Redacción.- Con motivo de la celebración en la jornada del 21 de septiembre del Día Mundial del Alzheimer, la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras demencias (C.E.A.F.A.) reivindican, entre otros aspectos, el renocimiento de esta enfermedad como discapacitante, así como el establecimiento de una Ley de protección para el enfermo y sus cuidadores, ya que son éstos quienes sopotan mayoritariamente las consecuencias de esta enfermedad. Según diversos estudios, el coste sociosanitario total aproximado para atender a un enfermo de Alzheimer en condiciones óptimas de vida oscila entre los 1.500 y 2.400 euros por mes, dependiendo del grado de afectación de la enfermedad.

Además desde esta organización quiere hacer hincapié en los costes " directos e indirectos que suponen atender a un paciente con esta patología, y no sólo para a los familiares de los enfermos, que según los datos soportan el 88″4 por ciento de los costes sociales, en lo que se refiere a cuidados informales, sino también al reto sociosanitario que afecta a todos ciudadanos, ya que el tratamiento y cuidado de los enfermos de Alzheimer requiere además servicios sanitarios y sociales, cuyo coste que repercute en toda la sociedad.

Los costes directos sociosanitarios corresponden a hospitalización, visitas médicas, exploraciones, material sanitario, medicación, atención domiciliaria, ayuda doméstica, residencias geriátricas, centros de día, ayudas técnicas y transporte, entre otros y que suponen entre el 18 y 23 por ciento del total. Luego están los indirectos, también llamados "invisibles", que corresponden a servicios y actividades cuidadoras sin reembolso monetario, así como a la pérdida de factores que determinan el concepto de calidad de vida.Se estima que la dedicación al paciente supera las 73 horas semanales, tiempo que varía, en función de la gravedad de la demencia.

En España los costes directos de los pacientes con Alzheimer representan sólo el 22,6 por ciento de los globales. Mientras que los indirectos, en los que el principal componente es el coste atribuido al cuidador principal, suponen el 76,8 por ciento del total en pacientes más graves, el 77,7 por ciento en los moderados y el 81,6 por ciento en los leves, lo que pone de manifiesto la importancia de los costes indirectos en este tipo de enfermedad.

Cabe añadir los llamados costes "intangibles, entre los que se encuentran el estrés, sufrimiento e impotencia de los familiares que ven cómo su ser querido se deteriora progresivamente, así como a la pérdida de calidad de vida de las familias afectadas. Esto redunda además en un aumento de la demanda de servicios sanitarios del cuidador principal. Conviene destacar la diferencia de costes con respecto a otros países europeos: en Francia y en Alemania el coste de la enfermedad de Alzheimer fue dos veces superior al español en el año 2000. Por paciente, el coste en estos dos países ronda los 54.000 euros al año, mientras que en España no llega los 24.000 euros. Respecto a las horas dedicadas por la familia a los enfermos, España triplica tanto a Alemania como a Francia. Supone, que este ahorro económico se consigue a costa del esfuerzo personal de las familias.