Uno de los temas de salud que son poco registrados son las patologías psicológicas o psiquiátricas, entre ellas, la depresión, sin embargo, aún menos se habla de la depresión infantil, edad en la que la que son más propensos a padecerla.

En 2015 se registraron 1.731 muertes infantiles por causas violentas (suicidio y homicidio), de las cuales el 38.9 por ciento fueron causadas por suicidio, siendo la población masculina menor de 17 años la más afectada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina a esta causa como una de las principales en este rango de edad por lo que se reconoce como un problema de Salud Pública.

Especialistas de la Fundación DB aseguran que el entorno familiar y la falta de madurez hace más propensos a los menores para desarrollar esta enfermedad. Los adultos, por ejemplo, son los que con sus problemas o con la falta de atención, inducen estas conductas en casa.

El comportamiento del menor resulta para los padres, en la mayoría de las consultas, un berrinche o un mal comportamiento, pues la manera en que se manifiesta con tristeza y aislamiento o con conductas que son normalmente relacionadas con déficit de atención o hiperactividad.

El maestro Pablo Guerrero Ibarguengoitia, parte de la Sociedad Psicoanalítica de México, menciona que los síntomas que pueden alertar a los padres son, además del estado de tristeza, la pérdida de interés y placer por actividades que eran de su interés anteriormente, pérdida o aumento significativo de peso, dificultad para conciliar el sueño, fatiga o pérdida de energía, disminución para la capacidad de pensar o concentrarse y en algunos casos sentimientos de culpa y pueden presentarse juntos, por separado y en una intensidad variable.

Es difícil determinar el estado emocional de los menores debido a la dificultad que presentan para expresar sus sentimientos y los padres deben ser el primer filtro para detectar estos indicadores e identificar las posibles causas que pueden ser una separación o pérdida familiar o hasta el cambio de entorno escolar.

En cualquiera que sea el caso, es importante que el niño reciba atención especializada así como la colaboración de la familia, esto evitará que crezca como un adulto depresivo cuyo comportamiento podría llegar a manifestar comportamientos suicidas.

Institutos como la Fundación DB brindan espacios y terapias psicológicas que ayuden a tener un diagnóstico oportuno y tratamiento o canalización adecuada, ya que la depresión no es un simple malestar emocional, es una enfermedad severa.

En casos de niños con historial de maltrato, violencia, abandono y abuso, son canalizadas por medio de convenios con diferentes DIF de México con el objetivo de eliminar los patrones de violencia y reintegrarlos a la sociedad con habilidades y capacidades para que puedan ser madres o padres, profesionistas y ciudadanos con un mejor futuro.