La Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) ha publicado un nuevo Informe sobre la Atención Primaria en las Comunidades Autónomas. La primera conclusión del mismo es que se necesita una mayor transparencia en la información del funcionamiento de la AP, tanto en cuanto a recursos, actividad, calidad y resultados en salud. Pese a ello, el informe vuelve a abrir el debate sobre los presupuestos en Atención Primaria. Una cuestión de nuevo en actualidad. No obstante, los problemas detectados en la AP son probablemente una de las causas de las dificultades para atender la pandemia y para realizar el seguimiento y detección de casos durante la misma.

Según el informe los presupuestos en Atención Primaria no han dejado de disminuir. En cuanto al porcentaje sobre gasto sanitario público, el informe establece una disminución del 1,38 por ciento entre 2010 y 2017. Esta disminución en los presupuestos de la atención Primaria se habría mantenido posteriormente según los presupuestos aprobados por las CCAA.  El mismo ha sido más acusado en Baleares, Andalucía, Cataluña y Madrid. Tampoco los presupuesto en Atención Primaria según euros por habitante y año ha alcanzado los niveles de 2010.

Por ello el informe concluye con la necesidad de incrementar notablemente los presupuestos en Atención Primaria. Una cifra que se estima razonable es en torno al 20 por ciento del presupuesto sanitario público.

Otros análisis en Atención Primaria

El informe también concluye que el recorte en recursos humanos también ha sido importante, apreciando una mayor diferencia entre CCAA.   El número de consultas anuales disminuyó en 2018 respecto a 2010 en Medicina de Familia (8,55 por ciento) y en pediatría (6,09 por ciento) con un ligero incremento en el caso de las de enfermería (0,43 por ciento). Lógicamente la frecuentación disminuyó en medicina de familia y pediatría y aumento en enfermería (2,16 por ciento).

El consumo de medicamentos por persona (en dosis diarias definidas /1000 personas) tiene una variabilidad excesiva. Va desde 1.903 de Cataluña, hasta 964 de Valencia con un promedio de 1.169. La cifra no parece tener una justificación por la morbilidad y características de la población.

Así, se insiste en que es fundamental disminuir la presión asistencial en la AP. Para ello se precisa, aparte de unos mayores presupuestos en Atención Primaria, un incremento sustancial de las plantillas. En concreto, estableciendo un máximo 1300 tarjetas sanitarias individuales para profesionales médicos y de enfermería y de 1.000 para pediatría.