El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha lamentado que el mecanismo COVAX entregará esta semana su dosis número 65 millones de la vacuna contra el coronavirus cuando debería haber sido «al menos la número 170 millones», y ha insistido en que «el momento de donar las dosis sobrantes es ahora«.

La directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, ha indicado a través de un comunicado de que han advertido «en repetidas ocasiones sobre los riesgos de bajar la guardia y dejar a los países de ingresos bajos y medios sin un acceso equitativo a las vacunas, los diagnósticos y los tratamientos».

Y, en este sentido, ha mostrado preocupación porque «el pico mortal en la India sea un precursor de lo que ocurrirá si esas advertencias permanecen desatendidas», ya que en países como Nepal, Sri Lanka, Maldivas, Argentina y Brasil ya se están «disparando los casos y los sistemas sanitarios tienen dificultades».

Implicación del G7

Fore se ha dirigido a los miembros del G7 de cara a su próxima reunión de junio, ya que «podrían donar alrededor de 153 millones de dosis de vacunas si compartieran solo el 20 por ciento de su suministro disponible durante junio, julio y agosto» y «para advertirles de que «cuanto más tiempo se siga propagando el virus sin control, mayor será el riesgo de que surjan variantes más mortales o contagiosas«.

«Si bien algunos miembros del G7 tienen más suministros que otros, y algunos han avanzado más en la distribución nacional, un compromiso colectivo inmediato para poner en común el exceso de suministros y compartir la carga de la responsabilidad podría reforzar a los países vulnerables para que no se conviertan en el próximo punto caliente mundial», ha pedido Fore.

También ha recordado que la crítica situación en India tiene otras consecuencias como «la grave reducción de las vacunas disponibles para COVAX», lo que, sumado al nacionalismo de las vacunas, la limitada capacidad de producción y la falta de financiación, supone un retraso en el despliegue de las vacunas contra la COVID-19.

Ante esto, la máxima responsable de UNICEF ha defendido que «el camino más claro para salir de esta pandemia es una distribución global y equitativa de vacunas, diagnósticos y terapias», y COVAX «representa esa vía», pero «está desabastecido», ha lamentado.