Investigadores del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra han identificado varias proteínas alteradas en modelos animales con enfermedad de Parkinson temprano. La clave de esta investigación es que se detectaron incluso antes de que haya degeneración neuronal. Es decir, antes de que existieran síntomas. De esta forma, el estudio abre la puerta al desarrollo de biomarcadores que ayuden a la detección precoz. Asimismo, a desarrollar tratamientos para esta fase de la enfermedad.

El estudio se centró en el análisis de las proteínas que se alteran en los fallos funcionales que anteceden a la muerte neuronal. “Hemos identificado diversas proteínas relacionadas con vías metabólicas”, explica María Cruz Rodríguez-Oroz, directora del Programa de Neurociencias del Cima. Se trata de proteínas cuya alteración es conocida en pacientes, o con mecanismos que podrían favorecer la salud de la neurona. Para ello, lograron aislar el sinaptosoma. Esta es la parte de la neurona que contiene la zona pre y post sináptica, encargada específicamente de la comunicación neuronal.

El siguiente paso es considerar estas proteínas como dianas terapéuticas hacia las que dirigir nuevos tratamientos. “Las modificaremos a través de terapias avanzadas, como terapia génica o moléculas pequeñas, que actúen sobre ellas. El objetivo es restaurar la función de la sinapsis. De esta forma, evitar los cambios tardíos tanto funcionales como estructurales que vemos en la sinapsis”, explica la investigadora.

El estudio se ha realizado gracias a la financiación del Instituto de Salud Carlos III. Los resultados de esta investigación se han publicado en Brain, revista de referencia en el campo de la neurología.

Biomarcadores en Parkinson temprano

La enfermedad de Parkinson se diagnostica cuando ya hay una pérdida de hasta un 50-60 por ciento de neuronas dopaminérgicas. Este es el proceso que causa la enfermedad. En este contexto, los investigadores del Cima desarrollaron un modelo animal de enfermedad de Parkinson para detectar la evolución neuronal en Parkinson temprano. “Comprobamos que, a las cuatro semanas de inducir la enfermedad, las ratas mostraban un 30 por ciento de pérdida dopaminérgica, si bien no habían desarrollado ningún síntoma. En esa fase presintomática es cuando la neurona dopaminérgica está muriendo de forma masiva sin que lo sepamos y es en la que nos interesa poder actuar”.

Con motivo del Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson, Rodríguez-Oroz concluye que, “para avanzar en el abordaje de la enfermedad de Parkinson necesitamos biomarcadores que sean capaces de determinar qué personas van a tener la enfermedad”.