Practicar ejercicio físico es una de las recomendaciones más habituales de los médicos para mejorar la salud, la duda surge cuando hablamos de personas que padecen determinadas enfermedades para las que, históricamente, se ha pensado que la práctica de deporte puede ser contraproducente. Es el caso del asma, una afección de las vías respiratorias que puede dificultar la respiración, producir tos y sibilancias. Pero… ¿qué hay de cierto en estas suposiciones? ¿qué nos dice la experiencia clínica?

El asma es una patología que requiere de un tratamiento adecuado a las necesidades de cada paciente. Uno de los principales objetivos a la hora de establecer dicha terapia es ayudar al paciente a que mantenga controlada la enfermedad mientras mantiene un estilo de vida lo más normalizado posible, y en el que tenga cabida la realización de ejercicio físico, siempre adecuado a cada persona y condición.

No obstante, hay personas que pueden sufrir asma inducida por el ejercicio físico (asma desencadenada por la realización prolongada de ejercicio físico intenso), aún así, los especialistas recomiendan que las personas con asma hagan ejercicio de forma regular para mantenerse sanas, aunque estableciendo un plan de ejercicios y tratamiento que ayuden a controlar sus síntomas mientras se realiza deporte. Mantener controlada la enfermedad y realizar una actividad deportiva de forma correcta y adecuada para cada persona es beneficioso para cualquier persona, incluido un paciente con asma.

En este sentido, un estudio publicado en la revista Clinical Journal of Sport Medicine demostró que la utilización de un protocolo simple de espirometría antes y después de la realización de un ejercicio físico definido puede ayudar a diagnosticar el asma inducida por el ejercicio. El estudio se realizó en 99 esquiadores con el objetivo de evaluar un protocolo deportivo específico para el asma inducida por ejercicio en esquiadores de fondo.

Para conocer la realidad de la práctica clínica, en EL MÉDICO INTERACTIVO hemos hablado con el doctor Fernando González Torralba, facultativo especialista en Neumología en el Hospital Universitario del Tajo, en Aranjuez, quien asevera que las personas con asma pueden realizar deporte siempre y cuando estén bien controladas y realicen de forma correcta el tratamiento pautado por su médico.

Y añade que: “Uno de los objetivos principales del tratamiento de los pacientes con asma es que puedan realizar una vida cotidiana y ejercicio físico sin ninguna limitación. Para ello es fundamental alcanzar un buen control de su enfermedad que se logra principalmente cuando el paciente no tiene síntomas en su día a día ni crisis a lo largo del tiempo. Para conseguir dicho control es necesario un adecuado tratamiento de mantenimiento. La realización de actividad deportiva sin un buen control de la enfermedad y sin un correcto tratamiento de base puede suponer un riesgo para el paciente, ya que el ejercicio físico en un paciente mal controlado puede generar una crisis asmática”.

Por tanto, una persona con asma que no tenga bien controlada su enfermedad –bien porque no realiza adecuadamente el tratamiento o porque el tratamiento prescrito es inadecuado–, puede sufrir una crisis durante la actividad física que se va a manifestar por disnea intensa, opresión torácica, tos y sibilancias, que podría llegar a ser muy grave, explica el especialista.

Una vez controlado el asma, el ejercicio físico puede contribuir, además, a mejorar las funciones pulmonares para que tengan una mayor resistencia, contribuye a mejorar el sistema inmunológico, ayuda a mantener las condiciones físicas, lo que reduce el riesgo de crisis y mejora la autoestima del paciente.

Qué deportes son los más recomendados

Una vez que se sabe que el deporte puede beneficiar también a los pacientes con asma, es importante determinar qué ejercicios son los más adecuados en función de esta condición. Pese a que no es una ciencia exacta, teniendo en cuenta que cada persona tiene sus propias limitaciones y que se debe mantener el control de la enfermedad en cualquier circunstancia, existen algunas disciplinas más adecuadas que otras, siendo siempre el médico quien debe ayudar al paciente a establecer su plan de tratamiento y de actividad deportiva.

Según un estudio científico, un programa de entrenamiento de ejercicios aeróbicos de intensidad moderada–en este caso fue caminar con calentamiento anterior y posterior a la actividad–, puede mejorar el control del asma y la condición física de adultos con asma, sin empeorar esta condición.

En principio, se podrían considerar adecuados los deportes de equipo que implican esfuerzos cortos: voleibol, golf, gimnasia o béisbol; así como actividades que se pueden realizar de forma más relajada como caminar, nadar, practicar yoga o montar en bicicleta. Por el contrario, se descartan los deportes que conllevan largos periodos de esfuerzo como puede ser el baloncesto, fútbol, o carreras de larga distancia.

En el mismo sentido se pronuncia el doctor González Torralba, quien asegura que los deportes más recomendables para un paciente con asma son todos aquellos que no requieran un esfuerzo físico muy intenso mantenido durante mucho tiempo, como son los deportes de resistencia (por ejemplo, las carreras de fondo). “Los deportes más recomendados son aquellos que permiten descansos, aunque se realice un esfuerzo físico intenso momentáneo: natación, deportes de equipo… aunque, si bien es cierto, que con un entrenamiento correcto y con la toma diaria del tratamiento de mantenimiento, un asmático podría realizar cualquier deporte sin limitaciones. Tenemos que recordar que existen muchos deportistas de élite declarados asmáticos que han conseguido importantes triunfos olímpicos”, asegura.

La importancia del inhalador

La realización del ejercicio físico es importante para una persona con asma, siempre buscando un equilibrio entre la práctica del deporte y el control de la enfermedad. No obstante, el paciente siempre debe estar preparado ante cualquier imprevisto y mantener consigo el tratamiento de rescate, por si pudiera necesitarlo.

En palabras del neumólogo del Hospital Universitario del Tajo: “Es muy importante que los pacientes que tengan un tratamiento de base lo realicen de forma adecuada y a diario para prevenir las crisis durante el deporte. Además, tanto durante un entrenamiento como durante la realización de una actividad deportiva es muy importante llevar la medicación de alivio rápido o de rescate (salbutamol o terbutalina) por si apareciesen síntomas de una crisis asmática. Hay pacientes que necesitan tomar esta medicación incluso antes de iniciar una actividad física (unos 15 minutos antes) para prevenir las crisis y que, de ser así, el médico hará la recomendación”.

En este sentido, le preguntamos por los nuevos inhaladores BAI (Breath Actuated Inhaler, por sus siglas en inglés) que se activan con la propia inspiración del paciente facilitando de esta forma la llegada al pulmón del principio activo con un mínimo esfuerzo inspiratorio. A juicio del doctor González Torralba, “sus ventajas son múltiples frente a otros dispositivos: el paciente no tiene que coordinar su respiración con el disparo del inhalador, ni realizar una inhalación enérgica para desagregar el principio activo. Además, la administración de la dosis es independiente del flujo inspiratorio (podemos utilizarlos en pacientes con flujos inspiratorios muy bajos), produce menor depósito orofaríngeo del fármaco y mayor depósito pulmonar, es pequeño y compacto y tiene una secuencia de uso muy sencilla: agitar-abrir-inhalar-cerrar. En definitiva, todas las ventajas del dispositivo redundan en una optimización del tratamiento inhalado de mantenimiento y, por tanto, en un mejor control del asma durante la realización de ejercicio físico”.

Recomendaciones para los pacientes

El ejercicio es importante para llevar un estilo de vida saludable, incluso para las personas que sufren asma. Antes de empezar un programa de ejercicios, es importante hablar con el médico y establecer un plan adecuado a su estado y control de la enfermedad; asegurarse de llevar la medicación durante el ejercicio, y en los casos necesario, utilizarlo antes de realizar la actividad deportiva; hacer un buen calentamiento antes y después del ejercicio; y evitar hacerlo cuando se esté pasando por un proceso de infección vírica.

Por su parte, el doctor González Torralba nos ofrece estos consejos más específicos:

  • La primera recomendación y quizás la más importante es que deben realizar a diario el tratamiento de mantenimiento para el asma que les haya pautado su médico, aunque hayan dejado de tener síntomas de asma.
  • De cara a la realización del deporte, es muy importante evitar su realización en el exterior cuando las temperaturas son muy bajas (frío intenso), existe una importante carga ambiental de alérgenos (sobre todo en los pacientes alérgicos) o hay unos niveles muy elevados de contaminación. Todos estos agentes pueden desencadenar una crisis de asma.
  • Llevar siempre consigo la medicación de alivio o rescate por si aparecen síntomas de asma durante la realización de la actividad física. Si la propia actividad física genera el asma (asma inducida por la actividad física) deben tomar la medicación de rescate de forma preventiva 15 minutos antes de realizar la actividad física.
  • Es importante realizar un calentamiento con una intensidad progresiva del ejercicio y finalizar con un descenso gradual del mismo, nunca súbito.
  • Por último, siempre es recomendable inhalar el aire por la nariz para que las fosas nasales favorezcan su calentamiento y humectación, y espirar por la boca.

 

“La práctica de deporte puede y debe formar parte de la vida de todo paciente con asma por las ventajas que aporta a nuestra salud. El asma nunca debe suponer una limitación y, para ello, es necesario que exista un buen control de la enfermedad”, concluye el especialista. El asma no debe ser una excusa para no hacer ejercicio.