La mejora de la supervivencia en cuidados intensivos pediátricos y neonatales y el mejor desarrollo de terapias y técnicas, se ha traducido en un incremento del número ingresos de niños con patologías crónicas complejas. Es decir, con una patología tan importante como para precisar atención pediátrica especializada u hospitalización prolongada durante más de 12 meses.  Es por ello que la Sociedad Española de Pediatría Interna Hospitalaria (SEPIH) recuerda que la atención integral de las patologías crónicas complejas sigue siendo un reto para la hospitalización pediátrica. Lo hace además con motivo del Día del Niño Hospitalizado.

“Estos pacientes requieren una atención integral, no sólo de sus aspectos médicos, sino de sus necesidades psicológicas y sociales. Todo ello además de un gran apoyo a sus familias, que son actores imprescindibles”, apunta Pedro J. Alcalá, presidente de la SEPIH. El mismo asegura que el mayor reto al que se enfrentan actualmente los especialistas en Pediatría Interna Hospitalaria es “conseguir la mejor atención, tanto en el propio centro hospitalario, como a nivel domiciliario”.

Cabe recordar que las patologías crónicas complejas, aunque inicialmente pueden vincularse con un problema principal (neurológico, cardiológico, respiratorio, metabólico, etc.), repercuten en el resto de los órganos y sistemas. Esto requiere en muchas ocasiones medidas de soporte respiratorio, dispositivos para la alimentación o un catéter venoso central permanente.

Impacto de la pandemia en las patologías crónicas complejas

En el aumento de las patologías crónicas complejas también ha impactado la nueva realidad asistencial condicionada por los años de la pandemia por COVID-19. Todo ello sumado a la reaparición en el último año de patologías infecciosas que habitualmente implican la hospitalización. Así se están produciendo picos de asistencia que generan una gran ocupación en las plantas de hospitalización. Especialmente, a causa de procesos infecciosos agudos, como la bronquiolitis, o gastrointestinales, muchas veces relacionados con la reanudación de la escolaridad.

Además, como advierten desde la SEPIH, se viene produciendo en la última década un incremento del número de pacientes con condiciones de salud crónica y necesidades continuadas de cuidados hospitalarios. “Además de todos los cuadros agudos, existe incremento muy marcado del número de niños con enfermedades crónicas y complejas en las que participan muchos especialistas e incluso centros, con el riesgo de fragmentación de la asistencia eso conlleva a las familias”, concluye Alcalá.