En la lucha contra la migraña es fundamental diagnosticar pronto para actuar rápido, aunque en los últimos años se han dado grandes pasos, como es su reconocimiento como enfermedad, el desarrollo de nuevos fármacos y una comprensión social que, aunque todavía insuficiente, ha aumentado. Esto último permite empezar a dejar atrás una histórica infravaloración, pero todavía quedan dos importantes rémoras por superar: el infradiagnóstico y el infratratamiento. Hay coincidencia absoluta en la necesidad de un tratamiento precoz, pero para ello hay que avanzar mucho en un diagnóstico que en la actualidad es a todas luces insuficiente.

Las cifras que rodean a la migraña son apabullantes

Estamos ante el sexto trastorno más prevalente y la segunda causa de discapacidad en el mundo. Más del 50% de las personas con migraña presenta un grado de discapacidad grave o muy grave, que directamente es muy grave para casi el 70% de los que sufren migraña crónica (1). Estos datos adquieren toda su dimensión si se tiene en cuenta que en España hay más de cinco millones de personas que sufren esta enfermedad, de los que 1,5 millones la padecen en su variante crónica (2).

Pese a la magnitud de estos datos, hasta un 25% de los pacientes que sufren esta dolencia nunca ha consultado con el médico, sobre todo porque es un problema habitual en su familia. Esto lleva a una normalización fundamentada en que hasta un 27% llega a considerar que no estamos ante una enfermedad propiamente dicha (3). Todos estos eslabones forman una cadena en la que sólo un 25% de los pacientes españoles ha sido diagnosticado en menos de dos años, mientras que un 50% tardó más de cuatro y un 25% más de nueve. ¿El balance? Un retraso diagnóstico medio de 6,4 años para las personas con migraña episódica y de 7,3 años para las que la tienen cronificada (1).

Retraso en el diagnóstico

El diagnóstico tardío se traduce en un tratamiento que se inicia con retraso, lo que impide actuar en las fases iniciales y puede llevar a un agravamiento. Todo ello implica para el paciente empeoramiento de su situación, comorbilidades y pérdida de calidad de vida (1). Esto también hace que el migrañoso busque soluciones por su cuenta, como demuestra que más del 50% se automedica con analgésicos sin receta (4), una práctica de escasa efectividad y que además puede cronificar la migraña, mientras que otro 51% no consume ningún tipo de medicamento de manera preventiva (1).

Por ello, una de las prioridades para el profesional es concienciar a este tipo de pacientes, ya que hasta la mitad abandona el seguimiento tras las primeras consultas. El principal motivo es la sensación de que su situación no mejora: el 43,4% considera regular y mala la eficacia de los medicamentos para disminuir la frecuencia de las crisis, su intensidad, la durabilidad del dolor y la discapacidad asociada, cifra que se eleva hasta el 47,8% cuando hablamos de tratamientos preventivos (1).

La importancia del tratamiento individualizado

Con estos datos se pone especialmente de manifiesto la importancia del tratamiento individualizado, ya que no todos los medicamentos tienen el mismo impacto en todos los pacientes. Pese al considerable incremento del arsenal terapéutico, es evidente que lo que puede servir para unos no funciona para otros, una ineficacia en el tratamiento que puede complicarse con efectos secundarios (principalmente náuseas y vómitos) que dificultan la adherencia terapéutica.

Más formación sobre la migraña

Así que, por un lado, tenemos personas con migraña que pueden tardar hasta años en consultar con su médico porque no tienen conciencia de enfermedad y creen que lo que padecen son síntomas aislados, mientras que por otro no han recibido el tratamiento adecuado. Esto evidencia que son necesarias intervenciones de tipo educativo y formativo específicas para esta patología (5), tanto para los pacientes como para los profesionales.

Y es que todavía hay una alta tasa de pacientes con migraña que, a pesar de acudir a sus médicos, no obtienen el diagnóstico correcto, lo que evidencia una carencia formativa (5). De hecho, más de la mitad de los médicos de Atención Primaria ha cometido errores de diagnóstico relacionados con la migraña, y más de un tercio se ha equivocado en el tratamiento, lo que pone de manifiesto que es necesaria una mayor formación en cefaleas primarias y, en concreto, en el diagnóstico y el tratamiento de la migraña, que es la primera causa de consulta neurológica para estos profesionales (6).

REFERENCIAS

  1. Garrido Cumbrera, Marco, et al. Impacto y situación de la migraña en España: Atlas 2018. Editorial Universidad de Sevilla. 2019.
  2. Sociedad Española de Neurología (SEN). La migraña afecta en España a más de 5 millones de personas y más de un 70% presentan una discapacidad grave. Nota de prensa. 2018.
  3. Ruiz, M., et al. Distribución por diagnósticos de las cefaleas que acuden a los servicios de urgencias de atención primaria. Medicina de Familia – Semergen. 2010. Vol. 36; Núm. 1, 10-15.
  4. Sociedad Española de Neurología (SEN). El 75% de los pacientes con migraña tarda más de 2 años en obtener un diagnóstico. Nota de prensa. 2019.
  5. Mateos, V. et al. Situación de partida y abordaje asistencial de la migraña en las consultas de neurología de España. Estudio PRIMERA. Neurología. 2012. 55, 577-84.
  6. Pascual, J., et al. Necesidades de formación del médico de Atención Primaria en cefaleas. Neurología. 2010; 25 (2), 104-107.