Nuevas estimaciones mundiales han puesto de manifiesto la magnitud del déficit de diagnóstico de muchas enfermedades comunes en el mundo, lo que deja a pacientes de todo el planeta expuestos a una atención sanitaria de mala calidad, advierte un estudio publicado en la revista ‘The Lancet’.

Sin un acceso generalizado a las pruebas y servicios de diagnóstico clave, no se pueden alcanzar las prioridades sanitarias mundiales de cobertura sanitaria universal, mitigación de la resistencia a los antimicrobianos y preparación para las pandemias.

Según el estudio, casi la mitad (47%) de la población mundial tiene un acceso limitado o nulo a pruebas y servicios clave que son esenciales para diagnosticar enfermedades comunes, como la diabetes, la hipertensión, el VIH y la tuberculosis, o pruebas básicas para mujeres embarazadas como la hepatitis B y la sífilis, según un nuevo análisis.

Sin acceso a diagnósticos precisos, de alta calidad y asequibles, muchas personas serán sobretratadas, infratratadas o no serán tratadas en absoluto, o estarán expuestas a tratamientos innecesarios y potencialmente dañinos.

Comisión de Diagnóstico de ‘The Lancet’

Como señala la Comisión de Diagnóstico de ‘The Lancet’, una de las primeras lecciones de la pandemia de COVID-19 fue la importancia crucial de un diagnóstico oportuno y preciso. Los primeros problemas en el desarrollo de las pruebas dificultaron la comprensión y la respuesta al brote, lo que dio lugar a la rápida aparición de pruebas poco fiables e inexactas (incluso falsas).

Los diagnósticos incluyen un conjunto de pruebas y servicios clave que son esenciales para comprender la salud de un paciente. Pueden ser muestras de sangre, tejidos u orina recogidas y analizadas a pie de cama o en un laboratorio, o bien diagnósticos de imagen como radiografías, ecografías, resonancias magnéticas, TAC o medicina nuclear.

Estas pruebas, entre las que se encuentran las pruebas de sífilis, las varillas de orina, las pruebas de hemoglobina, las pruebas de glucosa en sangre y las ecografías, representan pruebas diagnósticas esenciales y deberían estar disponibles en un plazo de dos horas de viaje del paciente.

Los diagnósticos son fundamentales para una atención sanitaria de calidad, pero, como afirma la Comisión, esta noción está infravalorada, lo que conduce a una financiación insuficiente y a unos recursos inadecuados a todos los niveles. A nivel mundial, estiman que casi la mitad (47%) de la población carece de acceso a los diagnósticos.

Brecha en la Atención Primaria

La brecha diagnóstica es mayor en la atención primaria, donde sólo un 19% de la población de los países de renta baja y media-baja tiene acceso a las pruebas diagnósticas más sencillas (que no sean para el VIH o la malaria). Los autores piden que se invierta y se forme urgentemente para mejorar el acceso a las pruebas en la atención primaria, especialmente en los puntos de atención.

A nivel mundial, la reducción de la brecha diagnóstica de sólo seis enfermedades (diabetes, hipertensión, VIH y tuberculosis, además de la hepatitis B y la sífilis para las mujeres embarazadas) del 35-62% al 10% reduciría en 1,1 millones el número anual de muertes prematuras en los países de ingresos bajos y medios.

La clave para cerrar la brecha de diagnóstico es la disponibilidad de personal capacitado, y la Comisión estima un déficit mundial de hasta 1 millón de personal de diagnóstico, que debe ser abordado a través de la formación y la educación.

Recomendaciones de la Comisión

La Comisión recomienda además que los países desarrollen urgentemente estrategias nacionales de diagnóstico basadas en proporcionar a las poblaciones el acceso a un conjunto de diagnósticos esenciales que sean apropiados para las necesidades locales de atención sanitaria.

“La pandemia de COVID-19 ha ilustrado los riesgos que conlleva depender de un pequeño número de proveedores médicos. Ampliar la producción de diagnósticos localizando más investigación, desarrollo y producción en países de ingresos bajos y medios es una prioridad clave”, resalta la profesora Susan Horton, copresidenta adjunta de la Comisión, de la Universidad de Waterloo (Canadá).

Otras recomendaciones de la Comisión son la mejora de la asequibilidad, la mejora de los marcos normativos para supervisar la calidad y la seguridad de los diagnósticos, y la democratización de los diagnósticos (aumento de la disponibilidad de las pruebas en los puntos de atención, la toma de muestras y el autodiagnóstico).