E.P.- Científicos de la Universidad del Estado de Ohio han descubierto que la mutación genética que causa el cáncer infantil, retinoblastoma, deriva habitualmente en la muerte fetal y en el aborto, según se ha visto en animales de laboratorio, al interrumpir las funciones normales de la placenta.

El nuevo hallazgo, publicado en la última edición de la revista Nature, podría obligar a los investigadores a que reevalúen el gen Rb y el rol que juega en la causa del cáncer.

Hace 20 años, el gen Rb fue el primero en ser identificado como un gen supresor de tumores, lo que significa que cuando funciona con normalidad puede evitar que las células crezcan fuera de control. Los especialistas creen que se trata de una pieza clave dentro del ciclo celular, activándose y desactivándose en según qué fases de la división (reproducción) celular.

Los autores del trabajo señalan que siempre hay algún problema con la ruta del gen Rb en casi cada cáncer que se conoce. Pese a que Rb está muy vinculado con el retinoblastoma, los autores del nuevo estudio indican que la muerte celular se debe realmente a cambios estructurales en la placenta, inducidos por alteraciones que a su vez se deben a mutaciones del citado gen.