Redacción, Madrid.- La Sociedad Española de Nefrología (SEN) demanda la equiparación de las legislaciones vigentes en todas las Comunidades Autónomas con respecto al tratamiento de la diálisis y así lo ha expuesto durante su XXXIII Congreso, donde se han presentado dos nuevas guías clínicas dedicadas a la hemodiálisis, la primera relacionada con los virus, y la segunda, con los líquidos de diálisis.

La SEN pretende que estas guías sirvan no sólo de recomendación sino como respaldo de la actuación clínica que realizan los profesionales de esta especialidad. Para esta Sociedad Científica, "existen muchos aspectos que no están legislados, ni hay una normativa clara sobre qué mecanismo de actuación se ha de aplicar, y que exigen la colaboración, no sólo de la gerencia y de la dirección del hospital, sino también de todas las áreas implicadas, para que la actuación sea adecuada según los conocimientos científicos que se poseen en la actualidad".

Uno de los objetivos de estas guías, "actuales" y "ágiles", es que puedan renovarse continuamente y adaptarse a las circunstancias concretas españolas, según ha señalado Emilio González Parra, vocal de la SEN y médico adjunto del Servicio de Nefrología del Hospital General de la Defensa de Madrid.

Hemodiálisis y virus

La primera de las guías, sobre hemodiálisis y virus, se ha editado debido a la escasa normativa sobre el asunto y a los recientes casos de contagio de virus que se han producido los años anteriores en servicios que estaban haciendo lo rigurosamente científico, y que por distintos motivos han ocurrido percances. Lo que se pretende es que haya una legislación que evite estas situaciones.

La guía ha sido elaborada por un grupo de expertos, coordinados por Guillermina Barril, del servicio de Nefrología del Hospital de la Princesa de Madrid, que han debatido y establecido los mecanismos que han de aplicarse ante estas situaciones. Son unas normas básicas, acompañadas de anexos más amplios. También incluye preguntas y modificaciones, que sirven de base para posteriores revisiones.

Según Barril, "el objetivo de la guía es el de proporcionar unas normativas sobre cómo actuar. Se ha incidido en la importancia de las precauciones universales, que son muy conocidas por las distintas unidades hospitalarias, y de la información, del conocimiento, y de la educación del personal, para que todos los que intervienen en el proceso sepamos cuál es el modo de actuación más adecuado".

Hemodiálisis y líquidos de diálisis

La segunda guía de tratamiento del líquido de diálisis se ha editado al existir una "muy atrasada", del año 90, y el avance científico ha ido muy por delante de la normativa vigente, de manera que si se seguían estrictamente las recomendaciones de la ley, no se cumplían los estándares clínicos que se pretenden conseguir.

González Parra ha indicado que "esto era totalmente necesario, teniendo en cuenta las técnicas de diálisis que empleamos ahora, y la calidad del líquido de diálisis, que es fundamental para lograr la mayor calidad en el tratamiento".

Esta guía se ha elaborado en consenso para unificar criterios de los diferentes centros de diálisis. "Pretendemos que los políticos entiendan la importancia de unificar las legislaciones con respecto al tratamiento de la diálisis. Es bastante complicado -prosigue González Parra- que sepan qué es lo que opina la comunidad científica sobre el tratamiento de agua, y la importancia de evitar promover cualquier tratamiento de agua que pueda resultar incluso dañino para un enfermo en un momento dado".

Con esta guía se pretende unificar criterios no solamente entre lo que es la política y los centros de diálisis, sino también entre los centros de diálisis y los nefrólogos y personal de enfermería que trabajan.

Nuevos tratamientos para la anemia

Uno de los aspectos más destacados de la Nefrología en estos diez o quince últimos años ha sido el tratamiento de la anemia a través de la EPO. Antes de utilizar este tratamiento, los pacientes afectados con anemia eran fácilmente reconocibles por su aspecto desmejorado y el color de su piel.

Después de casi 14 años de uso de eritropoyetina precombinante, y de haber revolucionado el tratamiento de la anemia para estos pacientes, surgen novedades en esta área de la Nefrología. Durante el Congreso se ha presentado una nueva eritropoyetina (EPO), que tiene una serie de propiedades farmacocinéticas diferentes de la eritropoyetina precombinante. Este nuevo preparado posee un efecto biológico superior a la eritropoyetina precombinante, ya que se puede espaciar la dosis, y la vida media circulante resulta mayor.

Pedro Aljama, del Servicio de Nefrología del Hospital Reina Sofía de Córdoba, expone que "se ha demostrado de forma inequívoca que la corrección de la anemia aumenta la supervivencia, mejora la calidad de vida, mejora el apetito, el sueño, la actividad sexual y cognoscitiva. en definitiva, lo mejora todo".