La hepatitis C es una enfermedad causada por un virus que provoca inflamación en el hígado. En la actualidad, solamente entre el 15 y el 30 por ciento de los pacientes que sufren una infección aguda logran eliminarla por completo de su organismo sin necesidad de tratamiento. En estos casos, en el 70 por ciento restante, el virus permanece y provoca una infección crónica. Es por ello que mejorar el diagnóstico de la hepatitis C es clave para poder tratar a los pacientes debidamente. No obstante, con una detección a tiempo y un tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes que sufren hepatitis C se curan en poco tiempo. Además,  sin efectos secundarios relevantes.

La infección aguda por hepatitis C suele ser asintomática, aunque en algunas personas puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos o color amarillento de la piel. Por su parte, la infección crónica tampoco suele mostrar síntomas (aunque no es raro que el paciente sienta cansancio o incluso síntomas depresivos), por lo que pueden pasar años sin que sepa que padece la enfermedad y hasta que el especialista lo diagnostique. Esto facilita que el virus provoque en el hígado una inflamación sostenida y que pueda derivar, incluso, en cirrosis.

A este respecto se pronuncia José Miguel Rosales Zábal, experto de la FEAD y especialista en Aparato Digestivo en el Hospital Costa del Sol de Marbella (Málaga).  “La hepatitis C puede tenerse sin presentar ningún tipo de síntoma y este colectivo de población podría tener la infección sin saberlo. Por lo que es recomendable consultar a su médico de Familia para realizar la prueba contra este virus si nunca se ha hecho el test o lo desconoce”.

Mejorar el diagnóstico de la hepatitis C

Con el objetivo de concienciar sobre la hepatitis C, cuyo Día Internacional se conmemora el próximo 1 de octubre, la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) explica la importancia de mejorar el diagnóstico de la hepatitis C. Por un lado, para tratar y erradicar la enfermedad antes de que llegue a estadios más avanzados. Especialmente, entre los grupos poblacionales con mayor prevalencia (entre 40 y 70 años). Pero también para lograr el objetivo de la OMS eliminar la hepatitis C de aquí a 2030.

Gracias a la llegada de los nuevos tratamientos antivirales orales, los pacientes con hepatitis C pueden curarse de la infección de forma rápida y sin efectos secundarios relevantes. No obstante, la curación de la infección no implica la curación del daño hepático si este está avanzado. Pero sí disminuye el desarrollo de sus complicaciones.