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El riesgo de suicidio en el paciente joven con esquizofrenia ha sido uno de los temas tratados en el XVIII Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría, celebrado en formato virtual. Uno de los participantes en este encuentro, previsto inicialmente en Vitoria, ha sido Clemente García, psiquiatra de la Unidad de Esquizofrenia del Hospital Clínic de Barcelona.

Este especialista ha explicado para El Médico Interactivo “la necesidad de controlar el riesgo de suicidio en los primeros 90 días tras la hospitalización”. Otro tema que preocupa a los psiquiatras es “la valoración del riesgo de la mortalidad asociada a la patología médica desde el primer ingreso por un episodio psicótico”. Otro tema tratado ha sido la relevancia de tener una visión crítica de las guías internacionales y adaptarlas al entorno diario.

¿Qué expectativas de vida tienen los pacientes jóvenes con esquizofrenia?

Desgraciadamente, el paciente con diagnóstico de psicosis desde etapas iniciales tiene una reducción de la esperanza de vida variable entre 10, 15 o 20 años e incluso hasta 25, según las cohortes evaluadas. Esto es debido a varias razones, es decir, es multifactorial. Por una parte, está el uso de sustancias tóxicas comórbidas y los hábitos de vida poco saludables. Asimismo, el ratio de suicidio consumado es mayor en el primer año después del diagnóstico de la enfermedad.

¿Qué otros motivos hay?

El exceso de mortalidad es debido principalmente a un incremento de la patología cardiovascular en estos pacientes. Por ello, en la actualidad se está profundizando entre las multitudes de factores que pueden estar asociados a este proceso. Una de las posibles causas es que alteraciones durante el embarazo, que son más prevalentes en pacientes con esquizofrenia y trastorno mental severo, pudieran explicar parcialmente este incremento de la mortalidad.

¿Qué novedades se han presentado en relación con el tratamiento de los primeros episodios psicóticos?

Hemos expuesto una visión muy realista y crítica de las capacidades de nuestro sistema sanitario. Hemos destacado la necesidad de ampliar los equipos de intervención precoz a todas las comunidades autónomas. En la actualidad, desgraciadamente, hay una asimetría muy grande entre las diferentes CC. AA. En algunas sí existen equipos de intervención precoz, donde se atiende al paciente de forma global, holística y con diferentes profesionales, como psiquiatras, psicólogos, enfermeras, terapeutas ocupacionales o trabajadores sociales. En otras autonomías no existen estos equipos.

Por tanto, la necesidad principal es ampliar estos equipos de intervención precoz a todas las comunidades. El objetivo es conseguir de alguna forma dar al paciente una respuesta global a sus necesidades.

¿Cómo se puede controlar la continuidad del tratamiento en las unidades de corta estancia?

Obviamente, con una mayor inversión en personal médico. Aparte, tenemos a nuestra disposición los tratamientos farmacológicos inyectables de larga duración, que consiguen una mayor reducción de las recaídas y, por lo tanto, de los reingresos en los hospitales.

Ha dicho que falta una mayor inversión en personal médico. ¿Qué tipo de profesionales, en concreto?

En general, necesitamos una mayor inversión de personal cualificado para la atención del paciente joven en un primer episodio psicótico. Es un momento crucial que marcará el devenir de la enfermedad y, por tanto, debemos intentar seguir la estela de otros países europeos, principalmente los nórdicos, para atender correctamente al paciente.

Con mayores recursos, sobre todo de personal, será posible mejorar la funcionalidad del paciente a partir del primer episodio psicótico. Incluso podremos detectar al paciente antes del debut de ese primer episodio psicótico en esos estados mentales de alto riesgo.