“La primera y nuestra principal razón de ser es desarrollar medicamentos para enfermedades sin curación o cronificar enfermedades a día de hoy mortales. Nuestro sector dedica decenas de miles de millones de euros al año para alcanzar este objetivo, tanto en investigación básica como en investigación clínica”. Lo ha asegurado Martín Sellés, presidente de Farmaindustria, en el XV Seminario Industria Farmacéutica & Medios de Comunicación celebrado en Ávila.

Desarrollar un medicamento es un proceso largo y costoso hasta que llega a manos de los médicos y pacientes. “Hemos conseguido mucho pero también queda mucho por hacer. En determinadas áreas terapéuticas ha sido más fácil avanzar, como en el cáncer o en las enfermedades infecciosas, que en las enfermedades del sistema nervioso central”, ha apuntado Sellés. “Vamos a vivir unos tiempos apasionantes, hemos hablado de Medicina de Precisión, de inmunoterapia, de terapia génica… y esto es ya una realidad. Vamos a ser capaces de entrenar a nuestro propio sistema inmunológico, a nuestros propios linfocitos T, para que puedan identificar mejor nuestras células cancerosa y destruirlas más eficientemente”, ha explicado. “Vamos a hablar de intervenciones terapéuticas más que de medicamentos tal y como los conocemos a día de hoy”.

Esto es lo que se conoce como innovación disruptiva o transformacional, pero también se va a seguir avanzando en el ámbito de la innovación incremental, tener, por ejemplo, varios medicamentos en un solo comprimido para mejorar la adherencia al tratamiento, o tratar determinadas enfermedades graves con una sola inyección cada tres meses. “Son avances que mejoran la vida del paciente”, ha concretado el presidente de Farmaindustria.

Este es el primero de los objetivos del día a día del sector, -señala Sellés-, pero hay que apuntar otros dos más. “Facilitar el acceso de los pacientes a la innovación con unos costes asumibles y predecibles por el sistema sanitario, es decir, hacer compatible el acceso a la innovación ayudando a la sostenibilidad del sistema”. Y en tercer lugar, “traer inversiones a nuestro país en investigación básica, clínica, en plantas de producción… inversiones que ayuden a que nuestra economía esté basada en la I+D. España se ha convertido en una referencia internacional en investigación clínica, es el segundo país del mundo en recursos destinados a investigación clínica”. Para lograr estos objetivos, -explica-, es imprescindible la coordinación y colaboración con todos los agentes del sistema sanitario.

Asignaturas pendientes 

El presidente de Farmaindustria también se ha referido a las asignaturas pendientes que tiene el sector. Medir más y mejor los resultados en salud que se consiguen con los distintos medicamentos es una de ellas. “Tenemos que medir mejor el impacto sanitario, económico y social de cada intervención terapéutica, medir cómo cada medicamento reduce ingresos hospitalarios, bajas laborales… carga del cuidador; y también hablar de inversión en Sanidad en vez de gasto sanitario”.

Martín Sellés también ha comentado que habría que abrir un periodo de reflexión y analizar si un 6 por ciento del PIB “es suficiente para mantener nuestro nivel de calidad en el futuro y ver si se puede ganar algún punto”. Por su parte, Pedro Luis Sánchez, director del Departamento de Estudios de Farmaindustria, ha apuntado que la Comisión Europea prevé que el gasto sanitario público en España en relación con el PIB pasará del 5,9 por ciento (2016) al 6,5 por ciento en 2070.

Proyección del sector farmacéutico

Humberto Arnés, director general de Farmaindustria, ha señalado que “el 21,5 por ciento de toda la investigación que realiza la industria en España procede de la industria farmacéutica. Esto se traduce en 1.500 millones de euros, es decir, 1 de cada 5 euros de la I+D industrial de nuestro país lo aporta la industria farmacéutica”. Además, ha anunciado que el medicamento es el sexto producto más importado por España y como sector es el cuarto.

Arnés ha explicado que “estamos ante una nueva revolución biotecnológica, unida a la cuarta revolución digital y al tratamiento ingente de datos, lo que hace que la industria farmacéutica tenga una proyección impensable. Las nuevas terapias y los nuevos mecanismos de acción para tratar enfermedades son consecuencia de esta doble revolución y nos da posibilidades incalculables del desarrollo de medicamentos para nuevos tratamientos”.

España puede ser pionera en la implantación de las CAR-T. “La Administración tiene que pensar cómo incorporar estas nuevas terapias que van a ir dirigidas a personas muy específicas, y probablemente se requerirá una estrecha colaboración entre la industria que ha desarrollado estas terapias y los centros públicos en donde se implementen estos tratamientos”.