La cardiotoxicidad se ha desarrollado en paralelo al gran avance que ha mostrado la oncología en los últimos años, gracias a nuevos y más efectivos tratamientos que, sin embargo, no están exentos de efectos secundarios. Sin embargo, está comprobado que el seguimiento multidisciplinar del paciente oncológico permite reducir a casi la mitad los casos de cardiotoxicidad que generan los tratamientos de quimioterapia y de radioterapia.

Según datos recogidos por la del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, que ha cumplido tres años de actividad asistencial, los efectos secundarios adversos aparecen entre el 3 y el 4 por ciento de los pacientes con cáncer sometidos a tratamiento, mientras que solo se dan en el 2 por ciento cuando son seguidos por una unidad de cardio-oncología.

La unidad de La Zarzuela se basa en el trabajo multidisciplinar de Pedro Salinas (Oncología), Rafael de la Cámara (Hematología) y Santiago de Dios y José Luis Zamorano (Cardiología), del que ya se han beneficiado más de 400 pacientes. De esta forma, oncólogos, hematólogos y cardiólogos trabajan en común para detectar, prevenir y tratar los efectos cardiotóxicos y conseguir así el éxito de las terapias oncológicas.

Hay que matizar que el paciente tipo de la unidad de cardio-oncología es aquel que precisa un tratamiento oncológico (quimioterapia o radioterapia) que presenta potencial cardiotóxico, aunque no sea aún conocido (por ejemplo, el derivado de fármacos en desarrollo).

Así, algunos presentan un alto riesgo, por sus características basales o por el tipo de tratamiento al que se van a someter, y necesitan un seguimiento más específico y estrecho, con pruebas especiales (test de detección de isquemia y biomarcadores), tratamientos cardioprotectores y control estricto de sus factores de riesgo cardiovascular.

Las contribuciones del cardiólogo

Aunque existen otras muchas, la cardiotoxicidad es la principal interconsulta que une a la cardiología con la oncología. Sin embargo, evitar la cardiotoxicidad no es el único propósito de este tipo de unidad, según su responsable, Santiago de Dios: “Tratamos otra serie de patologías cardiovasculares relacionadas con el tratamiento oncológico, tales como arritmias (fundamentalmente fibrilación auricular), disfunción diastólica, cardiopatía isquémica, hipertensión pulmonar o pericarditis. Diagnosticamos y tratamos precozmente gracias a la colaboración de oncólogos, hematólogos y cardiólogos”.

También hay un porcentaje significativo de pacientes que presentan enfermedad cardiovascular previa al tratamiento oncológico, por lo que es necesario un manejo cuidadoso de su medicación a base de antiagregantes y anticoagulantes. De ahí que las unidades de cardio-oncología,  con un enfoque multidisciplinar, sean claves para un abordaje completo de toda esta variedad de pacientes.