La Asamblea Médica Mundial (AMM) ha aprobado una declaración del CGCOM y la ONT contra el tráfico de órganos. De acuerdo con datos del Observatorio Global en Donación y Trasplantes, que gestiona la ONT por designación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se realizan entre 140.000 y 150.000 trasplantes en el mundo. La OMS calcula que entre un 5 y un 10 por ciento se llevan a cabo en un contexto de comercialización de tráfico de órganos. No obstante, su dimensión real aún es desconocida. Se sabe que los casos que salen a la luz representan sólo la punta del iceberg.

Es por ello que el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) han trabajado conjuntamente para combatir esta lacra. “Con esta declaración pretendemos incluir en los códigos de comportamiento que el médico sea un agente activo en la promoción de los trasplantes”, ha argumentado el presidente del CGCOM, Serafín Romero.  Se trata de una medida complementaria al trabajo que España ha desarrollado en contra del tráfico de personas, con el convenio entre la Universidad de Granada, el programa DNA-PRO-ORGAN.

Con esta Declaración, se pretende “contribuir a la erradicación de este delito”, según la directora general de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil. Todo ello guiando, formando y empoderando a los médicos para que acometan las acciones necesarias para prevenirlo y combatirlo.

La AMM contra el tráfico de órganos

España trabaja activamente para erradicar este delito a nivel global. La ONT ha impulsado el desarrollo de documentos internacionales clave. A todo esto, se añade ahora esta Declaración de la Asamblea Médica Mundial.

El tráfico de órganos ocurre fundamentalmente en países en vías de desarrollo a los que viajan pacientes desesperados desde países ricos o con minorías ricas. Estos pacientes regresan posteriormente a sus países de origen para seguimiento clínico. España tiene a uno de los marcos regulatorios más garantistas y exigentes para evitar el tráfico de órganos. También muy duro en su persecución, con penas de prisión de hasta 12 años.

Por su parte, la Declaración de la AMM se centra en escenarios en los que puede encontrarse el médico a lo largo de su vida profesional. Entre otras, el médico tiene el deber de informar de las consecuencias de participar en esta actividad delictiva.