas españolas que nos han llevado a decidir que era preciso plasmar nuestro propio código ético por escrito.

¿Qué objetivo tiene dicho documento?

Con este documento queremos responder a las necesidades de los profesionales del siglo XXI, haciendo públicos cuáles son los principios mínimos que han de guiar la práctica clínica del especialista en Nefrología y que están en relación con su actividad profesional, con el paciente, con la sociedad, con otros profesionales sanitarios y con la propia S.E.N. Es una forma de apostar por el establecimiento de un conjunto de valores que contribuyan a la mejora, más allá de la legalidad vigente, en cuanto al desarrollo de las actividades profesionales sanitarias, haciendo hincapié en el profesionalismo, entendido como la relación del médico con la sociedad, de los médicos entre sí y del médico consigo mismo.