El uso de mascarillas, especialmente en el exterior, sigue siendo controvertido. Pero ¿deberían usarse al aire libre, en algunas circunstancias, para ayudar a reducir la transmisión del virus de la COVID-19 o deberían centrarse los esfuerzos en reducir la transmisión en el interior, donde los riesgos son mayores? Expertos internacionales han publicado un artículo sobre el tema en la revista ‘British Medical Journal‘.

Babak Javid, de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos), y sus colegas reconocen que el riesgo de transmisión del virus es mucho mayor en interiores que en exteriores. En cualquier caso, tampoco apoyan las políticas que obligan a llevar mascarillas al aire libre cuando alguien está solo o sólo con los miembros de un hogar.

Normalizarse su uso en el exterior

Sin embargo, sostienen que el uso de mascarillas en el exterior, especialmente en grandes reuniones al aire libre con interacciones prolongadas y cercanas, debería normalizarse porque puede reducir la transmisión del virus y fomentar el uso de mascarillas en el interior, donde los riesgos son mayores.

También señalan los datos de EE.UU. y Alemania que muestran que las regiones con obligación de uso de mascarilla han tenido un menor impacto del virus. Además, destacan que los países que adoptaron pronto el uso de mascarillas también lograron una aceptación más temprana de esta norma social durante la pandemia.

En resumen, sostienen que “el uso de mascarillas al aire libre, sobre todo en grandes reuniones, como eventos deportivos u otros entornos en los que será difícil mantener la distancia física durante períodos prolongados, que pueden tener un riesgo bajo pero medible de sembrar un evento de superdifusión, así como la normalización del comportamiento de uso de mascarillas en general, aportará beneficios en la reducción de riesgos durante la fase pandémica de la COVID-19”.

Reducir la transmisión en interiores

Sin embargo, el doctor Muge Cevik, de la Universidad de St Andrews, y sus colegas sostienen que la transmisión en exteriores contribuye muy poco a las tasas generales de infección y que los esfuerzos deben centrarse en reducir la transmisión en interiores.

Según ellos, no se ha confirmado la existencia de grupos importantes de COVID-19 o eventos de “superdifusión” en el exterior. A su juicio, dado el bajo riesgo de transmisión en el exterior, las recomendaciones u obligaciones de llevar mascarilla en el exterior pueden parecer “arbitrarias, afectando a la confianza y la energía sostenida de la gente para realizar intervenciones de mayor rendimiento, como el uso de mascarillas en el interior o quedarse en casa si se está enfermo”.

“Es más, un requisito de mascarilla en exteriores podría servir como desincentivo para estar al aire libre, lo que podría empeorar el aislamiento social”, justifican.

Preocupación por la equidad

Igualmente, indican que la preocupación por la equidad también es “vital”, porque “las personas que tienen acceso a jardines o que pueden permitirse el transporte privado a zonas con menor densidad de población pueden disfrutar del aire libre sin mascarilla, mientras que muchas otras personas sin esos privilegios o recursos no pueden disfrutar del aire fresco o hacer ejercicio sin mascarilla en entornos en los que el uso de la máscara es obligatorio en el exterior”.