La medición simultánea de decenas de tipos de grasas en la sangre (lipidómica) puede predecir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 (T2D) y enfermedades cardiovasculares (ECV) años después, según un nuevo estudio publicado en la revista de acceso abierto ‘PLOS Biology’ de Chris Lauber, de Lipotype (Alemania), y su equipo. Esta predicción precoz mediante perfiles lipidómicos podría servir de base para recomendar intervenciones en la dieta y el estilo de vida antes de que se desarrolle la enfermedad.

La evaluación actual del riesgo de T2D y ECV se basa en gran medida en el historial del paciente y en sus conductas de riesgo actuales, así como en los niveles y la proporción de dos lípidos principales en sangre, el colesterol de alta y baja densidad. Pero la sangre contiene más de un centenar de otros tipos de lípidos, que se cree que reflejan, al menos en parte, aspectos del metabolismo y la homeostasis en todo el organismo.

Para evaluar si una medición más exhaustiva de los lípidos sanguíneos podría aumentar la precisión de la predicción del riesgo, los autores se basaron en datos y muestras de sangre de un estudio longitudinal de salud de más de 4.000 residentes suecos sanos de mediana edad, evaluados por primera vez entre 1991 y 1994, y seguidos hasta 2015.

Utilizando muestras de sangre de referencia, se evaluaron las concentraciones de 184 lípidos con espectrometría de masas cuantitativa de alto rendimiento. Durante el periodo de seguimiento, el 13,8% de los participantes desarrolló una T2D y el 22% una ECV.

Para desarrollar el perfil de riesgo basado en los lípidos, los autores realizaron repetidas rondas de entrenamiento/prueba de los datos, utilizando dos tercios de los datos de lípidos elegidos al azar para crear un modelo de riesgo, y luego ver si el modelo predice con precisión el riesgo en el tercio restante. Una vez desarrollado el modelo, los individuos fueron agrupados en uno de los seis subgrupos basados en su perfil lipidómico.

En comparación con las medias de los grupos, el riesgo de T2D en el grupo de mayor riesgo era del 37%, lo que suponía un aumento del riesgo del 168%. El riesgo de ECV en el grupo de mayor riesgo era del 40,5%, un aumento del riesgo del 84%.

Factores genéticos

También se observaron reducciones significativas del riesgo en comparación con las medias en los grupos de menor riesgo. El aumento del riesgo de cualquiera de las dos enfermedades era independiente de los factores de riesgo genéticos conocidos, e independiente del número de años hasta la aparición de la enfermedad.

Estos resultados pueden tener varias implicaciones importantes. A nivel individual, puede ser posible definir el riesgo décadas antes de la aparición de la enfermedad, posiblemente a tiempo de tomar medidas para evitarla.

La lipidómica, ya sea en combinación con la genética y los antecedentes del paciente o de forma independiente, puede aportar nuevos conocimientos sobre cuándo y por qué comienza la enfermedad. Además, al identificar los lípidos que más contribuyen al riesgo, puede ser posible identificar nuevos candidatos a fármacos.

"El riesgo lipidómico, que se deriva de una sola medición espectrométrica de masas que es barata y rápida, podría ampliar la evaluación tradicional del riesgo basada en el ensayo clínico", señala Lauber.

Lipidoma

Además, los lípidos individuales de la sangre pueden ser consecuencia de una amplia variedad de procesos metabólicos o contribuir a ellos, por lo que podrían ser individualmente significativos como marcadores de esos procesos. Si eso es cierto, según Lauber, "el lipidoma puede proporcionar conocimientos que van mucho más allá de la diabetes y el riesgo de enfermedad cardiovascular".

"Reforzar la prevención de enfermedades es un esfuerzo conjunto global con muchas facetas –apostilla Lauber–. Mostramos cómo la lipidómica puede ampliar nuestro conjunto de herramientas para la detección precoz de individuos con alto riesgo de desarrollar diabetes y enfermedades cardiovasculares".