El mayor estudio realizado hasta la fecha sobre pacientes operados de pancreatitis crónica con un seguimiento de seis años o más ha revelado que aproximadamente dos tercios sobreviven a los 10 años, pero más de una cuarta parte de estos pacientes seguían consumiendo opiáceos a diario para el dolor, por lo que los investigadores abogan un control más estrecho tras la cirugía.

La pancreatitis crónica, una enfermedad dolorosa y debilitante, a menudo requiere una cirugía mayor para extirpar todo o parte del páncreas y hasta ahora pocos estudios de envergadura habían evaluado la evolución de estos pacientes cinco años o más después de la intervención.

"Después de una intervención quirúrgica, los cirujanos esperamos que estos pacientes vuelvan a su vida normal –afirma el autor principal del estudio, el doctor Gregory C. Wilson, profesor adjunto de cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos)–. En este estudio, tenemos un seguimiento a largo plazo que examina la supervivencia y la causa de muerte en estos pacientes mucho después de ese período quirúrgico, y lo que vemos es que la supervivencia sigue disminuyendo incluso cinco años después de la cirugía".

La supervivencia a diez años fue de sólo el 63,5%, "de modo que hay una gran parte de estos pacientes que mueren a los diez años de esta operación", advierte Wilson. La edad media de los pacientes del estudio era de 44,8 años.

El estudio, publicado en el ‘Journal of the American College of Surgeons’ (JACS), incluyó 555 operaciones de pancreatitis crónica realizadas a 493 pacientes en el Centro Médico de la Universidad de Cincinnati entre 2000 y 2020, lo que representa el mayor estudio realizado hasta la fecha para evaluar la supervivencia a largo plazo en pacientes operados de pancreatitis crónica, según los autores.

Abordaje de la pancreatitis crónica

El páncreas produce enzimas digestivas, así como insulina y glucagón, para regular el metabolismo corporal. La pancreatitis crónica es una enfermedad benigna que provoca la inflamación del páncreas. Suele tratarse primero con medicación o procedimientos menos invasivos, pero hasta un 40% de los pacientes pueden necesitar cirugía cuando fracasa el tratamiento médico, explica el doctor Wilson.

Utilizando el Índice Nacional de Defunciones, los investigadores evaluaron la supervivencia a largo plazo y los resultados de los pacientes que se sometieron a cirugía para tratar la pancreatitis crónica.

Los cirujanos del estudio realizaron distintos tipos de intervenciones quirúrgicas: Pancreatectomía total (48,5%), en la gran mayoría de los casos también con una técnica de infusión celular; resección de la cabeza del páncreas con conservación del duodeno (21,7%); procedimiento de Whipple, que consiste en la extirpación de la cabeza del páncreas junto con el duodeno, la vesícula biliar y el conducto biliar (16,2%) y pancreatectomía distal, que consiste en extirpar el cuerpo y la cabeza del páncreas y, en algunos casos, el bazo (12,8%).

El 12% de todos los pacientes necesitaron una segunda operación en una mediana de 20,6 meses y menos del 1% requirieron una tercera operación. La incidencia de muerte a los 30 días (1,2%, o 6 pacientes) y a los 90 días (2,3%, o 11 pacientes) de la operación se consideró baja. Pero los investigadores observaron importantes problemas psicosociales en estos pacientes tras su recuperación de la cirugía.

"Vimos problemas relacionados con el abuso de sustancias, el consumo de narcóticos, el suicidio y la hepatopatía terminal", recuerda el doctor Wilson.

Con un seguimiento de entre 26 y 118 meses (con una mediana de 64,5 meses), el 38,1% seguía fumando, el 16,4% abusaba del alcohol y el 29,6% consumía opiáceos a diario en su última visita de seguimiento.

El estudio halló que la pancreatitis crónica debida al alcohol o al tabaco, junto con el tabaquismo persistente y el consumo de opiáceos tras la intervención, eran factores asociados a una peor supervivencia global.

En total, 165 pacientes del estudio murieron a una edad media de 50,6 años. La causa de muerte más frecuente fueron las infecciones (16,4%), seguidas de las enfermedades cardiovasculares (12,7%), las complicaciones de la diabetes (10,9%), el abuso de sustancias (9,7%) y la pancreatitis crónica progresiva o el retraso del crecimiento (7,9%). Otras causas de muerte destacables fueron el cáncer (7,3%) y el suicidio (3,6%). El suicidio también representó la causa de muerte más temprana, con una mediana de menos de 2 años tras la cirugía.

"Hay algo más que la cirugía en el cuidado de estos pacientes –advierte Wilson–. "Hay una segunda parte en todo esto y el estudio destaca algunos de estos hallazgos que son importantes, como las causas de muerte relacionadas con la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, incluso algunos de los cánceres que aparecen".

"Además, el aspecto psicosocial, la dependencia continuada de narcóticos y el abuso de sustancias son cosas que debemos considerar y abordar una vez que estos pacientes se hayan recuperado de su operación inicial", concluye.