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Una investigación realizada en varios centros españoles ha mostrado el beneficio clínico obtenido por una intervención farmacogenética consistente en el ajuste de las dosis de fármacos antipsicóticos de acuerdo con el perfil farmacogenético del paciente, particularmente en aquellos pacientes que presentan variantes predictoras de actividad lenta o ultrarrápida de los enzimas CYP. Así lo ha explicado María Jesús Arranz, primera firmante e investigadora del Cibersam (grupo IP Víctor Pérez-Consorci Mar Parc Salut de Barcelona).

En el trabajo titulado ‘A pharmacogenetic intervention for the improvement of the safety profile of antipsychotic treatments’, publicado recientemente en Translational Psychiatry, han participado equipos investigadores y clínicos de los Hospitales Clínic y Sant Pau de Barcelona, Fundació de Docència i Recerca de la Mútua de Terrassa (FMT) y de la Universidad de Granada.

La Dra. Arranz ha explicado que “esta intervención farmacogenética puede ser particularmente beneficiosa cuando se considera la utilización de fármacos antipsicóticos con una vía metabólica principal, y por lo tanto más susceptibles de ser afectados por la presencia de variantes genéticas funcionales en sus enzimas metabolizantes”.

Datos de la investigación

Para realizar la evaluación prospectiva se empleó información sobre variantes genéticas funcionales en varias enzimas CYP para el ajuste de las dosis clínicas de antipsicóticos utilizados de forma habitual en la práctica clínica.

Se reclutaron un total de 290 pacientes para el estudio, de los que en 123 (PharmG+) se realizó un ajuste de dosis del antipsicótico basado en el perfil farmacogenético del paciente y siguiendo un criterio clínico preestablecido. En los 167 restantes se siguieron las pautas clínicas habituales (PharmaG–).

En la comparación de los resultados obtenidos en las dos ramas no se observaron diferencias significativas en la eficacia del tratamiento, según las mediciones PANSS tomadas a las 12 semanas después del inicio. Los investigadores observaron un menor desarrollo de efectos secundarios en los pacientes PharmG+ en comparación con aquellos tratados con las pautas habituales. Esta diferencia era más evidente cuando se comparaban solo pacientes con variantes predictoras de metabolismo alterado.

Finalmente, las personas tratadas con antipsicóticos metabolizados por una única vía CYP principal y que presentaban variantes CYP funcionales se beneficiaban más de la intervención farmacogenética. En definitiva, el estudio muestra la evidencia sobre los beneficios de una intervención farmacogenética para la personalización del tratamiento con antipsicóticos.

Implementación en la práctica clínica psiquiátrica

La aplicación de este conocimiento en la vida real es una de las asignaturas pendientes, según ha indicado Rosa Catalán, coordinadora del estudio e investigadora del Cibersam (grupo IP Miquel Bernardo-Hospital Clínic de Barcelona): “Esperamos que nuestro estudio, junto con el mayor conocimiento de la farmacogenética por parte de los profesionales clínicos, ayude a su implementación en la práctica clínica psiquiátrica para mejorar la planificación terapéutica”.

Pocos estudios previos

Los expertos conocen los beneficios de la genética en la variabilidad observada en la respuesta a tratamientos con medicamentos psicotrópicos; sin embargo, los estudios sobre los beneficios de la utilización de la información farmacogenética en la práctica clínica son escasos. También está bien documentado el paralelismo entre la presencia de variantes genéticas predictoras de actividad lenta o ultrarrápida en las enzimas responsables de la metabolización de la mayoría de los fármacos antipsicóticos (CYP) y la aparición de efectos secundarios. En cuanto al tratamiento, existen estudios que asocian su presencia con una disminución de la eficacia, aunque este vínculo no ha sido confirmado.

El ajuste de dosis clínicas de acuerdo con las variantes CYP funcionales presentes en el paciente podría suponer una mejora de la seguridad del tratamiento con antipsicóticos, con una reducción del 25 por ciento de efectos no deseados, y de la eficacia del tratamiento, con una mejoría de la respuesta del 15 por ciento, según han calculado los investigadores.

El empleo de información genética para la mejora del tratamiento con antipsicóticos “es mínimo”, según han informado desde Cibersam, “a pesar de la evidencia acumulada y de la comercialización de kits que interrogan variantes genéticas en CYP y otros genes de interés”.

“La falta de evidencias sobre los posibles beneficios de las intervenciones farmacogenéticas durante el tratamiento con antipsicóticos y la inexistencia de criterios claros de actuación basados en el perfil farmacogenético del paciente frenan su implantación en la práctica clínica”, han señalado desde el CIBER de Salud Mental.