El embarazo no deseado entre adolescentes es un tema que afecta cada año a más de 13 millones de mujeres menores de 20 años de todo el mundo. En España, sólo en 2005, más de 25.000 jóvenes menores de 20 años se quedaron embarazadas, casi un 30% más que en 1997, año en la que esta cifra empezó a aumentar de forma paulatina en nuestro país. Y es que, aunque pueda parecer contradictorio, actualmente, con toda la información a su disposición, con los métodos anticonceptivos más seguros y con muchas más facilidades para acceder a ellos, algunos adolescentes siguen tirándose al vacío sin ‘paracaídas’ cuando mantienen una relación sexual.

Según la 2ª Encuesta Daphne de Sexualidad y Anticoncepción, los jóvenes de entre 15 y 24 años dicen conocer y utilizar los métodos anticonceptivos, mayoritariamente el preservativo, pero a la hora de la verdad un 40% de ellos reconoce también que no lo usa en todas sus relaciones sexuales. Según el estudio Sexo con Seso 2007, los jóvenes siguen pensando que ‘por una vez no pasa nada’ y reconocen que la despreocupación y euforia del momento les lleva a no utilizar siempre protección anticonceptiva.

Educación

No existe ninguna norma ni receta para vivir la sexualidad, pero eso no significa que todo valga entre las sábanas. A día de hoy, hay más de un tema tabú escondido y errores que encuentran cobijo en la poca o mala información que aún impera en nuestra sociedad. De modo que, si se quiere frenar el gran número de embarazos no deseados que se dan entre los adolescentes, es importante que cuenten con una mayor y mejor educación sexual, que no sólo conozcan los distintos métodos anticonceptivos disponibles, sino también cómo se producen los embarazos, cómo se pueden evitar, cómo funcionan el aparato reproductor masculino y el femenino o cómo son los ciclos menstruales, entre otros aspectos de la sexualidad.

Pero, naturalmente, la información no es suficiente. Una de las asignaturas más importantes que han de tener los adultos en la carrera de ‘padres’ es enseñar a sus hijos a pensar por sí mismos sin dejarse influenciar por lo que la pandilla de amigos le diga. Y es que, sobre todo la primera vez, tienen mucho peso sobre los chavales normas no escritas que chocan con todos los mensajes que las instituciones y los medios de comunicación se están esforzando por hacer llegar a los más jóvenes. Frente al conocido ‘póntelo, pónselo’ los amigos o amigas repiten sin cesar frases como “hacerlo con preservativo no es hacerlo del todo”, “si le propones usar un preservativo es que no confías plenamente en él” o “las relaciones han de ser espontáneas y con un preservativo ya no lo son”.