Un tercio de los fallecimientos por tumores son evitables si se controlaran determinados factores de riesgo. Estamos hablando de unas cifras elevadas si tenemos en cuenta que se calcula que, en 2021, habrá unos 171.300 nuevos casos de cáncer diagnosticados en mujeres en España. Son unos datos similares a los recogidos durante el pasado año, aunque se prevé un incremento progresivo debido a los factores de riesgo, tanto los evitables como los no modificables. Lo cierto es que la incidencia del cáncer es cada vez mayor en las mujeres que en los hombres, motivo por el que se debería prestar una especial atención en su diagnóstico y tratamiento en este segmento poblacional, asegura la doctora Isabel Echavarría, secretaría científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y oncóloga médica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón en Madrid, en una entrevista concedida a EL MÉDICO.

¿Por qué el cáncer afecta más a la mujer que al hombre? ¿Existen grandes diferencias de sexo?

Realmente, el cáncer afecta de manera muy significativa a ambos sexos: una de cada tres mujeres tendrá cáncer a lo largo de la vida, pero uno de cada dos varones también lo sufrirá. Hay diferencias en las incidencias de los distintos tumores, tanto por factores hormonales como biológicos, como por la distinta distribución de los factores de riesgo. Por ejemplo, tradicionalmente, ha habido más tabaquismo entre los hombres y, por tanto, mayor riesgo de cáncer de pulmón y otros tumores relacionados con el tabaco. Pero son tendencias que están cambiando.

¿En qué medida influyen las hormonas y la biología de las mujeres en el caso de los tumores?

Las hormonas tienen un papel fundamental en alguno de los tumores más incidentes y prevalentes en las mujeres, como es el cáncer de mama. Un ambiente muy estrogénico, con una vida reproductiva larga (menarquia o primera regla precoz, menopausia tardía…), aumento en los niveles de estrógenos como, por ejemplo, secundarios a la obesidad; o tratamientos hormonales como la terapia hormonal sustitutiva en la menopausia y los anticonceptivos orales… son factores de riesgo bien conocidos para el cáncer de mama. Es importante saber que el impacto de los anticonceptivos orales va disminuyendo conforme pasa el tiempo tras suspenderlos. En el caso del cáncer de endometrio, también juega un papel importante el ambiente hormonal y, de nuevo, las situaciones que suponen un aumento de los estrógenos, como la obesidad, son factores de riesgo bien establecidos. En el caso del cáncer de ovario, aquellas pacientes con vidas reproductivas largas tienen más riesgo (mayor número de ovulaciones). Por el contrario, disminuye el riesgo con los anticonceptivos orales y a mayor número de hijos o mayor paridad.

Por tanto, situaciones como los embarazos o la menopausia, ¿pueden influir en el desarrollo de tumores?

Los embarazos son un factor protector frente al cáncer de mama, ya que la ausencia de embarazos o nuliparidad, o tener el primer embarazo a edades tardías, se asocia con un mayor riesgo de cáncer de mama. Hay que tener en cuenta que, inicialmente, tras el embarazo se produce un incremento transitorio en el riesgo de cáncer de mama, pero este va disminuyendo paulatinamente hasta situarse por debajo del riesgo de las mujeres que no han tenido hijos. Se calcula que por cada hijo se reduciría el riesgo de cáncer de mama en alrededor de un 7 por ciento a largo plazo. Además, los embarazos también se asocian con un menor riesgo de cáncer de ovario. Por otro lado, la lactancia materna reduce asimismo el riesgo de cáncer de mama y de ovario, con un efecto acumulado a mayor paridad y mayor tiempo de lactancia materna. Por su lado, la menopausia tardía se asocia con un mayor riesgo de cáncer de mama y de endometrio debido a una mayor exposición a estrógenos; y de ovario a causa de un mayor número de ovulaciones.

¿Influye el hecho de ser mujer con un retraso en el diagnóstico de los tumores?

Lo cierto es que no hay datos que reflejen un mayor retraso diagnóstico del cáncer en mujeres comparado con varones. Por suerte, la mayoría de los cánceres de mama y endometrio, que son más específicos de mujeres, se diagnostican en estadios precoces. Por desgracia, no ocurre lo mismo en el caso del cáncer de ovario que, en general, cursa sin síntomas hasta que ya está evolucionado.

Y en cuanto al tratamiento, ¿se manejan igual los tumores en hombres y en mujeres hoy en día o existen ciertas disonancias?

Los tumores se manejan igual en hombres y mujeres actualmente, y su abordaje va a depender fundamentalmente del estadio tumoral, características clínicas y características moleculares del tumor, no del sexo del paciente. Es cierto que determinadas alteraciones moleculares de algunos tumores, como puede ser el cáncer de pulmón, son más frecuentes en mujeres y permiten el acceso a ciertos tratamientos específicos, pero el tratamiento es el mismo independientemente del sexo una vez que se identifican las mencionadas alteraciones.

Precisamente, el cáncer de pulmón ha tenido un incremento importante en la incidencia en la mujer, ¿a qué se debe?

Este aumento de los tumores de cáncer en la mujer están directamente relacionados con el consumo de tabaco entre las mujeres desde la década de los años 70. A causa de esto, el cáncer de pulmón se ha convertido en el tercer tumor más incidente y en la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres. Además del cáncer de pulmón, vamos a ir viendo un incremento progresivo en otros tumores relacionados con el tabaco, como son los tumores de cabeza y cuello, vejiga o esófago, entre otros.

En el caso de los cánceres específicos de la mujer, ¿cómo ha evolucionado su diagnóstico y el manejo de la enfermedad?

En el caso del cáncer de mama, aunque no es específico de mujeres, ya que un pequeño porcentaje de hombres también puede sufrirlo, la implantación de los programas de detección precoz con las mamografías ha permitido reducir su mortalidad. Además, los avances terapéuticos han sido notables y, cada vez, los tratamientos están más adecuados a cada paciente, más individualizados, y son más eficaces.  Con respecto al cáncer de ovario, aunque el diagnóstico precoz sigue siendo complicado, ha habido muchas mejoras en su tratamiento gracias a fármacos dirigidos frente a problemas en la reparación del ADN. En el caso del cáncer de cérvix, los programas de vacunación frente al virus del papiloma humano y los programas de cribado son fundamentales para controlar este tumor y su diagnóstico en estadios precoces.

¿Qué hay del acceso a la salud de la mujer en este contexto? ¿Existe cierta inequidad de género?

Por suerte, en nuestro medio hay equidad de acceso a la salud. Es probable que, en otros países, con culturas distintas, este no sea el caso y quizá ahí sí haya mayores retrasos diagnósticos y diferencias en el manejo de los tumores. En España, no hay inequidad de género.

Hablemos de la elevada mortalidad que aún sigue asociada al cáncer, ¿cómo se podrían mejorar esas cifras?

La mejor forma de cambiar esos datos de mortalidad del cáncer es mejorar las cifras de incidencias mediante el control de los factores de riesgo evitables: tabaco, alcohol, ciertas infecciones, sobrepeso/obesidad, sedentarismo y dietas inadecuadas. Esta es, sin duda, la mejor forma de reducir la mortalidad por cáncer. Por otro lado, los programas de detección precoz también ayudan a reducir la mortalidad por cáncer, al diagnosticar los tumores en estadios más precoces. Y un tercer escalón sería mejorar los tratamientos gracias a la investigación continua, que hace que los pacientes cada vez dispongan de tratamientos más efectivos que aumentan su supervivencia y mejoran su calidad de vida.

¿Considera que la población femenina está suficientemente concienciada de la importancia de la prevención de  estas enfermedades?

Aunque las mujeres están, en general, muy concienciadas con el cáncer y su impacto, no hay la suficiente conciencia social del papel que juega la prevención. Es fundamental que la sociedad conozca y actúe frente al tabaquismo, limite el consumo de alcohol (todavía una parte importante de la población cree de forma errónea que existe un consumo saludable de alcohol, cuando en realidad no hay un nivel seguro con respecto al cáncer, ya que se incrementa desde consumos leves) y, sobre todo, no existe una adecuada concienciación social sobre la necesidad de mantener una dieta adecuada, la relevancia de la actividad física y el factor determinante que pueden suponer el sobrepeso y la obesidad. Es muy importante que la población, y, en este caso, las mujeres, conozcan los riesgos asociados con el sobrepeso y obesidad, responsables de multitud de tumores, así como del sedentarismo y las dietas.

Orientado a mejorar el manejo de los tumores en la mujer, SEOM puso en marcha el proyecto ‘Mujeres por la Oncología’ (MxO). ¿En qué consiste?

La Sociedad Española de Oncología Médica está trabajando desde la Comisión Mujeres por la Oncología (MxO) para establecer un punto de encuentro y compartir iniciativas que contribuyan a mejorar el desarrollo profesional, especialmente, en mujeres. Uno de los primeros proyectos en los que ha trabajado esta comisión ha sido analizar si existen barreras para alcanzar los objetivos, independientemente del género, entre los socios de SEOM. Para ello, se ha realizado una encuesta a todos los oncólogos médicos y residentes de Oncología Médica, cuyos resultados están pendientes de publicación.

Una pregunta obligada en los tiempos que corren es si la COVID-19 ha influido de alguna manera en los problemas oncológicos.

El impacto de la pandemia por la COVID en el cáncer en nuestro país, como en el resto de las especialidades sanitarias, ha sido notable. Aunque durante la primera ola fue preciso reorganizar la atención de los pacientes oncológicos y ajustar las visitas y los tratamientos para reducir riesgos de contagios -sobre todo, en los pacientes ya diagnosticados e incluidos en los circuitos oncológicos-, se ha intentado minimizar el impacto de la pandemia. Sin duda, los mayores damnificados han sido los pacientes que estaban todavía sin diagnosticar. En ese caso, se han producido retrasos diagnósticos significativos, tanto por la suspensión temporal de los programas de cribado como por el retraso de pruebas, dificultad en el acceso al sistema sanitario o miedo a acudir al hospital. Por otro lado, la investigación también se ha visto afectada por la pandemia, muchos ensayos clínicos se suspendieron temporalmente durante la primera ola, aunque por suerte ya se han reactivado. En este sentido, en la investigación básica y traslacional es fundamental que se mantenga su financiación, ya que el cáncer sigue siendo un problema de primera magnitud.


 

Una de cada tres mujeres padecerá cáncer en España

En España, se calcula que una de cada tres mujeres padecerá un tumor a lo largo de su vida, según las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Pese a esta elevada incidencia, la buena noticia es que, aunque el número de pacientes aumenta, el de fallecimientos disminuye gracias a los grandes avances en los tratamientos médicos, el diagnóstico precoz y la puesta en marcha de medidas de prevención que contribuyen a mejorar la esperanza de vida. Asimismo, pese a que existen diferencias entre los tumores que afectan a hombres y a mujeres, el de pulmón es el que mayor incidencia y mortalidad representa en ambos sexos. Si bien la supervivencia en mujeres con cáncer es superior, dado que los tumores más frecuentes entre las féminas son aquellos que tienen un mejor pronóstico. Sean cuales sean las cifras, estas podrían mejorar. Desde SEOM aseguran que hasta un tercio de los fallecimientos por cáncer podrían ser evitables si se controlaran los factores de riesgo eludibles como el consumo de tabaco y alcohol, así como la obesidad y el sedentarismo. De todos ellos, al tabaco lo sitúan como el principal responsable de ese aumento, no en vano es el responsable del 33 por ciento de las muertes por cáncer. Si tenemos en cuenta que los tumores de pulmón constituyen la principal causa de muerte, se hace necesario crear campañas de concienciación que ayuden a disminuir el tabaquismo en nuestro país. Por otro lado, también es importante destacar que el consumo de esta droga está disminuyendo entre los varones, mientras que desde la década de los 70 se ha producido un incremento paulatino de su consumo entre las mujeres, lo que tiene una correlación directa con ese incremento de casos de cáncer de pulmón femenino. Desde 2019, este tumor se ha convertido en el tercero con mayor incidencia en la mujer, después del de mama y el colorrectal y, por tercer año consecutivo, se sitúa como la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres por detrás del de mama. A esto hay que añadir que el tabaco también se asocia al desarrollo de otros tipos de cánceres como el de vejiga, tumores de cabeza y cuello; cáncer de esófago o de páncreas, entre otros. Otro de los factores de riesgo relacionado con el desarrollo de cáncer es el alcohol, siendo responsable –según SEOM– de 180.000 casos de cáncer y 92.000 muertes por tumores en Europa. Su consumo se asocia fundamentalmente con el desarrollo de carcinomas de cabeza y cuello, esófago, hepatocarcinomas, colorrectal y cáncer de mama. Pese a la falsa creencia de que cierto consumo de alcohol podría ser cardioprotector, los especialistas aseguran que no existe un consumo seguro de alcohol, ya que cualquier cantidad, incluso bajos consumos, incrementa el riesgo de padecer cáncer. La obesidad y el sedentarismo son otros factores de riesgo enraizados en nuestra sociedad y que también tienen una relación directa con los tumores y otras enfermedades. Por ello, es necesario realizar campañas educativas que permitan reducir su impacto y fomenten llevar una dieta mediterránea adecuada y la realización de ejercicio físico. Ambas acciones han demostrado disminuir la incidencia de ciertos tipos de tumores, así como el riesgo de recidiva, además de mejorar su pronóstico y tolerar mejor los tratamientos. En el mismo escenario, desde la sociedad científica recomiendan mantener los programas de detección precoz que este año se han visto paralizados por la COVID-19.