El 26 por ciento de los fumadores pasivos tiene signos de calcificación de las arterias coronarias (CAC), frente al 18,5 por ciento de la población general, según estudio presentado en sesiones científicas anuales del Colegio Americano de Cardiología.

Este problema supone la acumulación de calcio en las paredes de las arterias, que puede verse mediante tomografía computarizada. Aunque estudios anteriores han mostrado un marcado aumento en los eventos cardiacos relacionados con la exposición al humo del tabaco, los autores dicen que este estudio es el primero en demostrar una clara relación dosis-respuesta entre este fenómeno y los primeros signos detectables de la enfermedad cardíaca.

“Esta investigación proporciona evidencia adicional de que el humo de segunda mano es perjudicial y puede ser aún más peligroso de lo que se pensaba anteriormente”, ha señalado el director asociado de imagen cardiaca y profesor de medicina en el ‘Mount Sinai Medical Center’, Harvey Hecht.

De hecho, se encontró que el riesgo de exposición al humo de segunda mano es un factor de riesgo equivalente o mayor que niveles altos de colesterol, hipertensión y diabetes. Una exposición pasiva al humo parece predecir de forma independiente tanto la probabilidad como magnitud del CAC, ha añadido.

Dicho esto, ha explicado que el humo del tabaco puede dañar las arterias coronarias de los no fumadores “a través de muchas formas diferentes, lo que puede conducir a la formación de la placa y luego al infarto”.

Este estudio incluyó a 3.098 personas sanas de entre 40 y 80 años de edad que nunca habían fumado. Cada uno proporcionó información detallada sobre su salud. Se aplicó un cuestionario para medir la exposición al humo y puntuaron la intensidad o exposición.

En general, las personas con niveles más altos de exposición tendían a ser mayores de edad, mujeres, y con tendencia a padecer diabetes, colesterol e hipertensión arterial.