La diabetes de tipo 2 (T2D) afecta más a la mortalidad y la esperanza de vida de las mujeres, los jóvenes y los fumadores, según una nueva investigación que se presenta en la reunión anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes en Estocolmo (Suecia).

Una mujer con T2D tiene un 60% más de posibilidades de sufrir una muerte prematura y vivirá cinco años menos que la mujer media de la población general, según la investigación. Los hombres con T2D, por su parte, tienen un 44% más de riesgo de morir prematuramente y viven 4,5 años menos, según indica el modelo elaborado por Mike Stedman, de Res Consortium, una consultora sanitaria de Andover (Reino Unido), el doctor Adrian Heald, del Salford Royal Hospital de Salford (Reino Unido) y sus colegas.

El tabaquismo acorta la esperanza de vida de las personas con T2D en diez años, mientras que el diagnóstico a una edad más temprana (antes de los 65 años) reduce la esperanza de vida en más de ocho años.

Esperanza de vida de los pacientes con T2D

La diabetes tipo 2 suele aparecer en personas de mediana edad y mayores, pero su aparición a una edad más temprana es cada vez más frecuente en todo el mundo. Se sabe que las personas con diabetes en Inglaterra tienen un riesgo entre el 50 y el 70% más alto de morir prematuramente que los individuos sin diabetes (esto se conoce como la tasa de mortalidad estandarizada por edad o SMR), pero se sabe poco sobre cómo los factores demográficos y de estilo de vida pueden afectar a la magnitud de este riesgo.

Los investigadores calcularon la esperanza de vida de los pacientes con T2D en Salford (Reino Unido) (11.806 participantes, 55% hombres, edad media de 66,2 años) durante un periodo de diez años y la compararon con las cifras de esperanza de vida de la población general de la misma edad y sexo.

A continuación, analizaron el efecto de los factores demográficos y de estilo de vida en la tasa de mortalidad y la esperanza de vida de los individuos con T2D. Los datos utilizados incluyeron las historias clínicas de los participantes desde 2010 hasta 2020 (deteniéndose antes de la pandemia de COVID-19), información de la Oficina de Estadísticas Nacionales sobre la esperanza de vida de la población general e información del Índice de Privación Múltiple.

Resultados del estudio

Un total de 3.921 de los participantes murieron (2.080 hombres) durante los diez años estudiados, en comparación con los 2.135 esperados, lo que arroja una tasa de mortalidad estandarizada (SMR) de 1,84, lo que significa que el riesgo de una muerte prematura era un 84% mayor en las personas con diabetes que en la población general.

El aumento del riesgo de muerte prematura fue mayor en las mujeres con T2D que en los hombres con T2D (un 96% frente a un 74% de mayor riesgo de muerte prematura). Esto sorprendió a los investigadores, ya que generalmente se supone que la T2D afecta más a la salud de los hombres que a la de las mujeres.

Cuando se ajustaron los resultados para tener en cuenta los niveles de privación (Salford es una de las zonas más desfavorecidas de Inglaterra), las personas con T2D seguían teniendo un riesgo significativamente mayor de sufrir una muerte prematura.

Una vez ajustados los niveles de privación, una mujer con T2D tenía un 60% más de probabilidades de morir prematuramente que una persona de la población general, mientras que un hombre con T2D tenía un 44% más de probabilidades de morir prematuramente.

Los resultados también sugieren que la T2D tiene un mayor efecto sobre la esperanza de vida de las personas diagnosticadas a una edad más temprana. Los diagnosticados con menos de 65 años tenían un 93% más de riesgo de muerte prematura y vivían más de ocho años menos que las personas de la misma edad de la población general. Los diagnosticados a partir de los 65 años perdieron menos de dos años.

El tabaquismo fue el factor que más influyó en la mortalidad y la esperanza de vida de las personas con T2D. El modelo determinó que las personas con T2D que fumaban tenían 2,5 veces más probabilidades de morir prematuramente que las personas de la población general.

Los fumadores con T2D vivían diez años menos que las personas de la población general; los no fumadores y los exfumadores con T2D perdían tres años de esperanza de vida. El modelo reveló que una mujer fumadora diagnosticada antes de los 65 años tenía 3,75 veces más probabilidades de morir prematuramente y vivía 15 años menos que una mujer de la población general de la misma edad.

El doctor Heald destaca que el modelo "sugiere que la diabetes de tipo 2 tiene un mayor efecto sobre la esperanza de vida de las mujeres, los fumadores y los diagnosticados a una edad más temprana. Una mujer con diabetes de tipo 2, por ejemplo, podría vivir cinco años menos que la media de las mujeres de la población general, mientras que alguien diagnosticado a una edad más temprana podría perder ocho años de esperanza de vida", apunta.

Por ello, considera "fundamental que los grupos de mayor riesgo sean conscientes no sólo del mayor riesgo al que se enfrentan, sino también de la magnitud del mismo. Esto puede hacer que los consejos de salud que se les den parezcan más relevantes y así ayudarles a hacer cambios que puedan mejorar su calidad -y duración- de vida", asegura.