La inflamación o descamación crónica de la piel ocasionada por factores ambientales, como es el cambio de temperatura de una estación a otra, son características de una dermatitis atópica, misma que representa hasta el 2% de la consulta dermatológica en el mundo.

Se calcula que la padecen más de 2 millones de habitantes. Se trata de una aceleración en el proceso de renovación celular que normalmente tiene una duración de 30 días. Este padecimiento lo reduce de 7 a 15 días, lo que ocasiona una sensación de acartonamiento o endurecimiento de la piel, mostrando resequedad, comezón, ardor e incluso lesiones dolorosas.

Dermatitis atópica en la infancia

Puede presentarse a cualquier edad. Sin embargo, predomina en la infancia, siendo más frecuente antes de los 5 años. Inicia hasta en un 60% en el primer año de edad y en un 85% antes de los 5 años de edad. Persiste en la edad adulta hasta en un 60% a 70% de los pacientes y tiene un mejor pronóstico en aquellos pacientes que iniciaron en el primer año de vida.

Por otra parte, la psoriasis puede presentar ampollas, inflamación en las articulaciones y descamación debido a procesos de estrés o mala alimentación. Afecta a hombres y mujeres por igual y puede presentarse en cualquier etapa de la vida en las cuales el 33% aparece antes de los 20 años. El 77 por ciento de los pacientes presenta síntomas moderados y el resto suele presentar manifestaciones más graves.

Aunque no existe una cura, hay tratamientos como la crioterapia corporal que consiste en introducir al paciente en una cabina que emana gas de nitrógeno líquido a -180° por 3 minutos, lo que logra un efecto desinflamatorio y logra regenerar y rehidratar hasta las capas más profundas de la piel a través de estímulos nerviosos que llegan al cerebro por la médula espinal, lo que además puede quemar hasta 800 calorías por sesión.

Crioterapia localizada

Una dermatitis atópica zonal que se presenta en brazos, cuello, piernas o cabeza cuenta con la opción de la crioterapia localizada, la cual consiste en aplicar gas de nitrógeno líquido a -80 grados de manera intensiva por un periodo de entre 6 y 9 minutos para que el efecto antiinflamatorio y analgésico del frío se concentre exclusivamente en esa zona, dando resultados desde la primera semana.

De acuerdo con el doctor Norman E. Porcayo, docente en la Universidad Cuauhtémoc de Querétaro, es necesario atender la salud de la piel porque es la primera barrera de defensa ante el medio ambiente. No hacerlo puede resultar en infecciones que podrían poner en riesgo hasta la vida, ya que cuando hay un exceso de sebo y demasiadas células muertas de piel, los poros se obstruyen y determinadas bacterias aprovechan esta situación para reproducirse a gran velocidad al estar atrapadas en el poro obstruido.

“Acudir a consulta dermatológica y seguir los tratamientos indicados nos ayudará a llevar una mejor calidad de vida” comentó. El especialista debe determinar el número de sesiones dependiendo de la gravedad de las lesiones

“El frío extremo es el mecanismo perfecto para aliviar el dolor, disminuir el estrés y beneficiar a la piel en todos los aspectos a través del colágeno que se activan con la estimulación en ambas terapias, dándole elasticidad a la piel”, dijo Javier Sors, director de Cryomx.

El médico general debe estar debidamente informado de estos padecimientos para poder brindar un pronto redireccionamiento al especialista y así mejorar la calidad de vida de pacientes con afecciones dérmicas.