Las poblaciones de todo el mundo están viviendo cada vez vidas más largas. Esto presenta a los gobiernos importantes retos en términos de cuidado de sus crecientes poblaciones de ancianos. Según un nuevo estudio publicado en la revista ‘PLOS ONE’, comprender cómo evaluar quién es anciano es un primer paso crucial para la comprensión del envejecimiento de la población.

Los Perfiles de las Naciones Unidas sobre el Envejecimiento 2019 brindan a las personas que estudian el envejecimiento de la población una variedad de perspectivas. A saber, una relación de apoyo potencial convencional (PSR) y una posible relación de apoyo potencial (PPSR).

La diferencia entre los dos se basa en distintos umbrales de edad en los que las personas se ven por primera vez como “viejas”. En el PSR, el umbral de edad es de 65 años y se fija independientemente del tiempo o el lugar. En el PPSR, el umbral de edad es la edad donde la esperanza de vida restante es de 15 años.

Umbral de vejez

El primero se conoce comúnmente como el umbral de vejez convencional y el segundo como el umbral de vejez prospectivo. El umbral de vejez convencional es el más utilizado, pero tiene la desventaja de que no cambia con el tiempo.  Además es el mismo para todos los países, independientemente de sus trayectorias de envejecimiento.

Por supuesto, este no es el caso, ya que las personas de 65 años de hoy son muy diferentes de sus homólogos hace medio siglo. También es probable que sean muy diferentes de lo que serán en medio siglo en el futuro. Las personas también envejecen de manera diferente según el lugar donde viven y entre los subgrupos de población.

En su estudio, los autores proponen que el umbral de la vejez se determine utilizando un criterio de equivalencia. Es decir, que las personas que se encuentren en el umbral de la vejez sean aproximadamente similares entre sí en cuanto a las características pertinentes, independientemente de cuándo y dónde vivan.

Utilizando datos históricos sobre las tasas de mortalidad a cinco años (la proporción de personas que mueren entre las edades x y x+5) en el umbral de la vejez como indicador de un aspecto de la salud, los investigadores evaluaron la medida en que los dos enfoques utilizados por las Naciones Unidas son coherentes con el criterio de equivalencia.

Equivalencia

Los resultados indican que el umbral de vejez basado en una esperanza de vida restante fija es compatible con el criterio de equivalencia. Mientras el umbral de vejez basado en una edad cronológica fija no lo es.

Concretamente, las tasas de mortalidad a los cinco años en el umbral de la vejez basado en una edad cronológica fija disminuyen fuertemente con el tiempo. Mientras, la basada en una esperanza de vida restante fija es casi constante.

Esto implica que si el criterio de equivalencia no se cumpliera al menos de manera aproximada, las personas con una determinada tasa de mortalidad de cinco años en un país se clasificarían como ancianos. Mientras las personas de otro país con la misma tasa de mortalidad de cinco años no lo serían.

El estudio se basa en investigaciones anteriores de los autores en las que elaboraron medidas del envejecimiento de la población ajustadas en función de los cambios en la esperanza de vida restante, el denominado umbral dinámico de la vejez. El trabajo proporciona argumentos adicionales acerca de por qué sería beneficioso utilizar esas medidas del envejecimiento.

Destacan que cuando este umbral dinámico de la vejez se utiliza para estudiar a personas de muchos países durante largos períodos de tiempo, en ese umbral, las personas tienen aproximadamente la misma salud.

Argumento de cálculo

“Queríamos proporcionar a los investigadores un argumento sólido sobre por qué las medidas de envejecimiento basadas en una esperanza de vida restante fija deben ser utilizadas y cómo los grupos similares de personas mayores deben ser definidos”, explica el investigador y autor del estudio de IIASA, Warren Sanderson.

La idea es que la gente entienda que el uso de un umbral de edad basado en una edad cronológica fija no produce grupos de adultos cuyas características relevantes sean comparables a través del tiempo y el espacio. “El criterio de equivalencia es eficaz para tomar esa decisión porque define quién es anciano de manera consistente, basándose en características relevantes para el estudio del envejecimiento de la población”.

En este sentido, señala que “el cuadro del envejecimiento de la población que surge cuando se utilizan medidas consistentes con el criterio de equivalencia es marcadamente diferente de los que resultan cuando no se cumple el criterio de equivalencia.

Recomendamos que las medidas de envejecimiento que no se adhieran al criterio de equivalencia sólo se usen en circunstancias especiales en las que sea intrascendente”, concluye el autor del estudio Sergei Scherbov, investigador del Programa de Población Mundial del IIASA.