Ha comenzado la cuenta atrás para erradicar la COVID-19, la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2, al menos, tal como la conocemos en la actualidad. El ritmo de vacunación en España permite augurar un otoño mucho más tranquilo que el de 2020. Probablemente, en octubre se haya alcanzado la tan ansiada inmunidad de grupo. El pasado 10 de mayo, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, inició esa cuenta atrás con un cálculo redondo: “Estamos a solo 100 días de lograr la inmunidad de grupo”. En esta ocasión, la desescalada para afrontar el verano dependerá del pasaporte COVID-19. En cualquier caso, el verano es el mejor momento para hacer balance.

Protagonismo del profesional sanitario

La pandemia ha puesto de manifiesto la relevancia del personal sanitario. Los profesionales médicos, enfermeros, farmacéuticos, pero también los gestores y los administradores públicos y privados han abierto los telediarios casi todos los días y han ocupado portadas de los principales periódicos.

En el recuerdo de todos quedará la labor de adaptación de los profesionales, así como la reorganización de todos los centros sanitarios, los equipamientos, las infraestructuras, los protocolos de actuación. En cuanto a Atención Primaria, ha seguido siendo la puerta de entrada al sistema, en muchas ocasiones, gracias a la telemedicina.

Salud mental del profesional sanitario

En muchos casos se ha pagado con un alto coste la dedicación exclusiva al cuidado de los pacientes durante esta pandemia. El número de profesionales sanitarios contagiados no se conoce con exactitud y todavía falta por valorar las secuelas en el plano emocional. Tomás Cobo, presidente de la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (OMC), ha destacado los “problemas de ansiedad, estrés, alteraciones emocionales o trastornos del sueño” como las principales patologías que ha sufrido el colectivo médico durante el último año y medio.

Entre otros motivos, ha apuntado a “la gran presión asistencial y al trabajo en condiciones límite”. Por ello, los colegios profesionales han reforzado sus dispositivos de prevención, promoción y protección a la salud del médico, como el PAIME, para atender a los profesionales con trastornos psíquicos derivados de esta crisis sanitaria.

Enfermedad profesional

Uno de los caballos de batalla de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) casi desde que comenzó la pandemia ha sido la petición de declarar la COVID-19 como una “enfermedad profesional de manera permanente” e incluirla en el catálogo de enfermedades profesionales del RD 1299/2006.

Como respuesta, el Gobierno promulgó el Real Decreto Ley 3/2021 que, a juicio de CESM, es insuficiente: “Considera la COVID-19 como una enfermedad profesional para el personal sanitario, pero solo a los profesionales contagiados durante el periodo que media entre la declaración de la pandemia a nivel internacional por la Organización Mundial de la Salud y el cese del estado de alarma por parte del Gobierno, el 9 de mayo de 2021”.
A partir de esa fecha, según CESM, podría entenderse que los médicos que se contagien de COVID-19 limitarán su protección a la que corresponde por enfermedad común. El Sindicato Médico ha recordado que este virus puede mantenerse como una enfermedad prevalente en el futuro y se puede manifestar también una vez superada la fase pandémica. Por ello, ha reclamado al Ministerio de Sanidad su declaración “de forma permanente como enfermedad profesional”.

Síndrome post COVID o COVID persistente

Precisamente, una de las grandes incógnitas del nuevo coronavirus es saber cuánto tiempo duran sus secuelas. Muchas personas siguen sufriendo, un año después de contraer la enfermedad, problemas respiratorios, neurológicos y/o cardiovasculares, entre otras afectaciones.

La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha apostado por la investigación del ‘síndrome post COVID’ O ‘COVID persistente’. Esta sociedad científica ha descubierto más de 200 síntomas de la nueva “enfermedad inflamatoria no resuelta”, como la han definido.

La COVID persistente es una patología que sufren pacientes con antecedentes de afectación generalmente leve o moderada en la fase aguda de la COVID-19, pero que, pasadas hasta 12 semanas, siguen presentando sintomatología muy variada, frecuentemente fluctuante e incapacitante, que no se explica por una enfermedad subyacente alternativa.

Con toda la información disponible, la SEMG ha publicado la Guía Clínica para la Atención al paciente COVID persistente / Long COVID, realizada con la colaboración de las sociedades científicas involucradas en el abordaje de la pandemia. En este documento, la sociedad que preside Antonio Fernández Pro-Ledesma ha propuesto “un modelo de atención colaborativo” para el abordaje de la COVID persistente.

Inmunidad celular

Otra cuestión que todavía no se conoce con total certeza es la relacionada con la inmunidad celular que produce haber pasado la enfermedad e, incluso, la efectividad de las vacunas. ¿Por cuánto tiempo protegen a la persona infectada o vacunada? ¿Protege contra todas las variantes del coronavirus SARS-CoV-2? ¿Será necesaria una inoculación de refuerzo dentro de unos meses? Por el momento, las expectativas son buenas, ya que se conocen pocos casos graves de reinfección.

La preocupación es mayor cuando se habla de las variantes, especialmente la sudafricana, así como otras que puedan surgir por la evolución y el fortalecimiento del virus. La Asociación Española de Vacunología ha mostrado su confianza en que las células T, aquellas inmunes que destruyen las células infectadas por virus, puedan proporcionar “cierto grado de inmunidad frente a la COVID-19”.

Abordaje de las patologías no COVID

El abordaje del resto de las patologías ha sido, tal vez, la gran debilidad en tiempos de pandemia. Así lo han denunciado no solo las asociaciones de pacientes, sino también sociedades científicas como la SEC (Cardiología) o la SEOM (Oncología Médica). El auténtico balance de esta posible desatención se registrará en los próximos años, especialmente, en estas dos especialidades.

Diagnósticos en Oncología

“Los pacientes no-COVID están en un limbo”, ha dicho Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en el Observatorio de la Asociación de Informadores de la Salud (ANIS). En el encuentro, ha señalado que durante los primeros meses de la pandemia se produjeron un 21 por ciento menos de diagnósticos en Oncología con respecto al año anterior. “En los próximos años veremos que no hemos podido llegar a muchos de estos pacientes, a pesar de la telemedicina”, ha lamentado.

El triple de tumores graves de piel

Un ejemplo se encuentra en el diagnóstico de tumores graves de la piel, que se ha triplicado durante la pandemia por el retraso en su diagnóstico. Así lo ha indicado Pilar López Criado, responsable médico de la Unidad Multidisciplinar de Piel y Melanoma de MD Anderson Cancer Center Madrid.

“Normalmente, el cáncer de piel no melanoma se diagnostica en fases avanzadas y se trata en Dermatología sin necesidad de tratamiento oncológico. Por el contrario, cuando el melanoma se diagnostica en una fase avanzada, suele necesitar el empleo de la inmunoterapia o terapias dirigidas”, ha explicado la especialista.

Diagnósticos tardíos y con peor pronóstico

En la misma línea se han manifestado los especialistas en Cardiología. El temor al contagio y la suspensión de las consultas presenciales han causado que muchos pacientes retrasasen sus visitas a los hospitales. Por ello, se han efectuado diagnósticos más tardíos y con peor pronóstico, como ha indicado Sergio García Ortego, coordinador del Instituto Integral del Corazón del Hospital Viamed Virgen de la Paloma de Madrid.

“Se ha duplicado el número de pacientes fallecidos por infarto agudo de miocardio en los hospitales. Muchos de ellos han llegado tarde o no se les ha podido atender”, ha comentado.
Otro problema añadido es que muchas personas que se han contagiado del virus tienen problemas cardiacos derivados de las secuelas del coronavirus. “Desgraciadamente, lo hemos visto en los chequeos de nuestros pacientes que han sufrido COVID”, ha dicho García-Ortego, quien ha recomendado hacer una revisión cardiaca a estos pacientes “para descartar a tiempo cualquier problema derivado de la enfermedad”.

Un 20 por ciento menos de cirugías

“Hacemos un 20 por ciento menos de cirugías en los hospitales”, ha dicho Antonio Planas, secretario general de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR), a principios de mayo de 2021. Esta sociedad científica, junto con la Asociación Española de Cirugía (AEC), está impulsando una iniciativa para transmitir la necesidad de aumentar la actividad quirúrgica de los hospitales.

Su objetivo es recuperar los niveles de diagnóstico para que ningún paciente se quede fuera del SNS en la pandemia. En 2021, según Antonio Planas, las intervenciones quirúrgicas disminuyeron en los hospitales entre un 30 y un 40 por ciento. “En algunas zonas de España descendió hasta el 50 por ciento de esta actividad clave para la salud con otras patologías graves y crónicas”.

Malestar de las asociaciones de pacientes

Este retraso en el diagnóstico de tumores de la piel se ha observado igualmente en otras muchas patologías. Por ello, la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), entre otras entidades, ha pedido a las Administraciones Públicas una mayor y mejor atención a las personas con patologías no COVID y, especialmente, con enfermedades crónicas.

Una de estas discriminaciones, según la Plataforma POP, se está produciendo en el proceso de vacunación. De hecho, la Asociación que preside Carina Escobar ha mostrado a Carolina Darias, ministra de Sanidad, y a la Comisión de Salud Pública su “profundo sentimiento de decepción, incomprensión y gran preocupación” ante el “olvido y abandono” hacia los pacientes con enfermedad crónica en la estrategia de vacunación.

La queja de los pacientes también ha implicado a los profesionales sanitarios; en concreto, la Plataforma POP ha lamentado que la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (FACME) no haya respaldado la petición de los pacientes crónicos.

El debate de las patentes

El fin de la pandemia y la salida de la crisis sanitaria pasa por la dispensación de vacunas a toda la población. En este punto hay unanimidad entre la comunidad científica, política y social. El problema es que el avance de la vacunación ha sido muy lento al principio. Por ello, ha surgido el debate de las patentes.

A mediados de mayo de 2021 el pleno del Parlamento Europeo ha pedido a la Unión Europea que apruebe la suspensión de forma temporal de las patentes de las vacunas desarrolladas contra la COVID-19.

Se trata de una reivindicación impulsada y presentada por países como India y Sudáfrica ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). El principal objetivo es facilitar el acceso de los países pobres a estos fármacos.

Acceso “igualitario, asequible y rápido”

El debate y la votación en el Parlamento Europeo han estado muy reñidos. En el texto final, los eurodiputados han apelado a la necesidad de que los países en desarrollo tengan un acceso “igualitario, asequible y rápido” a las vacunas y los tratamientos.

En concreto, la Eurocámara ha pedido la “derogación temporal de los derechos de propiedad intelectual de las vacunas, equipos y tratamientos” contra la COVID-19. Asimismo, también ha solicitado a las compañías farmacéuticas que “compartan sus conocimientos y datos” a través del Grupo Asesor Técnico para la puesta en marcha del Acceso Mancomunado a la Tecnología contra la COVID-19, de la Organización Mundial de la Salud.

La opinión de los economistas

En España, la Asociación de Economía de la Salud (AES) ha analizado los principales pros y contras de la liberación de las patentes. “El problema actual es más de oferta que de precios”, ha resumido. “Serán necesarios acuerdos de financiación pública para el pago de las licencias obligatorias y de las vacunas que salgan de las fábricas de genéricos. También para el pago del resto de licencias necesarias para la producción de las vacunas”.

“Sin una transferencia tecnológica decidida para enseñar cómo hacerlo, la suspensión de patentes tiene mucho de brindis al sol”, han dicho desde la AES. Entre las alternativas propuestas por la Asociación está incentivar la cooperación de los fabricantes para que otorguen licencias voluntarias a nuevos fabricantes. A cambio, el titular de la patente puede recibir regalías sobre las ventas.

La respuesta de Farmaindustria

Por su lado, la patronal farmacéutica en España ha rechazado los supuestos beneficios de la liberación de las patentes. Según Farmaindustria, sería una decisión “errónea, porque no es la solución al acceso de todos los países a las vacunas de forma rápida y equitativa”.

“El actual sistema de patentes genera un marco de protección y confianza al desarrollador de las vacunas”, ha indicado el organismo que preside Juan López Belmonte.

La suspensión de patentes, según Farmaindustria, podría causar que fábricas desconocidas sin experiencia en vacunas o con escasos controles de producción y calidad pudieran entrar a competir por materias primas escasas. Esto provocaría “disrupciones en la cadena de suministro e incrementaría el riesgo de falsificaciones”.

El problema de la producción de vacunas

“El problema de la producción de vacunas COVID-19 no depende de las patentes”, ha dicho Juan López-Belmonte. El presidente de Farmaindustria ha recordado que “las compañías ya han desarrollado acuerdos con prácticamente todas las empresas que tenían plantas de fabricación en el mundo”.

En un encuentro organizado por Nueva Economía Fórum, López-Belmonte ha elogiado el papel del sector farmacéutico durante la pandemia. “Las compañías españolas han tenido una gran respuesta ante la situación provocada por la COVID-19, en colaboración con las autoridades y otros agentes del sector”.

El presidente ha defendido la adaptación de la industria farmacéutica. “En ningún momento ha habido problemas graves en el suministro de medicamentos, y, cuando han surgido, se han solventado de inmediato”.

España, líder en investigación

Respecto a la investigación, España es el primer país de Europa en la realización de ensayos clínicos relacionados con el coronavirus. Farmaindustria calcula que el 95% de los fármacos se desarrollan gracias a la investigación de los laboratorios privados. Este modelo ha permitido que en menos de un año se disponga de varias vacunas efectivas contra la COVID-19. Todas las compañías que han desarrollado vacunas han llegado a acuerdos con cualquier empresa que pudiera fabricar el fármaco. En total, se han contabilizado más de 600 acuerdos, según datos de la patronal farmacéutica.

Riesgo compartido

La Comisión Europea ha apostado por las tecnologías ya existentes y, en menor medida, por las nuevas vacunas ARNm, siempre en función de las recomendaciones de la Agencia Europea del Medicamento. La estrategia de compra ha sido la de riesgo compartido, es decir, la UE ha comenzado a comprar las vacunas mientras todavía se estaban desarrollando los ensayos clínicos.

Además, también se han agilizado todos los plazos de aprobación, así como los permisos para la fabricación. De esta forma, cuando la Agencia Europea del Medicamento ha dado el visto bueno a alguna de las vacunas, el proceso de producción ya estaba en marcha y la vacunación ha sido inmediata.

Más inversión en investigación

En defensa de la industria innovadora también se ha manifestado Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF). “Los medicamentos no pueden concebirse como un gasto, sino como una herramienta terapéutica que ahorra miles de vidas”.

“Solo los fármacos y, sobre todo, las vacunas permiten que salgamos de esta situación. Debemos invertir con determinación en Sanidad y en el desarrollo de los medicamentos. En esto, la colaboración público-privada es fundamental”, ha indicado Jesús Aguilar .


 

Países en vías de desarrollo

Diversas iniciativas impulsan la vacunación en países en vías de desarrollo. Las zonas más desfavorecidas del planeta difícilmente podrían acceder a la vacuna contra la COVID-19 por sus propios medios. Por ello, el conocido como “primer mundo” ha elaborado una serie de estrategias para llevar la vacuna a países sin recursos.
La iniciativa Covax está liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y respaldada por gobiernos, industria farmacéutica y otras organizaciones sociales.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, ha propuesto a los países más ricos que pongan en pausa la vacunación de niños y adolescentes para donar sus dosis a las regiones que no pueden acceder a las vacunas.
“Un puñado de países ricos han comprado la mayor parte del suministro de vacunas y ahora están vacunando a grupos de menor riesgo. Entiendo que algunos quieran vacunar a sus niños y adolescentes, pero ahora mismo les pido que lo reconsideren. En su lugar, propongo que donen vacunas a Covax”.
En su alegato, Tedros Ghebreyesus ha dicho que en los países de ingresos bajos el suministro de vacunas “no ha sido suficiente, ni siquiera, para inmunizar a los profesionales sanitarios”.

El ‘Covax’ español

La propuesta española se llama ‘Vaccines for all’ (Vacunas para todos). Carolina Darias, ministra de Sanidad, ha invitado a los Estados miembro de la Unión Europea, así como a la Comisión Europea, a apoyar esta iniciativa presentada por Pedro Sánchez en la Cumbre de Oporto.
El objetivo de ‘Vaccines for all’ es “garantizar el acceso a las vacunas a todo el mundo”. “Aunque la situación está mejorando en Europa, nadie estará a salvo hasta que todos, en todas partes, estemos a salvo”, ha dicho el presidente español.

Futuro porfolio de vacunas

Darias ha defendido también un futuro porfolio de vacunas a nivel europeo que asegure dos plataformas: vacunas mRNA y proteicas, así como más de una opción por cada plataforma.
La ministra también ha hablado de impulsar la iniciativa Health Emergency Preparedness and Response Authority (HERA). Así, ha pedido a la Comisión Europea que aproveche los fondos del EU4Health para impulsar este proyecto. “La prevención debe prevalecer si queremos estar preparados para futuras emergencias en Europa”, ha dicho.


Cada día tiene su webinar

Las reuniones y los congresos virtuales han sido constantes prácticamente desde marzo y abril de 2020. Ante la imposibilidad de reunirse o viajar, las videollamadas han resultado la principal vía de comunicación entre los profesionales sanitarios. Uno de los comentarios más habituales en los pasillos de los hospitales durante el último año ha sido que no hay “ni un día sin su webinar”.
Los medios audiovisuales han conectado durante la pandemia a profesionales sanitarios de todas las partes del mundo. Han salvado las distancias y han servido para intercambiar experiencias.
El primer encuentro que se canceló por la crisis sanitaria, o al menos uno de los primeros, ha sido el Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría, previsto del 4 al 7 de marzo de 2020.
Poco antes, el 1 de marzo de 2020, el periódico El Correo publicaba en su portada: “Crisis del coronavirus. Euskadi se enfrenta a un desafío sanitario con tres casos positivos y 110 bajo vigilancia. El Hospital de Txagorritxu se convierte en un foco de contagio tras la infección de dos de sus médicas”.

Conexión China-Italia-España

En febrero de 2020 el nuevo coronavirus ya circulaba por toda España procedente de Wuhan (China) y con especial protagonismo de Milán (Italia). El desconocimiento de la enfermedad que causa, así como la falta de concienciación, favorece su expansión. Apenas se toma ninguna decisión contundente desde aquel 1 de marzo en el que se conocen diversos casos de contagio en el hospital vasco hasta el sábado 14 de marzo, cuando Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, anuncia el primer estado de alarma.
Entonces las Administraciones y la población, en general, sí comienzan a tomarse en serio el nuevo coronavirus. Es tiempo de incertidumbre, todo son dudas: el empleo de guantes y/o mascarillas, el ibuprofeno, el gel hidroalcohólico, las terapias inmunosupresoras, los tratamientos antitrombóticos, la posición de decúbito prono… Para resolver todas estas cuestiones resultan fundamentales las videollamadas y los seminarios web.
¿Qué ocurrirá después del verano? Es posible que cada vez más los encuentros, las reuniones y los congresos aumenten su presencialidad. No obstante, seguramente mantengan su carácter virtual durante un tiempo más o, tal vez, ya para siempre en formatos mixtos.