La pandemia ha puesto al descubierto la importancia del diagnóstico in vitro (DIV) en detección, prevención, tratamiento y seguimiento. El impulso tecnológico que han tenido los laboratorios junto al conocimiento científico adquirido ha hecho que los análisis clínicos sean útiles para un número de enfermedades cada vez mayor.

En este escenario, el DIV es una pieza esencial en los procesos asistenciales. Se calcula que el 70% de las determinaciones facultativas de los profesionales sanitarios se basan en los resultados de los análisis clínicos. Y es crucial en más de las dos terceras partes de esas decisiones clínicas.

Pero no hablamos solo de un mayor alcance, sino que se han hecho más accesibles, más fiables, con resultados más rápidos y menos costes.

Para poner en valor la labor de los laboratorios de análisis clínicos, la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) ha desarrollado el proyecto Espías de Laboratorio. Se trata de un viaje por el interior de uno de estos centros para conocer cómo se analizan las muestras, cómo se procesan y también como se desechan.

Óscar Barceló, presidente del sector de DIV en la federación intersectorial, ha destacado que la analítica, pese a ser un proceso que nos acompaña toda la vida, es una desconocida para la sociedad que ignora la relevancia de su papel en el manejo de la salud. En ese sentido, considera que la pandemia ha conseguido evidenciar que “unos laboratorios clínicos preparados pueden dar respuesta a necesidades del sistema sanitario”.

Diagnóstico in vitro en datos

El año pasado se realizaron en España, más de 700 millones de análisis clínicos. De éstos, 40 millones fueron de urgencias, pruebas que se realizan durante las 24 horas del día, todos los días del año. Según los datos extraídos del Laboratorio de Análisis Clínicos del Hospital Universitario La Paz, cada día se analizan 12.000 muestras y se realizan 700 analíticas urgentes.

También a diario se atiende a más de 3.500 pacientes y se realizan unas 30.000 pruebas, que son unos 11 millones al término del año. Son datos que denotan que el diagnóstico in vitro se ha convertido en una tecnología de uso habitual para todo tipo de pacientes.

Otro dato más, en España se realizan 1,3 solicitudes de DIV por habitante, cada año. Un tercio de estos pacientes son ambulantes de las consultas de atención especializada del hospital o de centros dependientes. Otro tercio provienen de las consultas de Atención Primaria y las residencias de mayores. Y otro tercio son pacientes hospitalizados, de las unidades de críticos y de los hospitales de día.

Revolución diagnóstica

De lo que no hay duda es de que la pandemia ha puesto en primera línea el trabajo de los laboratorios de análisis. De hecho, el doctor Julio García Rodríguez, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario la Paz de Madrid, relata cómo sus propios compañeros le reconocían la relevancia de su actividad por los pasillos del centro.

A su juicio, es importante resaltar la importancia que tiene la tecnología en esa labor diaria. “Gracias al desarrollo tecnológico hemos podido incorporar equipos que nos han permitido emitir diagnósticos certeros en 15/20 minutos”.

Para el doctor Antonio Buño, jefe de Servicio de Análisis Clínicos del mismo hospital: “Los laboratorios en las últimas décadas se han tecnificado de una forma muy notable, es impensable trabajar sin la automatización y robotización que ahora tenemos”.

Son herramientas que -confiesa- les han permitido hacer más pruebas, incorporar nuevos biomarcadores, mejorar la calidad analítica y mejorar los tiempos de respuesta “no solo en el ámbito de Urgencias”.

El laboratorio durante la pandemia

En cuanto a su labor durante la pandemia, el doctor García Rodríguez, ha comentado que esta crisis ha conseguido dar un empujón a la incorporación de tecnología innovadora como la molecular para dar una respuesta muy rápida y muy fiable.

“Al inicio de la primera ola estábamos saturados haciendo 300 PCRs. En la segunda hacíamos 3.000 diarias, lo que da una idea de cómo nos hemos adaptado”. A día de hoy, en La Paz se han realizado más de 360.000 pruebas de este tipo.

Por lo tanto, “esta crisis va a generar una revolución en el campo diagnóstico”. “Vamos a poder aprender mucho más de las enfermedades infecciosas con estas nuevas herramientas más potentes”. No obstante, concluye reconociendo como asignatura pendiente el poder contar con buenos sistemas de información que les permitan trabajar en red.

Por su parte, el doctor Bruño ha querido subrayar que los análisis clínicos constituyen el área que genera un mayor volumen de datos de información. Por tanto, “tenemos que liderar todo lo relacionado con las herramientas de BigData y estrategias de Business Intelligence. Esto nos permitirá establecer modelos predictivos y alcanzar lo que realmente entendemos por medicina personalizada”.