Un estudio recientemente publicado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Wayne en Michigan (EEUU) muestra que las mujeres que contraen COVID-19 durante el embarazo tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar preeclampsia, la principal causa de muerte materna e infantil en todo el mundo.

El estudio, publicado en el ‘American Journal of Obstetrics and Gynecology’, encontró que las mujeres con infección por SARS-CoV-2 durante el embarazo tenían un 62% más de probabilidades de desarrollar preeclampsia que aquellas sin la infección durante el embarazo.

“Tanto la infección asintomática como la sintomática aumentaron significativamente el riesgo de preeclampsia. Sin embargo, las probabilidades de desarrollar preeclampsia eran más altas entre los pacientes con enfermedad sintomática que entre aquellos con enfermedad asintomática”, señalan los investigadores.

Características de la preeclampsia

Cuanto antes comience la enfermedad en el embarazo, peor puede ser el resultado para el bebé y la madre. Las mujeres con preeclampsia a menudo no sienten los efectos hasta que la afección es grave y pone en peligro la vida. Los efectos sobre la madre incluyen problemas cardíacos, posible hemorragia cerebral, insuficiencia renal aguda, problemas de coagulación sanguínea y posible ceguera.

Si no se detecta, la afección puede progresar a eclampsia y la madre puede comenzar a convulsionar. Para el feto, la preeclampsia se ha relacionado con una reducción en el flujo sanguíneo placentario, lo que resulta en discapacidad física y mental, la ralentización del desarrollo fetal y, en casos graves, los bebés pueden nacer muertos. El síndrome HELLP es una forma de preeclampsia grave que incluye hemólisis (ruptura de los glóbulos rojos), enzimas hepáticas elevadas y un recuento bajo de plaquetas.