“Cuanto más demoremos el inicio de un tratamiento para el paciente con dolor neuropático localizado, más riesgo existe de cronificación y más se complica su abordaje”, indica María Jesús Goberna, enfermera de la Unidad del Dolor Crónico de la Estructura Organizativa de Xestión Integrada (EOXI) de Vigo. Por tanto, considera necesario trabajar para mejorar la detección precoz de este síntoma.

¿Cómo es el abordaje del paciente con dolor neuropático localizado en su hospital? ¿Qué servicio o unidad le atiende?

El dolor neuropático periférico localizado está causado por una lesión o enfermedad del sistema nervioso periférico somatosensorial; por tanto, los primeros en valorar la situación son los profesionales que atienden de inicio dichas enfermedades o lesiones, ya sean médicos de Atención Primaria (por ejemplo, en el caso de neuralgias postherpéticas), o los distintos especialistas, cirujanos (DNP postquirúrgico), oncólogos (DNP postquimioterapia), etc. Cuando la situación no se controla, se deriva a estos pacientes a la Unidad del Dolor Crónico, situada en el Hospital Meixoeiro de Vigo.

¿Cuáles son los principales síntomas que tiene el paciente?

La mayoría de los pacientes que padecen este tipo de dolor refieren dolor de manera continuada y con intensidades altas (EVA 8 o más). Se trata de un tipo de dolor neuropático que se caracteriza por estar circunscrito a un área de máximo dolor y con sensibilidad alterada. A los pacientes les cuesta describir cómo perciben su dolor, quemante, lancinante, como descargas eléctricas, a veces el simple roce, o una simple caricia en la zona les exacerba el dolor (alodinia).

Los tipos de dolor neuropático periférico que más nos llegan a la Unidad son neuralgias postherpéticas, DNP postquirúrgico (cicatrices dolorosas), neuralgia del trigémino y, menos frecuentemente,DNP postquimioterapia a pesar de su incidencia.

¿El paciente tarda mucho en conseguir un diagnóstico certero?

Hasta la implantación del sistema de teleconsultas desde Atención Primaria, los pacientes tardaban meses y hasta años en llegar a la Unidad. En este sentido, creo que se ha conseguido mejorar y, aunque atendemos personas con DNP de años de evolución, ya estamos empezando a recibir pacientes con meses de dolor.

¿En qué medida es posible aliviar total o parcialmente el dolor?

Los profesionales que trabajamos en la Unidad del Dolor Crónico tenemos claro que nuestro objetivo es la disminución de la intensidad del dolor; su erradicación es una meta no siempre alcanzable. Sin catastrofismos, tratamos de explicárselo al paciente, sobre todo para que no se cree falsas expectativas que podrían derivar en una frustración constante y, como consecuencia, en el aumento del dolor.

¿Qué tratamientos se emplean en su unidad con más frecuencia para mejorar estos síntomas?

Siguiendo las guías clínicas, los fármacos de primera línea en dolor neuropático son los anticonvulsivantes y los antidepresivos. En DNP localizado cada vez se utilizan más, ya sea en combinación o solos, los tratamientos de uso tópico, no solo por su eficacia en la reducción del dolor, sino también por su perfil de seguridad y su tolerabilidad.En ocasiones, también se utilizan perfusiones intravenosas de fármacos en dosis únicas o seriadas como la lidocaína IV, bloqueos nerviosos y/o radiofrecuencia.

¿Cuáles son las principales funciones de las enfermeras en la atención de estos pacientes?

Las enfermeras ejercemos dos tipos de funciones: una de colaboración con el médico, tanto en el diagnóstico (test tipo DN4 para detección del DN, detección de la alodinia, mapeo de la zona dolorosa…), como en los tratamientos asistiéndoles con las técnicas intervencionistas y otra individual aplicando los tratamientos tópicos (parches de capsaicina 179 mg al 8%) o enseñando al paciente técnicas de afrontamiento para un mejor abordaje de su dolor.

¿Qué formación específica necesitan las enfermeras para atender estos casos?

Para trabajar en la Unidad del Dolor, a las enfermeras no se nos exige ningún tipo de formación específica, somos enfermeras generalistas. Otra cosa es que, como profesionales implicadas en nuestro trabajo, procuremos formarnos con todos los cursos que se nos ofertan, la inmensa mayoría desde la industria farmacéutica.

¿En qué beneficiaría al paciente su especialización?

Los pacientes con dolor crónico necesitan en primer lugar ser creídos, entendidos, cuidados, formados y estimulados; tienen un bagaje de experiencias, frustraciones y emociones complicadas de gestionar. En cuanto a la formación, si el profesional conoce mejor el tipo de paciente al que se enfrenta, más eficaz será su atención.

¿De qué manera se puede fomentar el autocuidado de los pacientes?

En primer lugar, al paciente hay que hacerle entender que una parte fundamental de su salud dependerá de su manera de vivir, de sus hábitos y de su manera de gestionar la enfermedad. Debemos explicarle el funcionamiento del dolor crónico, su íntima relación con las emociones, con las tensiones de todo tipo, estrés, ansiedad, etc. Es necesario también enseñarle técnicas de afrontamiento, de respiración, de relajación, hábitos de ejercicio, alimenticios, etc.