Establecer y alcanzar objetivos para tratar a los pacientes diabéticos con medicación para el colesterol o la presión arterial, además de abordar los niveles de azúcar en sangre, podría salvar vidas y reducir la pérdida de tiempo de vida saludable debido a la diabetes en los países en desarrollo, según revela un nuevo estudio mundial publicado en la revista ‘The Lancet Global Health’.

Alrededor del 80% de las personas con diabetes viven en países de renta baja y media (PRMB). Menos del 6% de estas personas pueden acceder a la atención que necesitan para controlar su diabetes y prevenir complicaciones a largo plazo, como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, enfermedades renales o ceguera.

El equipo internacional de investigación, codirigido por la Universidad de Birmingham, ha comprobado que si el 80% de las personas tuvieran diagnosticada, tratada y controlada la diabetes y la hipertensión arterial -que suele acompañar a la enfermedad- y recibieran una medicación para el colesterol, la vida saludable que pierden los pacientes a causa de la diabetes mejoraría en torno a un 6% en 10 años. Esto se debería principalmente a la reducción de las afecciones cardiovasculares, como los infartos de miocardio o los accidentes cerebrovasculares.

Alcanzar los objetivos

“El establecimiento de objetivos globales para el VIH y el sida ha dado lugar a mejoras masivas en la obtención del tratamiento necesario para salvar vidas y mejorar la salud –prosigue–. Nuestra investigación sugiere que unos objetivos similares serían ciertamente útiles para mejorar la vida de las personas con diabetes. Definitivamente, ahora debemos conseguir ampliar el tratamiento de la presión arterial y la medicación con estatinas como parte de nuestra lucha continua contra la diabetes”.

Alcanzar los objetivos también reduciría las muertes en los próximos 10 años en todas las regiones del mundo, pero los beneficios son mayores en algunas que en otras. Por ejemplo, el África subsahariana oriental es la región con más muertes por enfermedades cardiovasculares debidas a la diabetes en la situación de partida (46 muertes por cada 1.000 personas con diabetes); si se alcanzaran los objetivos, las muertes se reducirían a 27 por cada 1.000.

Aumentar el tratamiento con estatinas o la presión arterial en un 10% reduciría sustancialmente el riesgo de eventos cardiovasculares, mientras que aumentar el control de la glucosa tenía menos beneficios.

Los investigadores también descubrieron que, si se tienen en cuenta los costes, la consecución de estos objetivos en la mayoría de las regiones del mundo estaría por debajo de los umbrales de rentabilidad de la OMS.