Un equipo de científicos del Instituto Scripps de Investigación en la Jolla (California) ha descubierto que el cuerpo humano genera ozono, demostrando por vez primera que la producción de este gas, muy popular para el público al tratarse del escudo que protege a la Tierra de los rayos ultravioletas, es factible para los organismos biológicos, informa el diario LA RAZÓN en su edición del domingo, 2 de marzo.

Hasta ahora se pensaba que el ozono se producía exclusivamente en las capas altas del atmósfera cuando la radiación solar chocaba contra el oxígeno y producía el ozono, que actúa como una barrera que detiene las radiaciones ultravioletas más energéticas y dañinas. "El ozono ha sido una gran sorpresa", ha manifestado Bernard Babior, uno de los autores de este singular descubrimiento. "Pero parece que los sistemas biológicos lo fabrican, y que tiene también un efecto sobre ellos".

Su equipo destaca en un trabajo que recogerá la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences", que el ozono comienza a producirse en el sistema inmunológico humano, especialmente durante la actividad de unas células llamadas neutrófilos, y la generación de anticuerpos, por lo que resulta un mecanismo muy útil para luchar contra las infecciones.

En especial, los anticuerpos producen el ozono a partir de una forma de oxígeno generada previamente en los neutrófilos, por lo que ambos elementos están conectados, y el ozono no se produce por separado en ninguno de estos elementos del sistema inmune. Los anticuerpos usan este gas como oxidante para atacar a los virus y las bacterias, y los neutrófilos también lo usan para engullir a los invasores.