Variantes genéticas implicadas en la predisposición a la hipertensión arterial son también claves en la entrada del SARS-CoV-2 en las células. De hecho, estas se relacionan con la gravedad de la enfermedad. Así lo demuestra un estudio liderado por un equipo del CIBER de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) en el Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria Virgen de la Arrixaca (IMIB). El nuevo trabajo describe cuatro polimorfismos del gen ACE2, que codifica para la enzima convertidora de angiotensina 2 (ECA2). Estos están asociados a la severidad de la covid-19, condicionando dos de ellos una peor evolución y los otros dos un efecto protector.

Entre los factores clínicos que aparecen relacionados con la gravedad de la covid-19 se encuentra hipertensión arterial. Por ello, el objetivo de este proyecto de investigación se centró en estudiar variantes genéticas que son frecuentes en la población general y que influyen en la facilidad para que la persona desarrolle hipertensión arterial. Todo ello, con el objetivo de analizar si también se encontraban en los pacientes infectados por SARS-CoV-2 que tuvieron que ser atendidos en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) o fallecieron a causa de la enfermedad.

Polimorfismos en el gen ACE2

El estudio de estos polimorfismos en el gen ACE2 podría ayudar a predecir qué pacientes tienen un mayor riesgo de complicaciones. Esto contribuiría a facilitar su ingreso hospitalario precoz y el tratamiento temprano. El trabajo ya está disponible en la revista PLoS One.

El trabajo partió de la experiencia de este equipo en el campo de alteraciones en genes del sistema renina-angiotensina-aldosterona y su relación con la hipertrofia ventricular. “Curiosamente, se trata de genes claves para la entrada del coronavirus en las células del cuerpo”, señala María Sabater, investigadora principal del estudio.

Para confirmar esta posible relación, se recogieron 318 muestras de 4 grupos de personas que habían evolucionado de forma diferente cuando se infectaron con el SARS-CoV-2. Los grupos eran casos leves que pasaron la enfermedad en casa; pacientes que precisaron ingreso en hospital, pero no en UCI; aquellos que necesitaron medidas invasivas en UCI y, finalmente, casos en los que los pacientes fallecieron.

Los resultados de este trabajo mostraron que cuatro polimorfismos en el gen ACE2 se encontraron asociados con la severidad de la covid-19 de forma independiente de la edad, el sexo y las comorbilidades. “La presencia de dos de ellos aumentaba 2,5 veces el riesgo de precisar un ingreso en la UCI o fallecer. En cambio, otros dos tenían un efecto protector, reduciendo a la tercera parte el riesgo de desarrollo de un ingreso complicado”, concluye el equipo investigador.