Antonio Pais, Santiago de Compostela.-El profesional sanitario en general, y el facultativo de A.P. en particular suelen tener una deficiente información de sus derechos de obligaciones. Las cuestiones derivadas de los derechos y deberes de paciente y médico, con la nueva ley básica de autonomía del paciente sobre la mesa, fueron, recientemente, sometidas a debate en el Colegio de Médicos de Santiago de Compostela, subsede del de La Coruña, y la Asociación Profesional de A.P. de Galicia. Durante el acto, se insistió en que las precarias condiciones de trabajo de los facultativos de A.P. no favorecen el desarrollo del derecho a la información del paciente.

José Vázquez Cacheiro, vocal de médicos rurales del Colegio de La Coruña y facultativo de A.P. del Centro de Salud de O Pino, incidió en aspectos como el "burn-out", el escaso tiempo de dedicación a cada paciente o la excesiva burocratización de la consulta, así como la precariedad laboral o la baja remuneración, para explicar el choque frontal que se produce entre el derecho a la información del paciente y la situación que viven los facultativos en sus consultas.

En Galicia, la ley básica 41/2002, que entró en vigor el pasado 16 de mayo, reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, viene a sustituir a la ley autonómica 3/2001, reguladora de la historia clínica y del consentimiento informado de los pacientes. Aunque, en los aspectos que no regule la ley básica, se seguirá aplicando la ley autonómica.

"Aceptamos la norma, que es moderna y necesaria. El derecho a la autonomía del paciente es fundamental, pero eso tiene que llevar aparejadas medidas para optimizar las relaciones entre médico y paciente. Y eso sólo se consigue estableciendo mejores condiciones para el personal auxiliar y el personal sanitario en cada centro. Sobre todo, que la burocracia no suponga para el médico más del 10 por ciento del tiempo de consulta, y no el 40 por ciento actual", señaló José Vázquez.

Para el vocal del Colegio de Médicos, "el 40 por ciento del tiempo de consulta se dedica a la patología crónica, y debería bajar al 20 por ciento con una buena educación sanitaria del paciente crónico, que no tendría por qué ser "hiperfrecuentador" del sistema, tanto en Primaria como en Especializada. Para eso deben darse las condiciones de tiempo para cada paciente, un mínimo de diez minutos. El médico se "quema" porque no puede hacer bien su trabajo". En esta reivindicación también hizo hincapié José Ricardo Besada, vocal de asistencia extrahospitalaria del Colegio de Médicos y médico de AP en Rianxo.

De explicar los "peligros" que puede producir la aplicación de la ley en la práctica diaria de los profesionales se encargó Carlos Salas, presidente de la Asociación Profesional de A.P. de Galicia. El doctor Salas explicó que derechos del paciente, como a la intimidad (confidencialidad de datos), o a la información (verbal o escrita), o las responsabilidades inherentes a la historia clínica pueden chocar con los derechos y obligaciones del profesional sanitario.

Carlos Salas puso como ejemplos los casos de pacientes menores de edad, cuya opinión debe contar a la hora de dar el consentimiento, o que si el paciente tiene derecho a recibir toda la información, la ley también prevé que el facultativo tiene derecho a ocultar datos que considere perjudiciales para la propia salud del paciente. ¿Dónde está el límite?

"Los médicos, como el resto de los ciudadanos, desconocemos frecuentemente el contenido de las leyes y sus implicaciones. Sabemos vagamente que existen unos derechos, pero desconocemos las bases fundamentales de la legislación. Éste fue uno de los motivo del debate, conocer al menos los puntos que consideramos básicos de la ley", dice el doctor Salas.

Para el presidente de la Asociación Profesional de AP de Galicia, la ley de autonomía del paciente produce situaciones chocantes. "Los derechos de los usuarios suponen deberes de los profesionales. Y la propia ley tiene aspectos contradictorios. Hay casos en los que el médico decide sobre el paciente y en bien éste. o que la ley obligue a tratar al enfermo, protocolariamente, como si se tratara de enfermedades. Nos gustaría que en su momento se pulieran o se variasen estas contradicciones".

"Lo que está claro es que las leyes ponen siempre por delante al paciente, y es algo lógico que se le tenga siempre en cuenta. Lo que quizás echamos en falta es que apareciesen algunos derechos de los profesionales", concluyó este profesional.