España ha duplicado las tasas de incidencia del cáncer de piel en las últimas décadas. De hecho, en nuestro país se diagnostican alrededor de 300 pacientes con melanoma cutáneo cada mes, según informa la Fundación Piel Sana de la AEDV. Por ello, es fundamental protegerse del sol, no solo durante las vacaciones, sino también el resto del año.

De acuerdo con el Dr. Agustín Buendía, director de dicha Fundación, “la prevención primaria, a través de hábitos saludables ante el sol, contribuye en la reducción de la incidencia del cáncer de piel, mientras que, con prevención secundaria, mediante una detección precoz, pueden reducirse las cifras de mortalidad de melanoma y de otros tipos de cáncer de piel, así como evitar casos de cáncer avanzado”.

 Decálogo de hábitos adecuados frente a la radiación solar

Como asegura este dermatólogo, que la población tenga unos buenos hábitos es fundamental. Para ello, los especialistas de la Fundación Piel Sana proponen llevar a cabo las siguientes recomendaciones para disfrutar del sol con responsabilidad:

  • Utilizar ropa de trama tupida, no elásticos, preferiblemente de algodón y color oscuro.
  • Beneficiarse de otros complementos que actúen de barrera, como pueden ser las gorras, los sombreros de ala, los pañuelos o las gafas de sol.
  • Evitar la exposición durante las horas centrales del día, es decir entre las 12 y las 16 horas con el objetivo de reducir la probabilidad de sufrir quemaduras.
  • Hacer uso de las sombras: árboles, sombrillas, toldos, etc…
  • Evitar quedarse dormido al sol.
  • Es fundamental hidratarse por dentro (bebiendo al menos 1,5 litros de agua) y por fuera (aplicando crema hidratante tras la exposición solar).
  • Aplicar un fotoprotector solar adecuado a cada tipo de piel y zona específica del cuerpo con un SPF igual o superior a 30 media hora antes de la exposición solar con la piel limpia y seca (sin olvidarse de los labios, las orejas, y el cuero cabelludo).
  • Reaplicar el protector solar en abundancia y de manera uniforme cada dos horas o después del baño.
  • Recurrir a nuestras nuevas herramientas para ayudarle a realizar su autoexploración mensual de la piel y aprender hábitos dermosaludables frente a los efectos dañinos del exceso de exposición solar. La app UV Derma es gratuita y está disponible para sistemas iOS y Android.
  • Acudir al dermatólogo ante cualquier cambio percibido en la piel, se trate de una lesión nueva o antigua y con apariencia diferente a otras manchas. Además, se recomienda prestar atención a posibles cambios de forma o color, picores, escozor o dolor.

 

Las visitas anuales al dermatólogo son fundamentales

La Dra. Leticia Alonso, dermatóloga del Grupo Pedro Jaén La Moraleja, especifica que dejando aparte los dos últimos años debido a la pandemia por coronavirus, el flujo de visitas al dermatólogo es más o menos constante durante todo el año, aunque insiste que experimenta un incremento en otoño.

Fundamentalmente, porque en verano pueden haber empeorado patologías cutáneas ya existentes, como el acné o la rosácea, porque algunos tratamientos deben evitarse con la exposición solar y se inician pasado el verano y porque después del verano es frecuente que aparezcan o empeoren ciertas pigmentaciones o “manchas”. Además, incide que también se observa cierto incremento en primavera, coincidiendo con la época de alergia estacional, y porque muchos pacientes deciden realizarse sus chequeos anuales o ciertos tratamientos estéticos previo a la época de verano o vacaciones.

Alonso opina que “los dermatólogos no nos cansamos de repetir que el sol está directamente relacionado con el cáncer de piel, el más frecuente en el ser humano.  Dentro de los cánceres de piel se encuentra el melanoma, no es tan frecuente como el carcinoma basocelular o el espinocelular, pero en cambio sí es mucho más agresivo y puede llegar a ser mortal si no se detecta y trata a tiempo”.  También describe que, por otro lado, la radiación solar es uno de los principales causantes del fotoenvejecimiento cutáneo; un conjunto de factores (flacidez, arrugas, manchas, deshidratación, pérdida de luminosidad…) ligados al deterioro acelerado de la piel.

Más consejos para cuidar la piel normalmente

Las claves más básicas del cuidado de la piel, según la doctora Alonso, son:

  • Limpieza. Ha de hacerse a diario cada mañana y por la noche. Este gesto sirve para retirar residuos, sebo, restos de cosméticos… y prepara la piel para los productos de cuidado que apliquemos después.
  • Hidratación. Para mantener la piel suave, elástica y barrera cutánea en buen estado. La barrera cutánea es un manto hidrolipídico que recubre toda nuestra piel para evitar la deshidratación y la entrada de agentes potencialmente dañinos.
  • Fotoprotección. Este paso es el fundamental para mantener la piel saludable y para prevenir el cáncer de piel. Debe llevarse a cabo los 365 días del año, no solo en verano, con fotoprotectores tópicos de SPF como mínimo de 30 y preferiblemente 50, que cubran un amplio espectro de radiación. Esto es especialmente importante, en personas con fototipos claros, con más riesgo de cáncer cutáneo o en los meses de verano.

 

A esto, insiste, habría que añadir una cita anual con el dermatólogo para revisar los lunares y el estado de la piel con el fin de detectar lesiones potencialmente malignas en sus fases precoces. Otra norma básica, quizá, sería consultar con el dermatólogo ante cualquier lesión con cambio o aparición reciente u otro problema de la piel, para llevar a cabo un buen diagnóstico, aplicar el tratamiento más adecuado y hacer el seguimiento correcto.

Y es que como la experta indica parece que han aumentado respecto al año pasado en estas fechas las consultas al dermatólogo, ya que que vamos recobrando la normalidad después de los tiempos más duros de la pandemia. “Esta circunstancia ha supuesto un parón con respecto a las visitas al médico por motivos aparentemente no urgentes, así como para el seguimiento y revisión de problemas crónicos o recurrentes. Esto ha tenido repercusiones serias en cuanto al diagnóstico del cáncer de piel y del melanoma y ha repercutido en el agravamiento de muchas patologías cutáneas de base”, incide.

Problemas habituales al acudir a este especialista en verano

Alonso apunta que en verano las personas que acuden al dermatólogo suelen hacerlo por un empeoramiento de problemas cutáneos que ya existían, como la rosácea, el acné, melasma, etcétera.  También es frecuente hacerlo por reacciones alérgicas mediadas por el sol, así como picaduras de insectos o medusas. Hay que tener en cuenta que ciertos tratamientos dermatológicos y procedimientos estéticos, como por ejemplo el láser, se deben evitan o extremar las precauciones durante el verano debido al aumento de la exposición solar, explica.

En definitiva, Alonso recuerda que la piel es un órgano que se encuentra más expuesto en verano, por motivos obvios, pero cabe recordar que durante el resto del año también están presentes los factores que la deterioran o la hacen enfermar, tales como el frío, la radiación ultravioleta, el tabaquismo, la falta de sueño, estilos de vida poco saludables, la contaminación, etc.