Cada 20 de mayo se conmemora el Día Internacional del Ensayo Clínico, gran soporte de la investigación clínica y uno de los recursos más valiosos que tiene la ciencia médica para encontrar nuevas y mejores soluciones a diferentes problemas de salud. La reciente efeméride fue impulsada en 2005 por la Red Europea de Infraestructuras en Investigación Clínica.

La fecha elegida por la ECRIM para esta celebración recuerda que el 20 de mayo de 1747 el doctor escocés James Lind comenzó un estudio aleatorizado que permitió identificar la ausencia de vitamina C como la causa del escorbuto que diezmaba a las tripulaciones de la Armada Británica.

En México, hay puestos en marcha diversos estudios clínicos que son liderados por un área especializada, cuyo único objetivo es contribuir con investigación para el desarrollo de terapias que mejoren las expectativas de vida de los pacientes.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los estudios clínicos son un tipo de investigación que estudia nuevas pruebas o tratamientos y evalúa sus efectos, así como sus resultados, en la salud de las personas que se ofrecen como voluntarios para participar en ellos.

La Dra. Alexandra Barajas, directora de Investigación Clínica en MSD México, señaló que los estudios clínicos son esenciales en los rigurosos procesos de investigación que llevan al desarrollo de nuevas terapias y la participación voluntaria de los pacientes los hacen posible.

“Los pacientes que colaboran en un estudio clínico deben tener la certeza que estos se realizan bajo estrictos principios éticos, con la aprobación de las autoridades sanitarias y regulatorias del país. En todo momento se respetan sus derechos y su seguridad; su bienestar prevalece sobre los intereses de la ciencia”, comentó la especialista.

Actualmente, los estudios clínicos abarcan cuatro tipos de pruebas: medicamentos y/o biológicos, conductuales, procedimientos quirúrgicos y dispositivos médicos. En el desarrollo de un estudio clínico se identifican cuatro fases:

• Fase I: se prueban nuevos medicamentos en grupos pequeños de personas, para evaluar rangos de dosis seguras e identificar efectos secundarios.
• Fase II: se amplía el grupo de personas en las que se prueba, para seguir identificando efectos adversos.
• Fase III: se extienden a poblaciones más grandes y en diferentes regiones y países.
• Fase IV: se crece la población en la que se hace la prueba y se mantiene por un periodo de tiempo más largo.

Los pacientes apoyan corroborar la seguridad y efectividad de los nuevos tratamientos que son resultado de años de investigación con la esperanza de que los nuevos descubrimientos lleguen a la práctica médica para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Además, contribuyen a tener mayores indicios y conocimiento sobre las enfermedades, que pueden derivar en su prevención, así como a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

En este sentido MSD busca expandir cada vez más esta práctica en todas las regiones del mundo en las que opera. “Agradecemos a todos los voluntarios que forman parte del riguroso proceso de investigación que nos lleva a desarrollar nuevos tratamientos, ellos son nuestros socios en la investigación”, puntualizó la Dra. Barajas.